MELBOURNE, EE.UU. | AP
Las franjas exteriores del huracán Frances barrieron ayer en la madrugada la costa de Florida con vientos de 145 kilómetros por hora (90 millas por hora), trayendo la posibilidad de más de 30 centímetros de lluvia, tornados y fuertes inundaciones mientras decenas de miles de personas huían de la región.
Los meteorólogos dijeron que la tormenta podría llegar a la costa esta madrugada, alrededor de un día más tarde de previos pronósticos, mientras algunos residentes continuaban almacenando comida enlatada y agua potable y colocaban planchas de madera terciada sobre las ventanas de sus viviendas, en tanto otros buscaban refugio.
"Encendí el televisor y cuando vi que la tormenta estaba aún a 130 millas (210 kilómetros), me dije: es tiempo de salir ahora", manifestó Dana Goegelman después de abandonar ayer en la mañana un conjunto de islas llamado Indialantic. "Estaba tan feliz de haber llegado al otro lado del puente que besé la tierra".
Los escasos conductores que había ayer en la madrugada eludieron ramas de árboles que cubrieron carreteras a lo largo de la costa atlántica.
Ráfagas de viento con fuerza de huracán de 146 kph en Júpiter doblegaron frondas e hicieron estrellar olas con gran fuerza en las playas. Las lanchas fueron zarandeadas por las olas como si hubieran sido juguetes, y los habitantes lucharon por permanecer erguidos en tierra.
El techo y la puerta de un local del Aeropuerto Internacional de Palm Beach fueron arrancados. La tripulación de un yate luchaba por controlarlo en medio de las olas en West Palm Beach mientras su piloto intentaba amarrarlo.
Se recomendó la evacuación de 2,8 millones de residentes, la mayor en la historia de Florida, pero se desconoce cuántos acataron la orden.
Importantes parques recreativos, el Centro Espacial Kennedy y aeropuertos de las ciudades de Fort Lauderdale, Miami y Melbourne permanecían cerrados.
La tormenta había desarrollado nuevamente un ojo, lo que indicaba que podría fortalecerse levemente en las aguas cálidas que se encuentran entre las Bahamas y la costa de la Florida, dijeron meteorólogos del Centro Nacional de Huracanes, cuya sede está en Miami.