Juan Pablo II invistió a treinta nuevos cardenales

CIUDAD DEL VATICANO En una ceremonia llena de pompa y boato efectuada en la escalinata de la Basílica de San Pedro, el papa Juan Pablo II otorgó el capelo cardenalicio a 30 nuevos príncipes de la Iglesia, aumentando así a 195 el número de purpurados que podrían ocupar el trono de Pedro.

Tres nuevos cardenales latinoamericanos —de México, Guatemala y Brasil— fueron investidos en la ceremonia de ayer, con lo que la iglesia latinoamericana pasa a contar con 33 purpurados, de ellos 24 electores que pueden elegir Papa en un eventual cónclave. Se trata del mexicano Javier Lozano Barragán, de 70 años, presidente de la Pontificia Comisión para la Pastoral de la Salud; Rodolfo Quezada Toruño, de 71, arzobispo de Ciudad de Guatemala, y Eusebio Oscar Scheid, arzobispo de Rio de Janeiro, de 71 años.

Mientras contemplaba los saludos que se dispensaban los nuevos cardenales, vestidos de rojo, Juan Pablo II se mostró visiblemente complacido e incluso en un determinado momento pareció limpiarse una emocionada lágrima.

El Papa no leyó personalmente los nombres de los nuevos cardenales ni les colocó en la cabeza el capelo cardenalicio. Y por segunda vez en una ceremonia vaticana de importancia, no dijo una sola palabra en la homilía, oficiada por el arzobispo argentino Leonardo Sandri. En las pocas plegarias que pronunció, el pontífice tuvo dificultad con las palabras, indicio que el mal de Parkinson que padece le ha afectado su facultad oral.

"Enriquecido por los nuevos miembros, el Colegio de Cardenales, que refleja cada vez más la multiplicidad de las razas y culturas que caracterizan al pueblo cristiano, da una nueva prueba de la unidad de cada parte del rebaño de Cristo", reflexionó el Papa en la homilía.

El Vaticano dijo que Juan Pablo designó en realidad 31 nuevos cardenales, aunque solamente 30 fueron anunciados públicamente y el otro lo mantiene "in péctore". AP y EFE

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