BUENOS AIRES | LA NACION
Sentado en el mullido sillón beige y vestido de sport, con la televisión encendida y rodeado por sus cuatro secretarios privados, que no paraban de atender llamadas para su jefe, Eduardo Duhalde vivía ayer su propia victoria. Había salido de su casa de Lomas de Zamora sólo para ir a votar y sin moverse de ese refugio se convertía en uno de los hombres con más poder político de la Argentina.
"Eduardo, te felicito", le dijo el presidente Néstor Kirchner desde Río Gallegos. "Néstor, yo también te felicito a vos", le respondió el ex presidente. La conversación no duró mucho porque sólo fue para compartir la alegría por la victoria porteña de Aníbal Ibarra y por el arrasador triunfo bonaerense de Felipe Solá.
Fue la primera llamada que recibió ayer el ex presidente y mostró que la alianza con Kirchner volvió a afirmarse. "Vamos a darle un sólido apoyo al Presidente", dijo Duhalde a "La Nación".
MAS PODER. El ex presidente terminó de consolidar el domingo el mayor poder político del peronismo, algo que no alcanzó a conseguir durante su presidencia transitoria. A Duhalde, ya casi al borde de dejar la Casa Rosada, le gustaba decir que otra vez le iba a pasar lo mismo de siempre: iba a tener más poder fuera del poder.
Por eso el domingo sólo mostró su rostro obligado por la votación y después se quedó en su casa. No hacía falta ni que saliera de Lomas de Zamora. Se aseguraba casi una veintena de diputados que se sumarán a otros 20 duhaldistas puros que ya tiene el bloque justicialista.
¿Qué poder tendrá Duhalde a partir del 10 de diciembre?
Un tercio del bloque justicialista de diputados en el que estará su esposa, Hilda de Duhalde, y a quienes tiene pensado acercar a los que responden al gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, y a su par de Santa Fe y futuro senador, Carlos Reutemann. Sólo con eso, el ex presidente se convertirá en un hombre clave para cualquier proyecto que el Presidente quiera sostener en el Congreso.
Pero, al menos en los próximos meses, no tiene pensado condicionar al Gobierno, y ayer lo volvió a decir en una conversación con "La Nación". Se sabe con poder y no quiere desperdiciarlo en un temprano enfrentamiento con Néstor, como él llama al Presidente.
EN CONTACTO. Ahora el Presidente no tiene por qué preocuparse por Eduardo, como aquél llama a Duhalde.
El ex presidente y Kirchner hablan casi todos los días. Hay una anécdota que conocen muy pocos. Relata que el Presidente leyó a Duhalde por teléfono, y en medio de las febriles negociaciones con el FMI, algunos párrafos de la carta de intención que fue aprobada por el organismo.
El ex presidente tiene además una excelente relación con todos los gobernadores del PJ, los que están en sus cargos y los nuevos, como Sergio Acevedo, el sucesor de Kirchner en Río Gallegos, con quien Duhalde trabó relación hace unos años.
Con Aníbal Ibarra, Duhalde siempre tuvo una buena relación: fue a uno de los primeros que recibió en su casa de Lomas de Zamora cuando estaba a punto de asumir la presidencia ante la abrupta renuncia de Adolfo Rodríguez Saá.
El ex presidente tiene hoy casi el manejo del PJ porque, aunque no ocupe ningún cargo, todos sus amigos están en la comisión que conduce el partido.