"No permitiremos que la base se quede aquí", dijo el gobernador de Okinawa, Hirokazu Nakaima, a la multitud. "Queremos que el gobierno de Hatoyama mantenga su promesa".
Tokio y Washington acordaron en 2006 trasladar la extensa base de Futenma a una zona menos abarrotada de Okinawa y enviar a sus 8.000 soldados a Guam.
El acuerdo quedó en punto muerto y el primer ministro Yukio Hatoyama repetidamente retrasó una decisión debido al rechazo potencial de los habitantes y líderes de las zonas de reubicación.
Los residentes de Okinawa llevan tiempo quejándose del hecho de tener que convivir con 47.000 miembros de las fuerzas armadas estadounidenses en Japón debido a un pacto de seguridad.
Unas 90.000 personas de toda la isla se reunieron en la ciudad de Yomitan con pancartas y mensajes antiestadounidenses para exigir que Hatoyama mantenga su promesa y saque la base aérea Futenma de la isla.
Los manifestantes se encontraban particularmente alterados tras reportes el domingo de que el canciller Katsuya Okada dijo al embajador estadounidense John Roos la semana pasada que Tokio estaba tomando medidas para aceptar el acuerdo de 2006, con un pequeño cambio a una pista de aterrizaje y despegue planeada para la costa noreste de Nago.
Okada admitió que se reunió con Roos, pero negó haber accedido a tales concesiones.
"¡No a la nueva base! ¡No al traslado en la isla!", dijo el alcalde de Nago, Susumu Inamine, criticando al gobierno de Hatoyama por "jugar con los sentimientos de los habitantes de Okinawa".
Hatoyama está siendo cada vez más presionado por Washington para cumplir con el acuerdo, pero no ha podido obtener el consentimiento de zonas potenciales para la reubicación o incluso iniciar conversaciones con funcionarios locales.
AP