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Estudio genético arrojó una "foto" de una familia neandertal: un padre y su hija

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Representación de un padre neandertal y su hija. Foto:Tom Bjorklund, imagen facilitada a EFE por el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva

DE SIBERIA

Los investigadores lograron recuperar el ADN de 17 restos neandertales, el mayor número de restos de este origen jamás secuenciados en un solo estudio.

El análisis del ADNantiguo de 13 individuos neandertales de dos cuevas de Siberia, Rusia, proporciona una instantánea inédita de una familia neandertal, un padre y su hija adolescente, además de dos parientes, y arroja luz sobre su organización social.

La historia transcurre en el sur de Siberia, región particularmente fructífera para la búsqueda de ADN antiguo, ya que el frío ayuda a conservar este frágil y precioso índice del pasado.

Liderado por investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, el estudio se centra en los restos neandertales de las cuevas de Chagyrskaya y Okladnikov. Los neandertales ocuparon brevemente esos dos lugares hace unos 54.000 años.

Los investigadores, entre ellos el último premio Nobel de Medicina, Svante Pääbo, lograron recuperar el ADN de 17 restos neandertales, el mayor número de restos neandertales jamás secuenciados.

En concreto, los 17 restos proceden de 13 individuos (11 de Chagyrskaya y 2 de Okladnikov): 7 hombres y 6 mujeres, de los cuales 8 eran adultos y 5 niños y adolescentes.

Los dos vecinos de Okladnikov no eran parientes directos, pero al menos uno de ellos pudo ser también coetáneo del otro clan.

Entre estos restos estaban los de un padre neandertal y su hija adolescente, describen en la revista Nature los autores, que también encontraron una pareja de parientes de segundo grado: un joven y una mujer adulta, quizá una prima, tía o abuela. El análisis indica que algunos vivieron en la misma época.

“El hecho de que vivieran al mismo tiempo es muy emocionante. Esto significa que probablemente procedían de la misma comunidad social, así que, por primera vez, podemos utilizar la genética para estudiar la organización social de una comunidad neandertal”, dice Laurits Skov, primer autor del artículo.

Otro hallazgo sorprendente es la bajísima diversidad genética dentro de esta comunidad, consistente con un tamaño de grupo de 10 a 20 individuos.

Esta cifra, explican los autores, es mucho más baja que las registradas en cualquier comunidad humana antigua o actual y se asemeja más al tamaño de los grupos de especies en peligro de extinción.

También se descubrió que la diversidad genética de los cromosomas Y (transmitidos por línea masculina) es mucho menor que la del ADN mitocondrial (transmitido por las madres) en los individuos.

Esto confirma que en las sociedades neandertales las mujeres dejaban sus familias para ir a vivir a otros y engendrar hijos mientras los hombres se quedaban en su mismo clan. Se trata de una práctica habitual en sociedades de cazadores y recolectores.

Los neandertales de Chagyrskaya y Okladnikov cazaban íbices, caballos, bisontes y otros animales que migraban por los valles fluviales a los que dan las cuevas. Además, recogían materias primas para sus herramientas de piedra a decenas de kilómetros de distancia.

Según los investigadores, la aparición de la misma materia prima tanto en la cueva de Chagyrskaya como en la de Okladnikov apoya los datos genéticos de que los grupos que habitaban las cuevas estaban estrechamente vinculados.

Los resultados del estudio también indican que estos neandertales eran del linaje que dominaba en Europa occidental y que no tenían rastro de haberse cruzado con sus vecinos asiáticos denisovanos, a pesar de vivir a 100 kilómetros de distancia.

Estos datos apoyan que el aislamiento y la consanguinidad contribuyeron a la extinción de estos homínidos.

La gran pregunta es si los Homo sapiens de aquella época eran distintos que sus primos neandertales, tanto genética como socialmente.

Es difícil saberlo, pues no hay apenas fósiles sapiens de esta época y no se ha podido recuperar ADN para obtener un retrato genético familiar.

“Es evidente que algo distinto debían tener, tal vez una estrategia diferente para tender lazos entre grupos o que fueran clanes con más miembros”, aventura Carles Lalueza-Fox, genetista del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España.

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