TOKIO | AP, AFP Y ANSA
Japón estaba en vilo ayer tras un accidente nuclear a 250 km de Tokio y con temor a que una nueva explosión azotase al país. Tras el terremoto y tsunami del viernes los nipones viven entre los escombros, hay miles de desaparecidos y 1.800 muertos.
El de ayer fue el peor accidente nuclear desde Chernóbil, en 1986. Una falla en el sistema de refrigeración de la planta Fukushima N° 1 generó una explosión de categoría 4, en una escala que va del 1 al 7; así lo informó la Agencia Japonesa de Seguridad Nuclear. El gobierno declaró el estado de emergencia por cinco reactores nucleares en dos plantas de electricidad debido a fallas en sus sistemas de enfriamiento.
Las autoridades evacuaban ayer a 45.000 personas que residen en esa zona de la explosión y 50.000 soldados del Ejército japonés fueron desplegados en las inmediaciones de la central.
Desde la noche del viernes los expertos del gobierno nipón probaron diferentes métodos para enfriar la planta. Incluso la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, informó que aviones de la Fuerza Aérea estadounidense entregaron a Japón productos de enfriamiento. Pero los resultados fueron nulos y la explosión sorprendió a todo el país.
En la noche de ayer, autoridades gubernamentales indicaron que tratarían de rellenar con agua de mar mezclada con ácido bórico, la estructura que contiene el reactor nuclear para intentar enfriarlo. Así lo informó el portal web del diario El País de Madrid.
La explosión provocó que varios empleados de la planta resultaran heridos, según informó el canal de televisión NHK. Algunos de ellos están graves.
Las autoridades informaron a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) que "hubo una explosión cerca del reactor N°1 de la central de Fukushima y que estaban evaluando el estado del reactor".
El primer ministro, Naoto Kan, ordenó la evacuación de los habitantes en un radio de 20 kilómetros alrededor de la central, multiplicando por dos la distancia fijada el viernes.
La Agencia Japonesa de Seguridad Nuclear e Industrial indicó que una fusión podría estar produciéndose en el núcleo del reactor. Cesio radiactivo fue detectado en la zona, lo que prueba que tal fenómeno estaría produciéndose.
La "fusión" no es un término técnico. Es una manera informal de referirse a un desperfecto muy grave en los sistemas de una planta nucleoeléctrica y en su capacidad de controlar la temperatura. De inmediato es imposible saber si una fusión provocaría un riesgo serio de radiación, o la magnitud del peligro si llegara a ocurrir.
La agencia de noticias Kyodo, sin embargo, indicó que la radiactividad recibida por una persona en una hora en esa zona corresponde al límite anual tolerado. Y anunciaron que esta era 1.000 veces más de lo normal en la zona.
Más riesgo. En otra cercana central de Fukushima, la N° 2, el radio de evacuación fue fijado en 10 kilómetros, precisó la AIEA ayer. Las autoridades internacionales, y el propio gobierno, teme un desenlace similar al que se desencadenó en la otra planta, pues ésta tuvo también problemas de enfriamiento en cuatro reactores.
"Las autoridades indicaron que se disponen a distribuir comprimidos de yodo a los habitantes de las zonas próximas a las dos centrales", agregó la agencia de la ONU. El yodo es una sustancia que se puede utilizar como protección en caso de explosión radioactiva.
Las centrales nucleares de Japón están preparadas para resistir terremotos de hasta 7,5 de la escala Richter, pero el sismo que sorprendió a los nipones el pasado viernes fue de 8,9.
Más horror. Este accidente nuclear se agrega a la situación de desolación dejada por el terremoto y el tsunami. Una inmensa operación de auxilio está en marcha para llevar a unos 50.000 soldados y socorristas a las zonas siniestradas de la costa pacífica con 190 aviones y decenas de navíos.
Las autoridades señalaron que llevan contabilizados unos 1.800 muertos, pero ese balance podría ser mucho más grave dado que la prefectura de Miyagi (nordeste) carece de información sobre el paradero de unos 10.000 de los 17.000 habitantes de la ciudad portuaria de Minamisanriku, según NHK.
Kan afirmó ayer que el sismo y el posterior maremoto constituyen "un desastre nacional sin precedentes". "Es el sismo más fuerte desde la era Meiji (1868 a 1912)", lamentó.
El Ejército anunció que militares japoneses hallaron entre 300 y 400 cadáveres en el puerto de Rikuzentakata que fue arrasado por el tsunami. Otros 200 a 300 cadáveres fueron localizados en una playa de Sendai (nordeste, provincia de Miyagi) tras el maremoto.
Según la policía, más de 215.000 personas fueron evacuadas hacia albergues en el norte y el este del país. De acuerdo con la agencia Kyodo, más de 3.400 edificios de viviendas fueron destruidos.
Al menos 5,6 millones de hogares siguen sin tener electricidad y la compañía Tepco, que dirige las plantas de Fukushima, advirtió que hay riesgos de interrupción del servicio en la capital y sus alrededores. Además, un millón de casas siguen privadas de agua potable.
Los primeros equipos de socorro enviados por Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Suiza, Gran Bretaña y Estados Unidos son esperados para las próximas horas.
Temor a quedarse sin agua y comida en Tokio
Tokio | Los habitantes de Tokio se lanzaron ayer a los supermercados para aprovisionarse de agua mineral, alimentos y productos de primera necesidad ante el temor de un eventual desabastecimiento tras el terremoto y tsunami.
Los negocios parecían empeñados en sus actividades cotidianas, a 24 horas del sismo de 8,9 grados en la escala de Ritcher que hizo "volar" literalmente las mercaderías de las góndolas y los estantes.
Todos los negocios amanecieron ayer, sin embargo, prolijos, sin rastros del desastre, y sólo algunos escombros en la calle recuerdan el sismo.
En esta calma aparente, los residentes colmaron los supermercados y los carritos llenos de productos eran un testimonio de la emergencia.
En los supermercados en torno a la estación de Sangenjaya, a tres kilómetros del barrio céntrico de Shibuya, se veían filas más largas y carritos más llenos que los habituales.
Numerosas góndolas lucían vacías, en especial las que presentan las botellas de agua mineral, una escena rara en los supermercados japoneses, donde las mercaderías son repuestas con rapidez.
Además de agua, faltaban alimentos y productos de primera necesidad como papel higiénico, arroz, salsa de soja, pastas secas y galletitas.
Afuera de los negocios, la vida empezaba a recobrar la normalidad. En Mita, un barrio céntrico con vista sobre la Tokio Tower, cuya antena se dobló, la gente estaba en plena actividad, camina a paso sostenido como si debiera ir al trabajo. Pero era sábado.
Mina, secretaria y vestida en forma impecable, admite que durmió en la oficina después de la paralización de los servicios públicos y, con el retorno a una normalidad relativa, puede llegar hasta su casa, en Kawasaki. Pero debe tomar el transporte público, porque los taxis "siguen sin aparecer y ver uno por las calles es raro".
El día después del terremoto, Japón se presentó en forma contrastante en las avenidas de los barrios residenciales y de las oficinas en Tokio, donde la gente paseó tranquila por las calles, aunque al mismo tiempo los supermercados fueron tomados por asalto.
En el populoso distrito de Setagaya, donde viven unas 835.000 personas, a primera vista parecía un sábado más: tráfico normal por las calles, autobuses y trenes que funcionan y la veredas colmadas de gente. ANSA
Oscuro pasado de tepco
Un pasado turbulento envuelve a la Tokyo Electric Power (Tepco), que administra las centrales nucleares de Fukushima, donde una explosión obligó a declarar la primera emergencia nuclear en Japón ayer. En 2002, el presidente de la compañía eléctrica más grande del país fue obligado a renunciar junto con otros cuatro dirigentes tras un escándalo relativo a la falsificación de documentos sobre seguridad nuclear. En ese entonces fue interrumpida la actividad de cinco reactores, incluidos dos que fueron dañados por el sismo del viernes, para efectuar las inspecciones necesarias, que luego permitieron otra vez su apertura.
Unos años más tarde, la compañía quedó otra vez en medio de un escándalo por falsificaciones. A fines del 2006, el gobierno ordenó a la Tepco verificar una serie de datos después de descubrir la falsificación de documentos relativos a las temperaturas del agua de enfriamiento en su central de Fukushima 1 (la Fukushima-Daiichi) en 1985 y en 1988. En esta planta fue donde sucedió la explosión de ayer y, efectivamente, fue por un problema de enfriamiento que no pudo solucionarse siquiera con ayuda de EE.UU.
Un año después, la Tokyo Electric Power debió enfrentar nuevamente acusaciones de falsificación. La compañía debió admitir entonces haber falsificado datos en el pasado. En este caso no fueron cerradas ninguna de sus plantas.