México - Extremas medidas de seguridad y protestas que anuncian multiplicarse enmarcan la visita de 38 horas que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, realizará a Yucatán, sureste de México, desde esta noche, en el cierre de su gira latinoamericana, para tratar con su par Felipe Calderón temas de migración, combate al narcotráfico y comercio.
Unos 3.000 agentes del Servicio Secreto norteamericano, del Estado Mayor Presidencial, de la Policía Federal Preventiva y el Ejército mexicanos, y miles de policías, así como 15 aviones y helicópteros de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y un portaaviones anclado en mares yucatecos, forman parte de las medidas de seguridad.
La ciudad de Mérida, capital estatal, la antigua Hacienda Temozón convertida en exclusivo hotel a 55 kilómetros de Mérida y la majestuosa zona arqueológica maya de Uxmal, a 75 kilómetros de Mérida y declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO serán los puntos de encuentro de Bush y Calderón.
Allí fueron instalados detectores de metales, cámaras de video, vehículos blindados y sofisticada tecnología de defensa para garantizar la seguridad del presidente de Estados Unidos en su quinto viaje a México en seis años de gobierno y el primero durante el mandato de Calderón.
Bush sugirió recientemente que el gobierno de Calderón debe contemplar la participación de la iniciativa privada en el sector energético, hasta ahora en manos del Estado mexicano.
Además, analistas políticos locales coincidieron en que el último informe del Departamento de Estado norteamericano, que consigna la persistencia en México de la impunidad y la corrupción, buscan debilitar la postura del mandatario mexicano en su encuentro con Bush.
El tema migratorio resulta prioritario para México, que desde el gobierno del presidente Vicente Fox (2000-2006) buscó en forma insistente, pero sin éxito, alcanzar un acuerdo bilateral.
Pero el gobierno de Bush decidió meses atrás iniciar la construcción de un muro en 1.200 de los casi 3.000 kilómetros de frontera que comparten los dos países para contener el paso ilegal de personas.
Medio millón de mexicanos cruzan cada año la frontera con Estados Unidos, donde de acuerdo a cifras oficiales viven 12 millones de personas nacidas en México, la mitad de éstas en calidad de indocumentados.
Diversas organizaciones civiles y sindicales y fuerzas políticas ligadas a la izquierda calificaron como "non grata" la visita de Bush y además de las protestas de repudio realizadas hasta el momento anunciaron para el martes una marcha en la capital mexicana que culminará frente a la embajada de Estados Unidos.
México, desplazado desde octubre último por China al tercer lugar como socio comercial de Estados Unidos, tiene también un tema de preocupación en la próxima apertura -a partir de 2008- del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Estados Unidos, Canadá y México firmaron ese tratado en 1994.
Campesinos mexicanos exigen al gobierno de Calderón renegociar el capítulo agropecuario del TLCAN al advertir que la disparidad de ambas economías y los subsidios que reciben sus contrapartes estadounidenses en una competencia desleal, los llevarán a la quiebra.
El comercio entre Estados Unidos y México en enero úlitmo ascendió a 26.072 millones de dólares, 24,8 por ciento más en relación con el mismo mes de 2006, según cifras oficiales.
Aunque la balanza comercial se mantuvo favorable a México, que realizó en ese mes exportaciones por 15.327 millones de dólares, la cifra resulta significativamente inferior a las ventas de China a ese país, que totalizaron 25.635 millones de dólares en enero.
En materia de narcotráfico, mientras Washington exige mayor eficiencia en el combate en territorio mexicano, desde donde se envía la mayor cantidad de las drogas que se consumen en Estados Unidos, Calderón adelantó que pedirá a Bush asumir mayor responsabilidad ante el flagelo.
Bush arribará a Mérida procedente de Guatemala a las 21.30 locales del lunes (03.30 GMT) a bordo del avión Air Force One, pernoctará en el hotel Hyatt Regency de esa ciudad, y en la mañana del martes 13 se reunirá con Calderón, con quien viajará para almorzar en la Hacienda Temozón.
De ahí, ambos mandatarios, acompañados de sus respectivas esposas, Laura Bush y Margarita Zavala, visitarán la zona arqueológica de Uxmal cuyos primeros vestigios se remontan a 800 años Antes de Cristo, y que floreció entre 200 y 600 Después de Cristo, la cual será cerrada al turismo.
Por la noche Calderón ofrecerá una cena de honor a su par norteamericano en la ex hacienda Xcanatún, en Mérida.
Antes de su partida, al mediodía del miércoles, está prevista una rueda de de prensa que pondrá fin al quinto viaje Bush a México como presidente.
ANSA