LA HABANA | EL PAÍS DE MADRID Y AP
Cinco opositores cubanos, cuatro de ellos en prisión, iniciaron una huelga de hambre por la muerte del preso político Orlando Zapata, fallecido el martes tras realizar durante dos meses y medio esa medida de protesta.
La disidencia cubana continuó ayer movilizada por la muerte del preso de conciencia Orlando Zapata. Sólo unas horas después de realizarse su funeral bajo estrictas medidas de seguridad en la localidad de Banes, a 830 kilómetros al Este de La Habana, fuentes de la oposición informaron que cuatro presos del Grupo de los 75 se declararon en huelga de hambre en dos cárceles de Pinar del Río.
"El objetivo es protestar por la muerte de Zapata y exigir la liberación de todos los presos políticos", afirmó Elizardo Sánchez, de la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CDHRN). El opositor Óscar Espinosa Chepe informó que otros tres presos del Grupo de los 75 realizan desde ayer un "ayuno" en la cárcel de Canaletas, en la provincia de Ciego de Ávila.
Mientras, en Santa Clara el periodista independiente Guillermo Fariñas comenzó en su casa otra huelga de hambre, incluyendo la negativa de tomar agua, con la voluntad de "inmolarse". Hace tres años Fariñas estuvo a punto de fallecer tras varios meses sin ingerir alimentos sólidos para reivindicar el acceso libre a Internet en Cuba, que hoy es una realidad pese a su alto costo.
Un comunicado difundido ayer por la CDHRN indica que el pasado día 24 los prisioneros Diosdado González Marrero, de 47 años, y Eduardo Díaz Fleitas, de 59, se declararon en huelga de hambre en una cárcel de Pinar del Río. Un día después, los opositores Fidel Suárez Cruz, de 39 años, y Nelson Molinet, de 45, tomaron la misma medida en las cárceles Kilo Cinco y Medio y Kilo Ocho de la misma provincia. Los cuatro fueron sentenciados en los juicios celebrados en 2003 contra 75 opositores bajo la acusación de "conspirar" con EE.UU. Marrero, Molinet y Suárez Cruz cumplen una pena de 20 años de privación de libertad, y Díaz Fleitas de 21.
Todos fueron declarados por Amnistía Internacional presos de conciencia. Sánchez afirmó que, si bien el desencadenante de las huelgas de hambre es la muerte de Zapata, los huelguistas demandan la liberación de todos los presos políticos, que la CDHRN calcula en más de 200 en toda la isla, de los cuales 65 son de conciencia. "Hasta ahora desconocemos si los cuatro incluyen otras demandas, pero podemos confirmar que ya han sido confinados en celdas de castigo en las referidas prisiones", agregó el activista.
Sánchez aclaró que su organización y la mayoría de los grupos disidentes se oponen tajantemente a las huelgas de hambre. Por "una cuestión de principios"; y porque "el régimen no responde humanamente a esa clase de protestas pacíficas, como demuestra la trágica muerte de Zapata". Miembros de la disidencia dijeron que el caso más preocupante de los cinco es el de Fariñas, pues en el pasado ya estuvo a punto de morir durante una protesta similar. Además, Fariñas ha escrito una carta a Fidel y Raúl Castro retándoles a que demuestren que en las cárceles cubanas no se tortura.
En tanto, Amnistía Internacional, anunció que ha adoptado como preso de conciencia a Darsi Ferrer, un médico disidente arrestado a mediados el año pasado, el 55to al que el organismo confiere ese respaldo.
Los reproches de los exiliados
La agonía y muerte de Orlando Zapata muestra la ferocidad del sistema represivo cubano y debería servir para sacudir la conciencia internacional sobre la situación de los más de 200 presos políticos en la isla. Esta es la opinión entre los exiliados cubanos, que insisten también en la necesidad de que los gobiernos exijan al régimen castrista el respeto a los derechos humanos.
El régimen cubano, recuerdan en el exilio, había ignorado las gestiones a favor del preso que habían realizado en las semanas previas desde Hillary Clinton al Vaticano.
"La responsabilidad de la muerte de Zapata es de Raúl y Fidel Castro, porque ellos son los que determinan la vida y la muerte de los presos políticos", dijo Omar López, de la Fundación Nacional Cubano Americana. "Es una vergüenza que en el siglo XXI se permita que un gobierno deje morir a un ser humano en esas condiciones sin consecuencias".
Y las consecuencias pasan porque la comunidad internacional reaccione de forma enérgica. Antonio José Ponte, subdirector del digital Diario de Cuba, planteó que "la muerte de Zapata puede ser el principio del fin, no del régimen, pero sí de la benevolencia de una parte de la opinión pública". EL PAÍS DE MADRID