Los argentinos ya hablan de él como el "robo del siglo" y habría dos uruguayos entre los protagonistas, según las investigaciones policiales. El espectacular atraco a la sucursal de Acassuso del Banco Río el pasado 13 de enero, con cinematográfica huida posterior, les aportó a los asaltantes un botín que podría superar los 25 millones de dólares.
El diario argentino Clarín informó ayer en su edición online que la investigación ya ha tenido "progresos significativos" que permiten ya identificar a algunos de los sospechosos de ser miembros de la banda de asaltantes, que estaría integrada por entre cinco y ocho personas, según dijo el ministro de Seguridad de Buenos Aires, León Arslanián.
Entre ellos habría dos hombres de nacionalidad uruguaya con formación policial, según había consignado ese mismo medio en la edición impresa de ayer, citando fuentes de la investigación.
Fuentes de Interpol Uruguay dijeron a El País que se habían producido contactos desde Montevideo con sus pares argentinos por este caso, pero por el momento no existe ninguna notificación oficial.
No se descarta que la banda también esté integrada por un oficial del Ejército argentino, dos empleados del propio banco que habrían oficiado de "entregadores" y el dueño del inmueble utilizado por los ladrones para repartirse el botín y huir. "Nosotros nunca descartamos nada", afirmó Arslanián.
Lo que los investigadores tampoco descartan es que los prófugos hayan logrado salir de Argentina. "Pueden estar afuera pero eso no es un problema tan grande. Hay colaboración judicial y de las fuerzas de seguridad entre distintos países, sobre todo los limítrofes", señaló al diario La Nación otra fuente relacionada a la investigación.
Brasil y Paraguay son consideradas los dos potenciales destinos de los asaltantes, en caso que hayan cruzado la frontera. Esta especie se reforzaría ya que a diferencia con Uruguay, con esos países Argentina tiene límites terrestres.
BOQUETE. El 13 de enero pasado, unos cinco asaltantes mantuvieron durante siete horas como rehenes a 23 personas entre funcionarios y clientes del Banco Río de Acassuso, veinte kilómetros al norte de Buenos Aires. Mientras se sucedían las negociaciones entre policías y captores, estos últimos terminaban de realizar un boquete en una pared que a su vez comunicaba con un túnel que desembocaba en un desagüe pluvial.
De acuerdo con las investigaciones, ese túnel había sido construido por la propia banda en los tres meses anteriores haciéndose pasar por presuntos empleados municipales. Pero el último tramo, que no superaba los quince centímetros, debía ser trabajado desde el interior del banco para no activar las alarmas.
Cuando la Policía ingresó al banco a las 19 horas, los ladrones ya habían huido. Los rehenes no sufrieron daños, pero los delincuentes no sólo se habían hecho con 600 mil pesos sino que vaciaron el contenido de 145 cajas de seguridad.
El monto de esto último primero fue evaluado en siete millones de dólares, pero el pasado lunes La Nación publicó, citando fuentes de la investigación, que este botín podría llegar a los U$S 25 millones entre joyas, bonos y dinero.
La banda destruyó las cámaras de seguridad (pese a eso, se están digitalizando algunas imágenes que se pudieron recuperar para la investigación) y abrió un agujero en el techo como falsa pista de escape. Un fichero estaba ubicado tapando el boquete por donde huyeron, alimentando la hipótesis de la existencia de al menos un cómplice entre los rehenes.
CASA. Doce cuadras bajo tierra fue el recorrido que hicieron los delincuentes en un bote inflable a través del desagüe. En una alcantarilla ubicada en la intersección de Libertad y Tres Sargentos, los ladrones y el botín salieron a la superficie.
La Nación publicó el pasado martes que algunos testigos vieron a unos hombres "salir con cinco bolsas de un desagüe" vestidos con mamelucos, como si fueran operarios. A pocas cuadras, en una casa deshabitada desde hace ocho meses, la banda presuntamente repartió el botín y huyó.
En las cercanías y en la red cloacal, la Policía halló sumergido el motor fuera de borda y el gomón utilizado para el atraco. Ayer encontraron otro bote inflable en la costa de la zona, que se sospecha también estaría vinculado al robo.
De acuerdo con Clarín, esta misma casa ya allanada fue comprada hace cuatro meses utilizando documentación falsa. El hombre que hizo la transacción se encuentra fuera del país.
El nivel de operativa y la exhaustiva planificación refuerza la teoría de los investigadores que la banda está integrada por expertos en seguridad, ya sea militares o policías. Incluso se maneja la eventualidad que un geólogo conforme la gavilla. Según publicó ayer Clarín, los dos extranjeros que integrarían la banda —presuntamente uruguayos— habrían llegado a Argentina aproximadamente un mes antes del ya denominado "robo del siglo".