BASORA AFP Y ANSA
Gran Bretaña traspasó ayer el control de Basora, la segunda ciudad más importante de Irak, a las autoridades locales. Es la primera acción del gobierno para el retiro definitivo de tropas, como se había anunciado.
"La seguridad de Basora está en manos de los iraquíes", se congratuló Muafak al Rubaie, el asesor iraquí para la seguridad nacional, quien recalcó el peso de esta región en el desarrollo económico del país.
Basora es una provincia de 2,6 millones de habitantes, en su mayoría chiítas, que estaba bajo tutela del gobierno británico desde marzo de 2003. La firma del acuerdo entre el comandante británico, Graham Binns, y el gobernador de Basora, Mohammed al Waili, restituye el control de la seguridad de Basora a las autoridades iraquíes. De este modo se convirtió en la última de las cuatro provincias supervisadas por Londres (ubicadas en el Sur del país) en pasar a dominio iraquí.
Ahora nueve de los 18 distritos del país están bajo control iraquí. "Las fuerzas de seguridad iraquíes están dispuestas a tomar el relevo", aseguró el general Binns.
El pasado 3 de septiembre, los británicos ya cedieron a los iraquíes las competencias en materia de seguridad en la ciudad de Basora, por cuyo puerto transita cerca del 80% del petróleo producido en el país que se exporta.
Precisamente el petróleo era uno de los factores de posible inestabilidad en la provincia -que produce junto con la de Misane el 70% del crudo iraquí- ante las presiones y amenazas de tres agrupaciones chi-ítas que pretendían hacerse del control de la misma.
ROLES. El traspaso se corresponde con el pensamiento popular en Basora. El 86% de sus habitantes de esa ciudad consideraba negativa la presencia del contingente extranjero después de tanto tiempo.
A pesar del traspaso, Gran Bretaña mantiene en Irak unos 4.500 soldados que se encargarán de entrenar a sus pares iraquíes para la defensa de las provincias ante posibles ataques de rebeldes.
El primer ministro británico, Gordon Brown, anunció meses atrás que el número de tropas en aquel país bajará a 2.500 a inicios de 2008.
La estadía de Londres en Irak le costó la vida a 174 soldados británicos.
Brown, que estuvo con las tropas en Irak el fin de semana anterior al traspaso, destacó que ahora Irak cuenta con un gobierno democrático y que la violencia cayó un 90% en los últimos meses.