BRASIL
Los dos candidatos de las elecciones de octubre centraron sus respectivas agendas en las regiones donde enfrentan más resistencia por parte de los electores: Bolsonaro en el noreste y Lula en el sur.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, buscó ayer un hueco en la tierra natal de su rival, Luiz Inácio Lula da Silva, quien regresó en las últimas horas en campaña a esa ciudad donde pasó 580 días en prisión.
A menos de 20 días para los comicios, los dos candidatos de las elecciones de octubre centraron sus respectivas agendas en las regiones donde enfrentan más resistencia por parte de los electores: Bolsonaro en el noreste y Lula en el sur.
Bolsonaro hizo campaña en Garanhuns (Pernambuco), donde lideró una marcha de evangélicos, una de sus principales bases electorales de cara a las elecciones. Y volvió a enarbolar sus banderas (“Dios, patria, familia y libertad”), reforzando sus valores conservadores.
“Dicen que el Estado es laico, pero el presidente de la República cree en Dios, defiende la familia brasileña, defiende la vida desde su concepción”, resaltó, sin citar a Lula en su discurso.
Lula, por su parte, prosiguió ayer su gira por el sur de Brasil, fortín del bolsonarismo, y encabezó un acto en Curitiba. Dijo: “Hay gente que piensa que odio Curitiba porque estuve preso aquí. La cárcel me hizo amar Curitiba, porque fue aquí donde conocí a Janja (su actual esposa) y decidimos casarnos. Tengo mucho cariño por los hombres y mujeres de esta ciudad, de este estado, que pasaron pidiendo por mi libertad”. [EFE]