DANIEL HERRERA LUSSICH | EN WASHINGTON | CORRESPONSAL PERMANENTE
Las palabras de voceros oficiales de la Casa Blanca luego del categórico triunfo de Hugo Chávez fueron en términos muy medidos, especialmente conciliadoras y dejando traslucir interés en un acercamiento entre Estados Unidos y Venezuela.
Tanto el subsecretario del Departamento de Estado para Asuntos de Hemisferio Occidental, Thomas Shannon, como el portavoz oficial de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, Sean McCormack, abrieron las puertas cuando coincidieron que no desean una situación de confrontación, "por el contrario esperamos una relación constructiva con el gobierno de Venezuela", enfatizaron.
Pero mientras esa cara amigable salía a luz de las alturas norteamericanas, para los analistas políticos con un buen sentido diplomático y cierta sinceridad, esta vez en las trastiendas no alarmaron ni provocaron ningún escozor las manidas frases de Chávez contra el "imperialismo y los poderosos liberales", pero en cambio profundizaron dudas otros pasajes del discurso del presidente.
Para los americanos el anuncio de Chávez desde "el balcón del pueblo" sobre su intención de designar una comisión especial para reformar nuevamente la Constitución para permitir la reelección indefinida, "de por vida" (ya reformada y que le facilitó la reelección por dos mandatos consecutivos), origina serias inquietudes, ven en ese camino la búsqueda de sustituir a Fidel Castro en el liderazgo de un polo antiestadounidense.
Chávez con su tono soberbio y hasta burlón avisó que "no es una reforma para Chávez, es para todos los venezolanos, porque Venezuela no es una dictadura, la reforma será sometida a la Asamblea Nacional y a referéndum, una idea que coincide con la de Bolívar de una presidencia vitalicia".
¿Por qué la urgencia de Chávez en lanzar, recién reelecto, la nueva campaña de reforma?
En medios americanos se especula que sin ningún lugar a duda, en su afán de mantenerse en el poder bajo un manto de legalidad, busca aprovechar el entusiasmo y el fervor de los casi 10 millones de venezolanos que lo acaban de votar con la esperanza de alcanzar resultados positivos en los primeros tiempos, sobre la base del plan de gobierno, que incluye en el presupuesto del año 2007 de un total de U$S 53,8 mil millones, un 44% para el gasto social.
Pero Venezuela es un país típicamente capitalista en su producción y normas de consumo. El 60% de los ingresos del Estado vienen de impuestos, el 40% restante de la renta proveniente del petróleo, del que 60% se lo vende a los Estados Unidos. Y se importa el 80% de los productos manufacturados.
¿Y qué otra razón precipita a Chávez a impulsar la reelección indefinida?
En el campo de la política exterior el venezolano y su entorno especulan para impulsar un frente radical de oposición latinoamericana a Estados Unidos, con un Fidel Castro con pocos meses de vida. Y saben que no será tan fácil lidiar con Raúl Castro, un hombre más pragmático, aunque sin el carisma de su hermano, pero muy cercano al ejemplo chino de un sistema férreo de control interno y de paulatina y firme apertura hacia el mundo.
En la cúpula de la administración Bush se mira con intranquilidad los resultados de las elecciones en Nicaragua, con el triunfo del líder sandinista Daniel Ortega, del economista Rafael Correa en Ecuador y ahora Venezuela. Se teme la formación de un eje de izquierda radical, totalmente antinorteamericano, con los nuevos gobiernos acoplados a Chávez, más Evo Morales en Bolivia.
Se maneja con más cautela a los otros gobiernos de izquierda que han asumido en los últimos años. Se desconfía de los vaivenes del argentino Néstor Kirchner, no se olvida su discurso violento contra Bush y Estados Unidos en la Cumbre de Mar del Plata y otras actitudes de hostilidad. Se aguarda con cierta confianza el segundo mandato de Lula da Silva, aunque se recuerda que tuvo oportunidad de asumir el liderazgo latinoamericano, dejó pasar la instancia favorable y cedió a presiones de Chávez y Kirchner.
Se mira con más tranquilidad a Chile y Uruguay, consideran que Michelle Bachelet y Tabaré Vázquez representan una izquierda moderada y abierta al libre comercio con Estados Unidos y sin distinciones ideológicas con el resto del mundo.
Confían en una política de aproximación con Uribe en Colombia, Calderón en México, Arias en Costa Rica y Preval en Haití, y de distancia por momentos y cercanía en otros, con García en Perú.
Tal el mapa político trazado en forma similar por gente del gobierno republicano y analistas del Washington Post.
Fidel Castro mandó carta de felicitación
El presidente de Cuba, Fidel Castro, envió un breve mensaje escrito de felicitación a Hugo Chávez por su reelección, pero el silencio oficial sobre su ausencia en un desfile militar en su honor disparó más dudas sobre su estado de salud.
"Hugo: Seré breve para que la emoción no me traicione. Tu victoria fue contundente, aplastante y sin paralelo en la historia de nuestra América", dice la nota atribuida a Castro y publicada en los diarios Granma y Juventud Rebelde, con su firma estampada.
En el mensaje, que tiene fecha del 4 de diciembre, Castro, de 80 años, le dice a su amigo y aliado que "los pueblos oprimidos del mundo agradecerán siempre la estrategia y el coraje con que libraste tan difícil batalla de ideas".
"Tu hazaña política y la del pueblo venezolano han conmovido al mundo. Los cubanos estamos felices. Un fortísimo y martiano abrazo", concluyó la escueta nota publicada en primeras planas.
En su primera rueda de prensa como presidente reelecto, Chávez agradeció el mensaje: "Aquí está la carta que me envió Fidel, por la firma sigue recuperándose, por los trazos de la firma, no tengo duda sobre la recuperación de Fidel, pido a Dios, pues, sigue recuperándote hermano nuestro".
"How are you Fidel?, How are you? ¡Hasta la Victoria Siempre, Venceremos! Ese nos está viendo allá", añadió en la conferencia, transmitida en vivo en Cuba.
Un mensaje a Chávez era esperado en la isla dado que el líder cubano, que convalece desde el 27 de julio de una cirugía intestinal, no reapareció en un homenaje que culminó el sábado con el desfile militar en su honor en la Plaza de la Revolución.
Pero la escueta nota contrasta con la abundancia de palabras de Castro cuando se refiere a Chávez, su amigo y aliado político y quien el domingo dedicó su victoria a quien llama su "padre revolucionario".
En los cuatro meses de convalecencia, Chávez lo ha visitado cuatro veces y ha sido como una especie de vocero médico.
Las cifras
62,9 % - de los sufragios emitidos consiguió Hugo Chávez, eso es 7.161.637 votos; el presidente quería llegar a los 10 millones
25% fue la abstención - Todos lo analistas coinciden que fue una de las más bajas en los últimos años en Venezuela
Caracas abierta al diálogo
Hugo Chávez abrió la posibilidad de un diálogo con Estados Unidos, con el que ha mantenido tirantes relaciones durante los ocho años en el poder, pero admitió que tenía dudas sobre la aceptación de esa propuesta por parte del gobierno de George W. Bush.
"Estamos dispuestos a dialogar... pero yo dudo que este gobierno de los Estados Unidos sea sincero", expresó Chávez en rueda de prensa. Chávez acusó al gobierno de Bush de financiar acciones conspirativas en Venezuela, ejecutar acciones de espionaje y de tratar de infiltrar a las fuerzas armadas, pero no ofreció mayores precisiones.
Chávez insistió en que en su gobierno estaría abierto a un diálogo con los Estados Unidos si las autoridades de ese país extraditan a Venezuela al anticastrista Luis Posada Carriles, que fue detenido el año pasado en territorio estadounidense. Posada Carriles es solicitado por la justicia venezolano para procesarlo por la voladura de un avión de Cubana de Aviación que ocurrió en 1976, accidente en el que perecieron 73 personas. Reiteró sus cuestionamientos contra Bush, y señaló que "debería renunciar" luego de la derrota que sufrió el Partido Republicano en las elecciones legislativas en Estados Unidos.
La declaración de Chávez coincidió con unos comentarios que ofreció el martes el embajador estadounidense en Caracas, William Brownfield, quien manifestó que "estamos listos, preparados y animados para explorar y ver si podemos hacer progresos en los temas bilaterales``. Brownfield señaló que desde el lunes, luego de la victoria que logró Chávez en los comicios del domingo, se inició un proceso de comunicación entre ambos gobiernos, aunque apuntó que la relación muchas veces mantiene un ritmo rápido, pero muchas veces cae a su ``propio ritmo``.