CARACAS | AFP
El Estado venezolano posee a partir de ayer más del 90% de la industria cementera nacional, después de que el presidente Hugo Chávez decretara la expropiación de la mexicana Cemex y se llegara a un acuerdo con la francesa Lafarge y la suiza Holcim.
"Se activa a partir de este momento un decreto de expropiación; la estabilidad laboral de los trabajadores está garantizada por el Estado venezolano (...). Más allá del interés comercial se impondrá el interés de los venezolanos", afirmó el ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez.
El gobierno pagó un total de 819 millones de dólares por el 89% del capital de Lafarge (267 millones de dólares) y el 85% de Holcim (552 millones).
Según Ramírez, el Estado venezolano pasa así a tener "cerca del 90% del control del mercado de cemento" nacional.
En cuanto Chávez firme el decreto de expropiación, un grupo de peritos debe calcular el valor de la empresa y, si no se llega a un acuerdo en 60 días, se recurrirá a un arbitraje judicial.
"Creo que hay un margen de negociación todavía. No creo que estemos en un punto de no retorno. A Cemex no le conviene", dijo Asdrúbal Oliveros, responsable de la firma.
En esta línea, el embajador mexicano en Caracas, Jesús Mario Chacón, comunicó que su país había solicitado a Venezuela que continúen las negociaciones con Cemex. Según el gobierno venezolano, la nacionalización de la industria cementera en Venezuela se justifica por el déficit de viviendas en el país. El promedio de construcción de casas varía entre 40.000 y 50.000 por año desde 2004, mientras que la demanda se ubica en unas 100.000 por año, según fuentes del sector. La producción de cemento en Venezuela en 2007 llegó a 10,2 millones de toneladas métricas. Un 50% corresponde a Cemex, un 25% a Holcim y 25% a La-farge.
Incertidumbre empresarial
Noel Álvarez, segundo vicepresidente de la cúpula empresarial de Caracas, dijo que la estatización de Cemex alimenta la "incertidumbre`` y el "alto riesgo`` que viene enfrentando el país a raíz del proceso de nacionalizaciones. En dos años, Chávez ha nacionalizado las mayores telefónica y siderúrgica, el sector eléctrico, cuatro proyectos petroleros de la faja oriental del Orinoco, y adquirió la mayor fabricante de leche.