NUEVA YORK | EFE
El juicio contra Martha Stewart, la "diva" de la decoración en Estados Unidos, comenzó ayer con la selección del jurado, entre un carnaval de camarógrafos de TV y fotógrafos.
Stewart, quien está acusada de falsedad, obstrucción a la justicia y fraude en transacciones bursátiles, llegó a primera hora de la mañana, vestida de negro, a la Corte Federal de Manhattan, en cuyo exterior la esperaban admiradores y detractores.
La juez Miriam Goldman Cedarbaum ha establecido unas reglas estrictas para la selección de los doce integrantes del jurado, entre ellas prohibir el contacto de los medios informativos con los potenciales candidatos.
Robert Hirschhorn, un experto en selección de jurados, comentaba ayer en el diario "The New York Times" que los fiscales buscarán "individuos de origen modesto, que hayan tenido malas experiencias con inversiones en bolsa o en empresas y que tengan escasa simpatía hacia la gente adinerada que usa sus poderosas conexiones".
Por el contrario, la defensa tratará de incluir individuos relacionados con el mundo empresarial, que admiran la trayectoria de mujeres que, como la encausada, han progresado en lo social y amasado una fortuna con su dedicación a los negocios.
Stewart ha manifestado en su sitio en Internet (www.marthastewart.com) su esperanza en que será "exonerada" y en dedicar de nuevo toda su atención "a desarrollar y promover las creativas ideas para el hogar que han servido de inspiración a tantos para su cocina, su jardín y la decoración".
EJEMPLO. Con la posible condena de esta millonaria de 62 años, las autoridades tratarían de dejar claro que el éxito, la fama y las conexiones en el ámbito empresarial o social no eximen de cumplir las normas que afectan al resto de los mortales.
El equipo defensor intentará demostrar que Stewart no actuó de forma ilegal al ordenar a su agente de bolsa, Peter Bacanovic, que vendiera unas 4.000 acciones de la empresa ImClone Systems, valoradas en 228.000 dólares.
Las acciones fueron vendidas muy poco antes de que se depreciaran con fuerza en la bolsa, al conocerse que el Gobierno no daba el visto bueno a un medicamento que fabricaba. El fundador de ImClone Systems, Sam Waksal, también vendió sus acciones antes de divulgarse la noticia. Era muy amigo de Stewart y la acusación sostiene que le facilitó "información privilegiada" para que también se desprendiera de las acciones.
La defensa, por su parte, también tratará de probar que las autoridades pretenden de forma injusta condenar a esta admirada mujer como escarmiento y aviso hacia otros empresarios que han enturbiado el escenario corporativo de Estados Unidos.
Martha Stewart encarna el "sueño americano" en este país, al pasar de modelo y pequeña empresaria a presidir un imperio de publicaciones y programas de televisión, entre otros activos, que la situaban en 2001 como una de las personas más ricas de EE.UU., con una fortuna estimada en más de 600 millones de dólares.
En una de las dos únicas entrevistas que ha concedido desde el escándalo, Stewart reconoció en octubre a la cadena de televisión ABC que estaba asustada y que "el último lugar al que quisiera ir es a prisión".