Hezbollah rehúsa desarmarse

Beirut - A pesar de las presiones internacionales, el líder del Hezbolá, Hassan Nasralá, reiteró el rechazo de su organización a desarmarse, explicando que su arsenal sólo es defensivo.

En una extensa entrevista publicada el martes por el cotidiano libanés As-Safir, el jeque Nasralá declaró que el "Partido de Dios" guardaría sus misiles, considerados por Israel como una amenaza intolerable y de los cuales varios miles fueron lanzados contra el norte del Estado hebreo en julio y agosto.

"Guardaremos esos misiles como lo hicimos entre 1996 y 2006, sin utilizarlos, aseguró el jefe chiita.

"Sólo los utilizaremos en caso de guerra de dimensiones lanzada contra el Líbano", añadió.

En 1996, Israel que aún ocupaba el sur del Líbano, había lanzado la operación "Uvas de las cólera" luego de combates contra el Hezbolá. Las tropas israelíes se retiraron del sur del Líbano en 2000.

Estas declaraciones de Nasralá se producen cuando varias resoluciones del Consejo de seguridad de la ONU exigen el desarme de la formación chiita.

La última de ellas, la 1701, puso fin el 14 de agosto a más de un mes de combates entre Israel y la última milicia libanesa.

El dictamen de la ONU llama también a una retirada de los combatientes del Hezbolá de la zona fronteriza con Israel más allá del río Litani.

El Estado hebreo ha hecho del desarme del Hezbolá una condición para retirarse de las posiciones que ocupa su ejército desde el fin de los combates en la región fronteriza.

Para el líder chiita, cuyo movimiento cuenta con el apoyo de Irán y Siria, la "resistencia", que emana del pueblo, tiene el deber, tal como el ejército regular, de defender el país.

Por otra parte, la "resistencia", término que designa a la "resistencia islámica", brazo armado del Hezbolá, debe ayudar al Estado a recuperar las tierras ocupadas, pero "si el Estado renuncia a esta posibilidad, es deber de la resistencia hacerlo en su lugar".

Nasralá evocó así la delicada cuestión de las Granjas de Chebaa, que Israel arrebató a Siria en 1967 y reclamadas ahora por Beirut con el apoyo de Damasco.

Este sector deshabitado de la frontera está ocupado por ejército israelí. El Líbano y el Hezbolá rechazan esta presencia por considerar que la cuestión de la ocupación israelí no está solucionada.

La cuestión de las Granjas de Chebaa han sido la principal fuente de conflictos entre Israel y el Líbano desde la retirada israelí de mayo de 2000 y uno de los detonadores del último estallido de la violencia.

"Esas tierras deben ser devueltas", agregó el jeque Nasrala.

La resolución 1701 no decidió claramente este punto, solicitando al secretario general de la ONU Kofi Annan que haga un informe al respecto.

Anteriormente, la ONU había considerado que la retirada israelí de mayo de 2000 fue terminada.

"Nadie tiene derecho a dar garantías de seguridad a Israel, que ocupa nuestras tierras", advirtió.

No obstante, el jefe del Hezbolá confirmó que no se oponía al despliegue del ejército libanés en el sur del país, región convertida en plaza fuerte de la organización.

"El deber del ejército es defender el país y proteger sus ciudadanos y sus bienes. No hay razón para que haya fricciones" entre el ejército y el Hezbolá, destacó.

Interrogado sobre un eventual reinicio de las hostilidades con Israel, el jeque Nasralá indicó que el Estado hebreo necesitaba "hacer miles de cálculos antes de lanzar un nueva guerra contra el Líbano, sobre todo si la cohesión interna está garantizada (...) y si la resistencia, que venció a Israel, se mantenía y guardaba sus armas".

AFP

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