Natasha reveló su historia

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AFP

Viena - Natascha Kampusch, la joven austríaca de 18 años que estuvo más de ocho años secuestrada en un escondrijo bajo un garaje cerca de Viena, contó por primera vez a los medios de comunicación austríacos los detalles de su cautiverio.

En una entrevista concedida al semanario "News", en su edición de mañana, dijo que partir de los doce años, o sea, dos años después de su secuestro, "soñaba con escaparme de mi cárcel cuando tuviera 15 años de edad".

"Me lo prometí a mí misma. Le prometí a mi futuro yo que nunca dejaría de pensar en una fuga", relató la joven, cuyas declaraciones en la entrevista apenas tuvieron que ser editadas, según asegura el semanario vienés que las publica.

Natascha aseguró que fue "muy frustrante" enterarse desde su calabozo que la policía estaba buscando su cadáver. "Estaba desesperada. Estaba segura de que nadie me iba a buscar y que nunca me iban a encontrar", dijo.

A su vez la joven concedió una entrevista a la televisión austríaca ORF, en lo que son hasta ahora las únicas imagenes de Kampusch tras escapar de su cautiverio.

Con un pañuelo en la cabeza que dejaba traslucir su pelo rubio, la joven de 18 años mostró así su rostro, pálido y de ojos azules, por primera vez ante un público conmocionado por su dramática historia.

"Me siento bien, dadas las circunstancias. Lo que más hago es intentar relajarme, recuperarme del estrés de la huida", fueron sus primeras palabras ante las cámaras, y con ello también la primera vez que la población austríaca pudo oír la voz de la joven.

Según informó la televisión poco antes de iniciarse la entrevista, la razón por la que Kampusch apenas mira a las cámaras y baja los párpados obedece a que sus ojos son muy sensibles a la luz, mientras que su voz aparece afectada por un resfriado.

En su entrevista a la prensa dijo que durante su cautiverio tuvo también problemas de circulación que le hacían sentir taquicardia y mareos, y que pese a ello su captor le obligaba a transportar cubos con tierra mientras hacían una obra en el jardín de la casa.

Contó que solía estar encerrada en el escondrijo cuando su secuestrador, "el criminal", como lo llama, tenía visitas en la casa, sobre todo los fines de semana.

Según Kampusch, "uno se acostumbra a todo con el tiempo, incluso a estar encerrado sola en un sótano". "Yo podía elegir entre estar sola o estar acompañada por él. Y esas alternativas no eran realmente interesantes", agregó.

Al principio la joven rezaba, pero luego dejó de hacerlo porque "el criminal (Priklopil) también rezaba. Y eso no puede ser. Yo pienso que también Fidel Castro reza". Hoy duda de la existencia de Dios: "bueno, es muy ambivalente, pero sí creo un poco".

Agregó que algunas veces tuvo fantasías violentas como la de "cortarle la cabeza (a su captor) con un hacha. Por su puesto me olvide rápidamente de eso, porque no soporto ver sangre y porque nunca podría matar a nadie".

Sobre la muerte de su secuestrador, Wolfgang Priklopil -quien se arrojó a las vías de un tren tras enterarse de su huida- Kampusch señaló que su fuga de alguna manera contribuyó a que ella misma se sienta ahora como una asesina.

"Es que en el instante de huir yo sabía muy bien que se iba a matar", aseveró.

Priklopil siempre amenazó con matar a los vecinos si ella intentaba pedir ayuda, y con matarla luego a ella antes de suicidarse, relató la joven.

Natascha ya se reunió con sus padres, con quienes suele "hablar por teléfono" y destacó que su madre "nunca perdió la esperanza de que estuviera viva".

"Ayer y antes de ayer ya me encontré con mi madre. También ya me había encontrado con mis padres en la policía. Ayer me reuní por primera vez con mi hermana mayor", comentó.

Hoy su deseo es llevar adelante un proyecto "para mujeres en México, que son raptadas desde sus puestos de trabajo, secuestradas, torturadas de la forma más brutal y violadas".

"Quiero aportar lo mío para que eso no pase nunca más", señaló la joven, que el pasado 23 de agosto logró abandonar para siempre su calabozo subterráneo de apenas seis metros cuadrados, lo que provocó el suicidio de su captor pocas horas después.

Kampusch dijo que todavía no sabe si va a escribir un libro sobre sus experiencias.

En base a EFE

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