El gobierno de Ecuador, que denunció que enfrenta un intento para ser derrocado, declaró el jueves el estado de excepción ante la rebelión de policías, que se manifestaron contra una ley que les recorta beneficios, informó el ministro de Seguridad, Miguel Carvajal.
"Hemos declarado el estado de excepción y las Fuerzas Armadas tienen la instrucción de salir a controlar el orden público respetando y garantizando los derechos de los ciudadanos", dijo el ministro en rueda de prensa.
Carvajal señaló que, en todo caso, "no toda la Policía está en insubordinación" contra una ley que recortó sus beneficios económicos.
"Las Fuerzas Armadas, con el carácter profesional que les ha caracterizado, están tomando todas las medidas dentro de la Constitución y la ley, y por lo tanto van a garantizar el orden público una vez que hay sectores de la Policía nacional que han abandonado de manera irresponsable su trabajo", agregó.
Por su parte, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, denunció a media tarde la tentativa de golpe de Estado en su contra y que su vida corre peligro, desde la habitación del hospital de Quito en que se refugió tras ser agredido con gases lacrimógenos por uniformados descontentos con una ley que recortaba sus salarios.
"Están tratando de introducirse aquí, a mi habitación, por medio de los techos estos policías en rebelión", dijo el mandatario a la radio pública.
"Si algo me pasa, la responsabilidad es de ellos. Yo solo quiero decirles que mi amor por la patria es infinito y que donde esté siempre amaré a mi familia", agregó el presidente, en momentos en que policías rebeldes rodeaban el hospital.
Desde estas declaraciones, efectuadas aproximadamente a las 17H00 GMT, no se sabía nada del presidente, que previamente había anunciado ser víctima de un "intento de golpe de Estado" por parte de sectores próximos al ex mandatario Lucio Gutiérrez, derrocado en abril de 2005.
Correa acabó en el hospital tras acudir a un cuartel para confrontar a los sublevados, advirtiendoles que no cedería y ofreciendo su pecho para que lo matasen.
"No daré ni un paso atrás, si quieren tomarse los cuarteles, si quieren dejar a la ciudadanía indefensa y si quieren traicionar su misión de policías, traiciónenlos", exclamó.
"Señores si quieren matar al presidente, aquí está, mátenlo si les da la gana, mátenlo si tienen poder, mátenlo si tienen valor en vez de estar en la muchedumbre cobardemente escondidos", añadió Correa tras aflojarse la corbata y desabotonarse el cuello de la camisa.
El mandatario salió del cuartel en medio de una refriega entre los manifestantes y su personal de seguridad, en la cual explotaron bombas lacrimógenas cerca suyo, por lo que fue aprovisionado de una máscara antigases.
Afectado por los gases, Correa salió del regimiento en camilla, y fue trasladado hasta el vecino hospital de la Policía.
El editor de Sociedades del diario El Comercio, Agustín Eusse, dijo a EL PAÍS digital que a raíz de la agresión al presidente se interrumpió el diálogo con los policías sublevados.
Una comisión fue conformada para poder reestablecerlo pero hasta el momento no se ha concretado una vía de comunicación, agregó.
El periodista ecuatoriano informó que han llegado informaciones de robos a bancos y saqueos a tiendas en varias provincias del país a raíz de la incertidumbre que hoy reina en Écuador.
Si bien no hay un temor inmediato de que exista un enfrentamiento armado, se mantiene la sensación de que esa posibilidad sea más factible con el correr de las horas.
Los policías tomaron a lo largo del día la sede del regimiento número 1 de Quito, otras comisarías en el puerto de Guayaquil (oeste) y Cuenca (sur) y la sede del Congreso, mientras militares de la Fuerza Aérea tomaron el aeropuerto de la capital, que permanece cerrado.
"Se tomaron la Asamblea porque no están de acuerdo con un artículo que elimina condecoraciones y salarios extras", dijo a la AFP la portavoz del Legislativo, Julia Ortega, desde el interior del Parlamento.
Los agentes, que recibieron apoyo de personal motorizado, bloquearon los accesos al recinto en el norte de Quito y se enfrentaron con asambleístas que llegaron temprano e intentaron facilitar el ingreso de sus colegas, añadió la portavoz.
El canciller del gobierno Correa, Ricardo Patiño, llamó a los partidarios del presidente a ir a rescatarlo al hospital.
"Vayamos juntos a rescatar al presidente, que está en el hospital de la Policía (en el norte de Quito)", expresó el ministro en una arenga desde el Palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo, ante cientos de seguidores que se concentran en la plaza de la Independencia.
Desde un balcón de Carondelet, Patiño manifestó que "vamos a bajar en este momento" para marchar hacia el sanatorio.
Los acontecimientos dieron lugar a múltiples reacciones de condena. El presidente Hugo Chávez instó este jueves a Unasur a defender a Correa, mientras que el presidente de Perú, Alan Gracía, propuso una reunión urgente de este organismo de seguridad de América del Sur, en Lima.
La Organización de Estados Americanos (OEA) convocó una reunión de urgencia en Washington a las 18H30 GMT.
"Están tratando de tumbar al Presidente Correa. Alerta los pueblos de la Alianza Bolivariana! Alerta los pueblos de UNASUR! Viva Correa!!", dijo Chávez, vía su cuenta en la red social Twitter.
La ley de servicio público que originó el conflicto ya había provocado una crisis entre Correa y su bloque legislativo, que el miércoles rechazó algunos artículos de la iniciativa, que prevén reducir la nómina estatal.
Debido a ello, el mandatario considera la posibilidad de disolver el Congreso y llamar a elecciones generales anticipadas, señaló la noche del miércoles la ministra de la Política, Doris Solis.
Tras una reunión con Correa, la funcionaria indicó que éste analiza ir a la "muerte cruzada", un mecanismo constitucional que lo faculta para disolver la Asamblea y convocar a elecciones generales en caso de que los congresistas obstruyan la ejecución del plan de desarrollo, grave crisis política o conmoción interna.