WASHINGTON | EFE
La aprobación en la Cámara de Representantes de una ley para sustituir a los legisladores que perezcan en un atentado devastador muestra hasta qué punto EE.UU. revisa sus normas más fundamentales ante la amenaza terrorista.
El objetivo es evitar un vacío de poder en Washington, a fin de que sea posible tomar decisiones de importancia crítica, como la aprobación de fondos militares o el uso de la fuerza militar.
La medida aprobada en la Cámara baja el jueves, con 306 votos a favor y 97 en contra, debe ser votada también en el Senado, que elabora sus propias propuestas con ideas encontradas.
El proyecto de ley postergó el complejo problema de si se necesitaría reformar la Constitución para la designación transitoria de legisladores.
Una enmienda constitucional requiere una mayoría de las dos terceras partes en la Cámara baja y en el Senado, y la ratificación de tres cuartas partes de las legislaturas estatales, un proceso que podría tomar años.
La medida establece un plan de elecciones especiales en un plazo de 45 días en el caso de que al menos 100 de los 435 miembros de la Cámara baja perezcan en un atentado, y el presidente de esa rama del Congreso declare "circunstancias extraordinarias".
DERECHO. "Este proyecto de ley prevé el funcionamiento de la Cámara de Representantes y protege el derecho del pueblo a una representación electiva aun bajo una situación trágica (...) y resguarda el carácter democrático", afirmó el legislador republicano James Sensenbrenner (Wisconsin), presidente del Comité Judicial y autor de la medida.
En la actualidad, la Constitución ordena que las vacantes de la Cámara de Representantes se llenen mediante elecciones populares.
Las vacantes del Senado pueden ser cubiertas de manera transitoria a través de designaciones hechas por los gobernadores de los 50 estados del país.
Aunque los requisitos para elegir a los representantes de la Cámara baja en comicios especiales varían en cada estado, funcionarios electorales de todo el país han señalado en el pasado que es posible organizar estos comicios en un plazo de 45 días, según Sensenbrenner.
No es la primera vez que el Congreso de EE.UU. se plantea su propia supervivencia y qué ha-cer para garantizar la continui-dad de las funciones del Legislativo en caso de un posible ataque terrorista.
SEGURIDAD. La idea también coincide con el recrudecimiento de las medidas de seguridad nacional.
Durante las décadas de los años 50 y 60, en plena Guerra Fría, la preocupación de Washington era un posible ataque nuclear.
Ahora, la amenaza viene de grupos extremistas como Al Qaeda, al que Estados Unidos ha responsabilizado por los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono el 11 de septiembre de 2001.
Algunos legisladores siempre han creído que de los cuatro aviones secuestrados por 19 terroristas esa fatídica fecha, el que eventualmente se estrelló en una zona rural en Pensilvania tenía como objetivo el Capitolio.
Por ello, los legisladores quieren evitar una parálisis del Congreso en caso de otro atentado catastrófico sin tener que improvisar medidas.