BRASILIA El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, reúne hoy miércoles en Brasilia a los gobernadores de los 27 estados de Brasil para negociar las reformas del sistema de pensiones y la tributaria, cuyos proyectos espera enviar al Congreso en los próximos días.
En la primera reunión de los gobernadores con Lula, a finales de febrero, éstos llegaron a un principio de acuerdo para las reformas y se espera que vuelvan a respaldarlo a pesar de que subsisten serias diferencias, ya que suponen ganancias para unos y pérdidas para otros.
En el gobierno existe un gran optimismo. El líder en el Senado, Aloizio Mercadante, aseguró ayer que espera que la reunión concluya con un gran "consenso con los gobernadores", lo que dará un gran respaldo político a los proyectos de reforma en el Congreso.
Pero si se tiene en cuenta los resultados de la reunión que realizaron el lunes los siete gobernadores del Partido Socialdemócrata Brasileño (PSDB, centro-izquierda), que gobiernan algunos de los mayores estados brasileños, como San Pablo o Minas Gerais, estas expectativas son poco halagüeñas.
No consiguieron ponerse de acuerdo en uno de los puntos más susceptibles de la reforma del fisco: si el Impuesto a la Circulación de Mercancías y Servicios (ICMS) se cobra en el origen o en el destino, lo que haría perder buena parte de la recaudación a los productores.
Prefirieron dejar esta ‘patata caliente’ al Congreso, para evitar desgastes y mantener la unidad política, aunque coincidieron en que la reforma no debe limitarse al ICMS.
Geraldo Alckmin, gobernador del estado de San Pablo, responsable por más de un tercio del PIB nacional, adelantó que "podría incluso aceptar cambios siempre y cuando haya compensación por las pérdidas".
Los gobernadores del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro-derecha) tampoco han logrado ponerse de acuerdo, ni los del Partido del Frente Liberal (PFL, derecha), aunque éstos divergen más con el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, que sobre ese punto, ya que todos —del nordeste— resultarían beneficiados.
Y es que en la reforma tributaria, pesan más los intereses regionales que la pertenencia al mismo partido.
La reforma del sistema de pensiones de los funcionarios públicos, esencial para las finanzas de los Estados, también presenta algunos puntos conflictivos, como el cobro de la alícuota destinada a la seguridad social para los pensionistas del sistema público y la imposición de un techo máximo para las pensiones, lo que rechazan los sindicatos. AFP