Beijing | ANSA, EFE y AFP
El trigésimo aniversario de la muerte de Mao Zedong, fundador y presidente de la República Popular China, se cumple hoy en medio del silencio oficial, y cuando sólo los extranjeros se muestran interesados en debatir en torno a su figura.
La versión oficial sobre Mao sigue contenida en el "juicio" que hizo de él su sucesor Deng Xiaoping: hizo cosas acertadas en un 70 por ciento, equivocándose sólo en el 30 por ciento de los casos. Sin embargo, el silencio sobrevuela su aniversario.
Su imagen sigue apareciendo en los billetes, y en los mercados del domingo se compran viejos objetos de porcelana donde está retratado junto a Lin Piao (su número dos, muerto en 1971 en un intento de golpe de estado) y sus fieles Guardias Rojos.
Como tantos otros acontecimientos -la propia Revolución Cultural o el trágico Salto Adelante querido por Mao a principios de los 60, que causó la muerte por hambre de millones de chinos- se prefiere callar, y las nuevas generaciones lo ignoran, o ignoran los detalles.
Los más interesados en hablar parecen ser los extranjeros, sobre todo tras la publicación hace un año del libro "Mao, la historia desconocida", escrito por la exitosa investigadora Jung Chang y su marido, el historiador Jon Halliday, en el que aparece como un psicópata obsesionado por conquistar un poder absoluto.
DOS MAO. Los nuevos libros de texto para secundaria se limitan a mencionar a Mao en un capítulo sobre protocolo. La etapa comunista del país anterior a la aper-tura económica puesta en mar- cha en 1979 por su sucesor, Deng Xiaoping, se reduce a pocas líneas. Pese a que su figura icónica es omnipresente, queda claro que los actuales dirigentes chinos están muy conformes con el rumbo de hoy.
"Mao fue un gran líder histórico y un gran criminal", afirma categórico Sidney Rittenberg, de 85 años, que vivió en China entre 1944 y 1979 y que, hasta ahora, tras haber sido el intérprete del dirigente, es el único ciudadano estadounidense admitido en el Partido Comunista Chino, el cual abandonó tras la Revolución Cultural.
Rittenberg habla de "dos Mao". Uno fue un líder indiscutido, un genio militar y un autodidacta que quiso lo mejor para su pueblo. Pero el otro, el último, fue un autócrata despiadado indiferente a los sufrimientos que causó a sus compatriotas durante sus campañas de reafirmación ideológica.
Se calcula que en sus revolucionarias campañas, entre las que se destacó el Gran Salto Adelante (cuando los campesinos desatendieron sus cultivos y se afanaron en fabricar acero para industrializar el país) murieron tantas personas como en la Segunda Guerra Mundial.
HOMENAJE. Mientras tanto, millones de chinos -de todas las generaciones- siguen visitando su mausoleo en Beijing para rendirle homenaje. La sala que exhibe a su momia debe ser el lugar más silencioso de todo el inmenso país. Está prohibido hablar en voz alta y usar el teléfono celular.
Como una nueva contradicción entre su ideario y el presente, los actuales dirigentes apuntalan siempre ese "turismo rojo", otra buena fuente de ingresos.
Mini biografia
Mao Zedong (o Mao Tse-Tung) nació en Shaoshan, Hunan, el 26 de diciembre de 1893. A sus 29 años, fue elegido miembro del Comité Central del Partido Comunista Chino.
Tras dos décadas de guerra civil, la República Popular China fue establecida el 1° de octubre de 1949. Mao, ya líder indiscutido del partido, se convirtió en la figura central. Los líderes de la hasta entonces República de China, se tuvieron que refugiar en Taiwán.
La diferencia básica con el comunismo soviético, es que éste estaba orientado hacia el proletariado, mientras que Mao le daba un mayor protagonismo al campesinado.
Durante su gobierno se realizaron grandes campañas de reafirmación ideológica, como el Gran Salto Adelante o la Revolución Cultural. Ambos generaron grandes convulsiones sociales y políticas en el país.
Mao murió el 9 de setiembre de 1976. El culto a su personalidad persiste hasta ahora.