RIAD | THE NEW YORK TIMES Y AFP
Varias mujeres saudíes tomaron el volante ayer en respuesta a un llamado en las redes sociales, en el único país del mundo en el que las autoridades prohíben a las mujeres manejar.
"Volvemos del supermercado. Mi mujer ha decidido comenzar el día tomando el volante a la ida y a la vuelta", escribe, en su página de Twitter, Tawfiq Alsaif, un editorialista.
"Mi esposa, Maha, y yo volvemos de una vuelta en auto de 45 minutos. Ella ha conducido en las calles de Riad", escribe Mohamad al Qahatani, presidente de la asociación saudí de derechos cívicos y políticos, también en Twitter.
En una página de Facebook, también varias mujeres dejaron mensajes para decir que desafiaron ayer la prohibición de conducir.
La campaña Women2drive, iniciada hace dos meses en las redes sociales, debe continuar "hasta la publicación de un decreto real que autorice a las mujeres a conducir", según la página de la red social de los organizadores.
Las mujeres están llamadas a actuar individualmente, contrariamente a un desfile de mujeres al volante en 1990 en el que las participantes fueron detenidas.
"Las autoridades deben dejar de tratar a las mujeres como a ciudadanos de segunda categoría, y abrir las carreteras del reino a las mujeres conductoras", afirmó la organización de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional en un comunicado.
"No permitir a las mujeres tomar el volante es un inmenso obstáculo a su libertad de movimiento, y limita su capacidad de efectuar sus actividades diarias, como ir al supermercado o llevar a sus hijos al colegio", añadió la organización.
Ninguna ley prohíbe a las mujeres manejar. Sin embargo, las autoridades se fundan en un edicto religioso (fatua) promulgado en el reino, cuyas leyes se inspiran en una interpretación rigorista del islam, e invocan la oposición de los religiosos y de los medios conservadores para mantener la prohibición.
Para desplazarse, las mujeres deben contratar a un chófer o, si no tienen los medios, depender de la buena voluntad de los hombres de su familia.
El principio. Cuando el 30 de mayo pasado Manal Al Sharif publicó un video en YouTube de ella misma violando la ley al conducir su propia camioneta deportiva color negro por la ciudad de Al Jobar, clamando por una protesta colectiva, el gobierno respondió con severidad: la encarcelaron 9 días.
Pero, a diferencia del pasado, la censura gubernamental no sofocó el debate. Más bien, internet rebosaba de vida en defensa de Al Sharif, capitalizando el repunte de los medios sociales aquí tras las insurrecciones en Túnez, Egipto y en otros países del mundo árabe.
Twitter y Facebook se llenaron de comentarios con denuncias tanto hacia los gobernantes como hacia sus clérigos, los cuales se pronunciaron a favor de que fuera azotada.
Más de 300 comentarios sobre el arresto de Al Sharif aparecieron a los pocos días en Twitter, siendo de partidarios la gran mayoría, destacó Abdulaziz Al Shalan, quien lleva un registro de mensajes de Twitter relacionados con los sauditas.
Nueva era. Todo parece indicar que los medios sociales que contribuyeron a impulsar protestas a lo largo del mundo árabe están hechos a la medida para Arabia Saudita, donde las reuniones públicas son ilegales, a las mujeres se les prohíbe mezclarse con hombres que no estén emparentados, al tiempo que la población rara vez socializa fuera de su familia.
Pero ahora, cualquier tema que contradiga la política oficial de los sauditas aparece de pronto en línea, incluido el estatus de prisioneros que están siendo detenidos sin juicio o un llamado para boicotear las municipales. Louai A. Koufia, entusiasta de Twitter, explicó: "Los sauditas no pueden manifestarse, así que envían tweets".
La web desconcierta al gobierno
Después que los sauditas abarrotaran Twitter, algunos activistas notaron una oleada de nuevos usuarios sin fotografías, que se describían en términos patrióticos y atacaban a detractores del gobierno. Debido a que la imagen por default en Twitter es un huevo, se ganaron el mote de (Numeral) huevossauditas.
"Mi propósito en la vida es ser un vigilante para proteger mi religión, mi estado", leía en parte la información de uno de dichos usuarios.
Abdulaziz AlGasim, abogado y activista, está convencido de que este tipo de usuarios trabaja para el gobierno, pues al atacarlo a él usaron información desconocida por la población general. "¡Este es un huevo famoso!", dijo, riendo mientras miraba su cuenta.
Anteriormente, detractores del gobierno se mostraban nerviosos con respecto a buscar aliados, ya que nunca estaban seguros de a quién podían acercarse. Sin embargo, la combinación de audaces opiniones en línea y la vigilancia sobre los objetivos de los "huevos" ha expandido contactos entre activistas.
Si bien en otra época los medios sociales eran un campo de juego casi exclusivo de la élite liberal, activistas sauditas destacan que se han vuelto más democráticos este año.