Lula prepara una crucial reforma que busca fortalecer su gobierno

| Ante las crecientes demandas de la coalición que apoya al PT el ajuste en los ministerios busca estabilizar la situación

BRASILIA | ANSA y AP

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, decidirá en los próximos días la crucial tercera reforma ministerial de su gobierno, que busca fortalecer su coalición política que ha sufrido varios golpes en los últimos tiempos, con vistas a su intento de reelección, en 2006.

Según analistas, el PT, que desde la asunción de Lula ha vivido varias crisis por sus diferencias internas, deberá ceder espacio en el gabinete, donde hoy ocupa 19 de los 35 ministerios, a manos de aliados insatisfechos.

"El precio que el gobierno tendrá que pagar, para aumentar su margen de seguridad en el Congreso, será sacar a petistas de franjas importantes del gobierno", explica Jairo Nicolau, del Instituto Universitario de Pesquisas de Rio de Janeiro.

El presidente del PT, José Genoino, afirmó ayer intentando dar una señal de calma que "los ministros del PT no crearán ninguna dificultad al presidente", y destacó la importancia de que el partido impulse "un gobierno de coalición". "El gobierno es del PT, pero es necesario un gobierno de coalición, un gobierno que consolide nuestra base parlamentaria", dijo Genoino.

PP. La reforma ministerial comenzó a ser discutida en noviembre, poco después de las elecciones municipales en las que el PT se reforzó nacionalmente, pero perdió las grandes ciudades, como San Pablo.

Sin embargo, la decisión se aceleró a mediados de febrero, luego de que el PT perdiera inesperadamente la presidencia de la Cámara de Diputados a manos de Severino Calvacanti, referente de uno de sus aliados, el conservador Partido Progresista (PP), que es el único de los nueve partidos que integran la coalición de gobierno que no tiene un ministerio.

La victoria de Cavalcanti se vio favorecida por las diferencias internas del PT que, pese a llevar un candidato oficial a la presidencia, Luiz Greenhalgh, presentó otro aspirante, Virgilio Guimaraes.

A la pérdida de la presidencia de la Cámara —que fija las pautas de votaciones— se suma que opositores dominan varias comisiones clave, como la de Constitución y Justicia, la de Finanzas y Tributación o la de Agricultura.

PMDB. Otro objetivo de la reforma es recomponer la relación con el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el principal aliado del PT, pero que está dividido en dos líneas antagónicas.

El PMDB es clave para la aprobación parlamentaria de proyectos del gobierno, ya que tiene la mayor bancada del Senado y la segunda de la Cámara de Diputados. Sin embargo, el partido tiene una creciente corriente que impulsa la salida del gobierno, insatisfecha con los dos ministerios que ocupa hoy, el de Comunicaciones y el de Previsión Social.

Para Lula "esta será una decisión difícil, porque es difícil mudar tantas piezas sin alterar el equilibrio de un cuerpo de ocho patas" (por los partidos de la coalición), resume Carlos Lopes, analista de consultora Santafe Ideias. "Dejar a todos los partidos contentos será imposible", aseguró.

Esposas de los soldados reivindican

BRASILIA

Unas 150 esposas de militares se manifestaron ayer en una plaza frente al palacio de gobierno reclamando aumentos de sueldos de 23% para los miembros de las fuerzas armadas que el PT había prometido el año pasado.

La protesta se realizó en la llamada Plaza de los Tres Poderes, donde cada primer domingo de mes se realiza una ceremonia militar izando la bandera, donde el grupo de mujeres logró conversar al final del acto con el vicepresidente y ministro de Defensa, José Alencar, quien asistió al evento.

Los militares en Brasil están impedidos legalmente de manifestar o hacer huelgas, por lo que con frecuencia son sus parientes, principalmente las esposas, las que protagonizan manifestaciones pacíficas parándose en grupos frente a ministerios, al congreso o al palacio de gobierno, portando pancartas.

Protestas similares se realizaron el año pasado, cuando las mujeres de militares reclamaban ajustes de 30%. En julio, el gobierno concedió un ajuste de 10% para los 330.000 miembros de las fuerzas militares, entre activos y en la reserva.

El año pasado la escala de salarios era de entre los 5.500 reales al mes (unos 2.200 dólares) para un general y 153 reales mensuales (61 dólares) para un recluta, según datos de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados. AP

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