PERSONAJE MUNDIAL GDA 2019 

Greta Thunberg, guerrera por el planeta

El Grupo de Diarios América, GDA, que El País integra, eligió a Greta Thunberg como personaje mundial de 2019. A los 16 años, la joven sueca despierta un movimiento mundial.

Actividad: Greta Thunberg encabeza la movilización en defensa del planeta, el 28 de agosto, en la ciudad de Nueva York. Foto: Reuters
Actividad: Greta Thunberg encabeza la movilización en defensa del planeta, el 28 de agosto, en la ciudad de Nueva York. Foto: Reuters

"Nos están fallando. Pero los jóvenes están empezando a entender su traición. Los ojos de todas las generaciones futuras están sobre ustedes. Y si eligen fallarnos, nunca los perdonaremos. No dejaremos que sigan con esto. Justo aquí, ahora es donde trazamos la línea. El mundo se está despertando. Y se viene el cambio, les guste o no”. Con esas palabras, Greta Thunberg finalizaba su discurso de no más de 500 palabras frente al plenario de las Naciones Unidas el pasado 23 de septiembre.

En las gradas, líderes mundiales miraban con ojos entumecidos a la joven de solo 16 años que se ha transformado en el mayor ícono de la lucha contra el cambio climático.

Un poco más de un año antes -el 20 de agosto de 2018-, la misma adolescente decidió no ir al colegio para sentarse fuera del parlamento sueco a protestar contra lo que ella consideraba el poco avance en la disminución de la huella de carbono en su país.

Llevando un cartel que decía “Skolstrejk för klimatet” (“Huelga por el clima”), esta niña de baja estatura, cara seria y diagnosticada con Asperger, hacía frente a un tema que muchos científicos y activistas habían advertido, pero que pocos estaban dispuestos a dar soluciones concretas.

Greta Thunberg en la Cumbre de la ONU. Foto: Reuters.
Greta Thunberg en la Cumbre de la ONU. Foto: Reuters.

Fue tanto el impacto que provocó su acción que dos semanas después daba su primer discurso en público, algo que sorprendió incluso a sus padres, pues sufre de mutismo selectivo, lo que no le ha impedido presentarse en 2019 frente al Foro de Davos, el Parlamento británico, una comisión del Senado estadounidense, el plenario de Naciones Unidas y en la COP25, en Madrid.

Nacida el 3 de enero de 2003, hija de la soprano Malena Ernman y del actor y escritor Svante Thunberg, desde pequeña Greta fue profundamente introvertida.

Cuando tenía ocho años vio un documental sobre el cambio climático y quedó tan impactada que la problemática le provocó una profunda depresión. “Yo sobrepienso. Algunas personas pueden dejar ir las cosas, pero yo no puedo, especialmente si hay algo que me preocupa o me pone triste”, dijo al diario británico The Guardian.

La fuerza que mueve a Greta es detener las promesas vacías que se han hecho hasta ahora y hacer que los líderes mundiales escuchen a los científicos.

Para Eloisa Silva, consultora en sustentabilidad y miembro de la red Young Leaders of Americas Initiative, programa creado por el expresidente estadounidense Barack Obama, “el ‘fenómeno Greta’ es una combinación entre un momento histórico, donde se está cuestionando el statu quo en todo ámbito y en el que hay cambios sistémicos que se están desenvolviendo, y la aparición del movimiento femenino en que han surgido voces fuertes.

Greta Thunberg. Foto: Reuters
Greta Thunberg. Foto: Reuters

Greta, siendo una voz femenina, pide cambios de forma clara y hace una denuncia apelando a la ética de las autoridades y los poderosos. Ella no tiene temor ni tiene otra agenda más que representar al movimiento social”.

Aunque no se muestra optimista sobre el resultado, Greta sostiene que debe hacer lo que se pueda.

Esa determinación ha provocado que millones de personas salieran a las calles alrededor del mundo para unirse a su causa Friday For Future (“Viernes por el futuro”), mientras que otros tantos se han sumado al “flygskam” o “la vergüenza de volar”, movimiento que busca que la gente deje de trasladarse en avión para pasar a medios de transportes menos contaminantes como los trenes. Fue lo que llevó a Greta a navegar en veleros ecológicos desde Europa hacia Estados Unidos y viceversa.

“El fenómeno que se ha generado en torno a la figura de Greta y Fridays For Future ha sido clave para movilizar a jóvenes y adultos a la acción climática. Sin duda, ella para el 6D ha sido una inspiración, ya que instaló en la agenda mundial la urgencia de que las acciones hay que hacerlas ahora”, dice Jorge Tapia, director ejecutivo de #6D Global Climate Action, It’s Now!, una campaña internacional que se organizó para la COP25.

A pesar de que por décadas ha habido activistas de peso que han advertido sobre los riesgos del cambio climático, el gran salto que ha provocado Greta Thunberg está en la forma con que habla, y que muchos atribuyen a que tiene Asperger, lo que hace que no se distraiga con intereses sociales propios de alguien de su edad.

Greta Thunberg en la cumbre del cambio climático. Foto: AFP
Greta Thunberg en la cumbre del cambio climático. Foto: AFP

De acuerdo a Sebastián Berfeld (18 años), vocero de Friends For Future Chile, y quien estuvo entre los dirigentes del movimiento que se reunieron con ella en la COP25 de Madrid, “Greta hace un discurso totalmente confrontacional. Vale decir, ella sin pensarlo mucho les dice a los políticos que ellos les están quitando su futuro, y que gracias a sus decisiones que están tomando hoy día, todos los jóvenes no vamos a poder tener un futuro en un planeta en el cual vivir. Esa acción, motivó la lucha de muchos más jóvenes y despertó el inconsciente colectivo de toda una generación”.

Varias figuras internacionales han salido en apoyo de Thunberg, partiendo por los líderes de Alemania, Angela Merkel, y de Francia, Emmanuel Macron.

No obstante, no han sido pocas las voces que la han atacado. En julio, la OPEP la declaró como “la mayor amenaza” a la industria de los combustibles fósiles, mientras que el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tuiteó de forma sarcástica que “ella parece ser una niña muy feliz que mira hacia un futuro brillante y maravilloso”. Lo primero ella lo consideró como “el mayor cumplido”, mientras que las palabras de Trump se transformaron en su biografía en Twitter.

Greta Thunberg. Foto: AFP
Greta Thunberg. Foto: AFP

La fuerza del discurso de Greta se ha replicado en jóvenes como Tamara Toledo (17 años), proveniente de Talcahuano, una de las zonas más contaminadas de Chile, y que también viajó a Madrid para estar con ella.

“Desde pequeña se me inculcó en mi familia el amor a la Madre Tierra. Trabajar en Fridays fue una especie de búsqueda para llevar este mensaje de amar a nuestros ecosistemas y protegerlos de quienes están abusando de ellos”, dice.

Muchos países han suscrito compromisos para disminuir su huella de carbono. Falta que las naciones más industrializadas se sumen a estas medidas.

Como dijo Greta en Madrid, la huelga por el clima “no ha logrado nada”. “No podemos seguir así; no es sustentable que los niños no vayan al colegio y no queremos continuar. Nos encantaría algo de acción de parte de quienes están en el poder. La gente sufre y muere. No podemos esperar más tiempo”, sentenció. 

Encuesta GDA 2019
Encuesta GDA 2019

Reclamos entre Greta y los habitantes de Puerto Rico

El rincón del planeta al que uno ponga atención, este ha sido un año sacudido por protestas políticas, económicas y sociales. Los ciudadanos salieron a las calles a plantear sus reclamos.

Pero también de líderes nuevos y soprendentes como una adolescente con una convicción tan fuerte que en estos últimos doce meses inspiró a millones de sus contemporáneos en países de todo el mundo a repetir de la protesta medioambiental que ella comenzó frente al Parlamento sueco, simplemente armada con un cartel hecho de cartón.

Su férrea determinación terminó siendo el mejor creador de consciencia y puso de relieve la importancia de contener el cambio climático, un logro de dimensiones planetarias que hizo que este año Greta Thunberg fuera la elegida “Personaje mundial 2019” por el Grupo de Diarios América (GDA), una alianza de 11 periódicos de la región.

El GDA está integrado por La Nación (Argentina), O Globo (Brasil), El Mercurio (Chile), El Tiempo (Colombia), La Nación (Costa Rica), El Universal (México), El Comercio (Perú), El Nuevo Día (Puerto Rico), El País (Uruguay), El Nacional (Venezuela) y La Prensa Gráfica (El Salvador).

En esta novena edición de su encuesta anual, el GDA nomina como “Personaje regional” a los manifestantes de Puerto Rico que movilizaron a toda la isla y a los puertorriqueños que viven fuera para protestar contra un gobierno al que acusaban de corrupto.

Estas protestas no fueron las únicas en la región -incluyendo las de Chile y Colombia que comenzaron cuando esta encuesta ya estaba en proceso- y mucho menos en el mundo.

Y aunque se pueda encontrar “argumentos simples” para vincularlas, comenta el investigador y profesor Christopher Sabatini en su columna exclusiva para este especial, lo cierto es que son muy distintas en su origen, en sus motivaciones y en su resolución.

La joven activista Greta Thunberg, este lunes en la Cumbre sobre la Acción Climática de Naciones Unidas. Foto: AFP
La joven activista Greta Thunberg, este lunes en la Cumbre sobre la Acción Climática de Naciones Unidas. Foto: AFP

"Inclusión social, ciencia imperfecta bajo presión"

Análisis de Christopher Sabatini (investigador principal para América Latina de Chatham House en Londres y profesor de la Universidad de Columbia)

Al tratar de encontrar la forma de cómo escribir sobre la lista de personajes más influyentes del mundo de 2019 escogidos por los editores del Grupo de Diarios América (GDA), tuve dificultades para encontrar una conexión.

¿Qué podrían tener en común Greta Thunberg , Donald Trump, los activistas de Hong Kong y el fútbol femenino? Incluso en el ranking regional había pocos hilos comunes: ¿los activistas puertorriqueños, la caravana de migrantes centroamericanos, Jair Bolsonaro y Michelle Bachelet?
Entonces me di cuenta de que ese era el punto: no los tienen. Y su presencia en las listas refleja la naturaleza fragmentada no solo de la región, sino del mundo.

Imagine quién habría estado en la lista hace 30 años, en 1989, el año en que cayó el Muro de Berlín. Esa lista -si hubiera existido entonces- habría incluido el líder soviético Mijaíl Gorbachov, probablemente los líderes chilenos del “No” contra el general Augusto Pinochet, tal vez a Carlos Menem, el Presidente peronista que había sido elegido a comienzos de ese año (y que terminó con la hiperinflación cuatro años después con la dolarización de la economía argentina), tal vez a Lech Walesa, el líder sindical de Solidaridad que se había enfrentado al comunismo en Polonia y el mundo, y posiblemente el expresidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, quien entendió la debilidad y crueldad de comunismo, posiblemente provocando los asombrosos acontecimientos de 1989.

Ahora es una lista con una coherencia obvia. Y ese es exactamente el punto. En 1989 -de hecho, incluso tan recientemente como hace 10 años- había una lógica sobre quién fue líder, quién estaba desafiando el statu quo e incluso -al menos en el corto plazo- la probable dirección del hemisferio occidental y el mundo. Ya no más.

Las listas de este año tienen a una adolescente desafiando a negacionistas del cambio climático y a gobiernos a reducir las emisiones de carbono, a un Presidente de Estados Unidos que niega el cambio climático y que a menudo es un defensor vulgar de las fronteras nacionales y de la desconexión de los compromisos globales (los mismos que ayudaron a poner fin a la Guerra Fría en 1989), un grupo de manifestantes que derrocaron al gobernador de Puerto Rico y a la expresidenta de Chile y actual alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Usted podría agregar fácilmente a esa lista los movimientos heterogéneos de protesta social en Chile y Colombia, y los que han llenado las calles de Honduras y Bolivia para defender la democracia.

Ya no todo es tan ordenado y limpio. Los líderes de la Guerra Fría, los asesinos de las autocracias de izquierda o derecha, los reformadores neoliberales y la sensación de que el final de la historia había llegado son irrelevantes. De hecho, hoy parecen cómodamente pintorescos. En cambio, nos enfrentamos a problemas difíciles y complicados del cambio climático, el orden liberal internacional, la responsabilidad democrática, la migración, la justicia socioeconómica, ninguno de los cuales se presta a una fácil categorización binaria de demócratas versus autócratas u optimismo transparente sobre el futuro.

Este es nuestro futuro. Las preguntas que enfrentamos hoy no son fáciles ni predecibles. A pesar de los argumentos simples de que la ola de protestas sociales que azotan la región son comparables y comprensibles, el hecho es que difieren ampliamente en su génesis, sus motivos y su probable resolución.

Los manifestantes demócratas en Honduras, Nicaragua, Bolivia y Venezuela están exigiendo una restauración del respeto a las normas democráticas de transparencia, rendición de cuentas y objetividad -en resumen- democracia. Los manifestantes en Chile, Colombia y Haití quieren más justicia social y un ajuste del modelo económico, ya que el crecimiento económico y la reducción de la pobreza no han logrado mejorar la movilidad social y las elecciones parecen haber encerrado en el poder a una clase política aparentemente autoperpetuante. Estas son demandas más difíciles de abordar porque involucran la ciencia imperfecta no probada de la reforma institucional y la inclusión social, todo, en medio del descontento popular y la agitación.

El año pasado, el GDA me pidió que proporcionara un conjunto de predicciones para 2019. En ese momento, entre otras cosas, escribí “abordar los desafíos de la democracia solo se puede lograr a través de la alternancia pacífica, que a la vez garantiza la supervivencia de la propia democracia”. Poco sabía yo que un año más tarde sería tan complicado. Y probablemente se pondrá más complicado en 2020.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados