PRAGA - El masivo apoyo de los checos al Tratado de Adhesión a la Unión Europea (UE), como reflejan los resultados del referéndum celebrado este fin de semana, no sólo abre paso a una nueva etapa en el país eslavo, sino que además supone "el adiós definitivo a un trauma histórico".
El primer ministro de la República Checa, el progresista Vladimir Spidla, hizo estas declaraciones a EFE y expresó su satisfacción por el claro resultado favorable a la integración, lo que supone el fin del mito del "euro-escepticismo" que a menudo se achacó a Praga.
Un 77,05% de los votantes que participaron en el referéndum aprobó la entrada en la Unión Europea. El índice de participación fue del 54,94%.
La consulta era vinculante por lo que la República Checa confirma así su entrada en la Unión el próximo año y se convierte en el séptimo país candidato que aprueba por referéndum su entrada en la UE, después de Polonia, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Lituania y Malta.
Miles de turistas participaron de la fiesta que rubricó el fin del primer referéndum celebrado en el país y, apostados en el Puente de Carlos e inmediaciones, pudieron contemplar un bello espectáculo de fuegos artificiales, con la música del "Himno a la Alegría" de Beethoven de fondo.
HISTORIA DRAMATICA. Durante años los checos han considerado como una afrenta la firma del Tratado de Munich (1938), en el que fueron abandonados a su suerte, tras permitir los aliados la invasión y anexión de los Sudetes checoslovacos por parte del régimen nazi de Adolf Hitler.
Este dramático episodio sentó las bases para la expulsión de más de tres millones de checos de ascendencia alemana al finalizar la II Guerra Mundial, lo que desde entonces ha envenenado las relaciones diplomáticas entre Praga, Viena y Berlín.
En 1945 se produjo la "Liberación" del nazismo por parte de los ejércitos aliados y 1948 marcó la llegada de los comunistas, tras la cesión del poder efectuada a Klement Gotwald por el entonces presidente, Edvard Benes.
Agosto de 1968 pasó a la historia como fecha de la invasión de la tropas soviéticas para aplastar el afloramiento de ciertas libertades democráticas, durante la época del "socialismo con rostro humano".
Este momento de apertura, que se conoció como "primavera de Praga", dio paso a un período de normalización soviética, bajo la tutela de Moscú.
En 1989 se produjo la salida pacífica del poder de los líderes comunistas, lo que pasó a la historia como "revolución de terciopelo" y, finalmente, en 1992 tuvo lugar la desintegración, también pacífica, de la federación checoslovaca, dando lugar a dos Estados independientes, la República Checa y Eslovaquia. EFE