BUENOS AIRES | LA NACIÓN / GDA
El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner puso en marcha un plan mediático que prevé lanzar la nueva televisión digital gratuita, crear su propio aparato de señales públicas y distribuir sin costo 1,2 millón de conversores digitales.
De aquí a 2011, Argentina destinará US$ 389 millones para el lanzamiento de un plan cuya primera parte espera cumplir antes del 11 de junio, cuando empieza el Mundial de Fútbol de Sudáfrica: a partir de finales de mayo comenzará a distribuir 1,2 millón de conversores digitales entre sectores de población de bajos recursos.
Los aparatos servirán para recibir la señal de cuatro medios estatales y algunas nuevas señales privadas cercanas al gobierno. También permitirán ver los partidos de la selección argentina por Canal 7 con una alta calidad de imagen.
En medio de los cotidianos ataques de la presidenta y de su esposo, Néstor Kirchner, a medios y periodistas independientes y críticos de su gestión, avanza sin pausa el proyecto para construir este fuerte polo de comunicación oficialista.
Se trata de una pata de la estrategia del proyecto presidencial de Kirchner para 2011. Aun sin reglas de juego claras, con la ley de medios suspendida en la Justicia y bajo revisión de la Corte Suprema, el gobierno avanza en su grupo de medios.
Los 1,2 millón de decodificadores digitales sin cargo para los hogares le costarán al Estado US$ 142 millones: US$ 120 por aparato.
La logística de la distribución insumiría US$ 6,5 millones más. Se hará a través del Correo Argentino desde la última semana de mayo, pero apelarán, además, a servicios postales privados. Se prepara en esos días un fuerte anuncio de Cristina Fernández en el contexto del Bicentenario de la Revolución de Mayo.
"Además del Mundial Sudáfrica 2010, Canal 7 emitirá gratis en alta definición los Mundiales de básquet de Turquía y hockey femenino de Rosario", confió una fuente oficial vinculada a la televisión pública.
Para seleccionar a los beneficiarios de sectores vulnerables se usarán los padrones de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses): jubilados, beneficiarios de planes sociales y de asignaciones universales por hijo.
"En Argentina hay 13 millones de televisores; cerca de tres millones no reciben hoy señal por cable ni por TV satelital y sólo ven cuatro señales de aire. Ellos serán los beneficiados", dijo Osvaldo Nemirovsci, director del Consejo Asesor del Sistema de Televisión Digital, que depende del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.
"Esto es democratizar la información y beneficiar a los sectores de bajos recursos", agregó.
Ocho empresas distribuirán los decodificadores, que fueron adquiridos a tres consorcios.
Luego, a partir del mes que viene, en la TV digital se verán cuatro canales. Uno de ellos es Canal 7, la señal pública que actualmente se emite. Los otros son Encuentro, Incaa TV - de cine argentino- y Paka Paka (infantil). No descartan sumar luego otras tres frecuencias.
En la era digital, cada frecuencia puede emitir hasta cuatro señales, lo que significa que las señales públicas podrían llegar a los 28 canales.
Se preparan, además, otras señales estatales: 24 horas de noticias (de Canal 7), cultura; ciencia y técnica; producción y Derechos Humanos. El diseño lo dirige Tristán Bauer, director de Radio y Televisión Argentina (Canal 7 y Radio Nacional).
Las históricas señales privadas de aire, Canal 9, El Trece, Telefé y América TV, recibirán frecuencias cuando las soliciten y se integren al sistema digital. Convivirán así por un tiempo los sistemas digital y analógico. "En agosto de 2019, será el apagón analógico y todo será digital", confirmó Nemirovsci, el director del Consejo Asesor del Sistema de Televisión Digital.
También se lanzará una licitación o concurso -no se definió aún- para operadores privados nuevos.
Para captar la señal de alta definición se deberá instalar el conversor -ya sea donado por el Estado o comparado en el mercado por un precio que varía entre los US$ 51 y US$ 259- en una entrada del televisor, alternativa al cable o el DVD.
También saldrán celulares con TV y el STB incorporado. Se instalarán 47 antenas en todo el país hasta 2011. Ahora, existe un transmisor donado por Japón; la Argentina adoptó la norma japonesa.
CONTROL. Aunque desde el gobierno afirman que no tienen ninguna estrategia oficial respecto a la comunicación, es un hecho que la televisión digital terrestre llegará a más gente y que tendrá más señales para emitir sus contenidos. Algunos funcionarios señalan al jefe de gabinete Aníbal Fernández y a Tristán Bauer como piezas clave en la política mediática de los Kirchner.
Todos los días, por ejemplo, un funcionario del gobierno llama a Canal 7. Suele ser Aníbal Fernández o el subsecretario de Medios, Alfredo Scoccimarro. Incluso, hasta el propio Néstor Kirchner toma el teléfono y a través de "Tatú", su secretario privado, hace llegar sus pedidos.
Por su parte, Tristán Bauer cree que los medios deben definirse políticamente y por eso incentivó el desembarco del programa "6,7,8", que, sin ocultarlo, apoya cada día la política de la presidenta Cristina Fernández, según confiaron dos amigos suyos.
Hace dos meses, el gerente periodístico de Canal 7 dejó su cargo, después que se emitió una entrevista a Kirchner.
"Llaman todos los días, en general, Aníbal. Pero no es muy distinto de otros gobiernos", confió un funcionario que conoce el canal.
El sistema oficial de medios se completa con millonarias sumas de dinero invertidas en publicidad oficial con empresarios afines a la actual administración. Uno de ellos es Sergio Szpolsky, que mensualmente recibe del estado cerca de US$ 1,2 millón por publicidad para sus medios de prensa.
La cifra
13 son los millones de televisores que hay en Argentina. Se calcula que 3 millones no tienen TV cable y reciben cuatro canales de aire.
Los públicos toman la delantera
Tanto a través de la discutida Ley de Medios como en las regulaciones de televisión digital y satelital, el Estado está a la delantera de los operadores privados.
En primer lugar, la ley de medios audiovisuales prohíbe que el total de los canales privados desarrolle más del 30% de la programación del país, dejando al Estado la capacidad de programar el restante 70% de los contenidos.
Por otra parte, los privados critican al programa oficial "Fútbol para todos", que emite gratuitamente los partidos de primera división, porque les quita audiencia y redirecciona a la gente hacia la televisión pública.
Con respecto a la televisión satelital, el gobierno autorizó a los canales públicos a operar a nivel nacional, mientras que los privados sólo tienen permitido trabajar en áreas específicas. Con una mayor cobertura, el Estado espera absorber publicidad que iría a los privados, con lo que podría desfinanciar algunos medios independientes.
Respecto a las señales digitales, el decreto que disponía un sistema de reconversión que abarcara a públicos y privados generó una plataforma poco clara. La resolución final del asunto asignó al Estado 4 canales, mientras que los privados no recibieron ninguno porque no se resolvió su base jurídica.