Campaña que ofrece cambios ofrece más de lo mismo

Por ALEXEI BARRIONUEVO (Vinod Sreeharsha contribuyó con información para este artículo.) c.2007 - The New York Times News Service

BUENOS AIRES - Cuando Cristina Fernández de Kirchner anunció en julio que buscaría suceder a su marido, Néstor Kirchner, en la presidencia de Argentina, la pareja del poder dijo que ``el cambio apenas estaba empezando´´.

Sin embargo, ese primer lema de campaña, esfuerzo por distanciarse gentilmente de Kirchner, no logró tener resonancia entre los partidarios del presidente actual, quienes favorecieron más de lo mismo en cuanto a las políticas que sacaron a la Argentina de las profundidades de su aplastante crisis financiera en 2001, las cuales han ayudado a la economía a registrar un crecimiento de aproximadamente 50 por ciento.

En una noche lluviosa de jueves en esta ciudad, en el evento final de campaña de Cristina Fernández de Kirchner antes de las elecciones del domingo, la pareja a la que muchos se refieren como ``los Clinton del sur´´ dejó muy pocas dudas con respecto a que su probable victoria significaría más de lo mismo.

``Nosotros tuvimos el sueño de recuperar la dignidad de millones de argentinos que despertaban cada mañana sin un lugar al cual ir´´, dijo la senadora desde el mismo mercado al aire libre en La Matanza, poblado industrial en los extremos de la capital, donde su marido se presentó en los últimos días de su propia campaña. Su marido, a quien ella se refirió en más de una ocasión, estaba sentado a su lado.

En los días previos a las elecciones, Cristina Fernández de Kirchner, senadora de 54 años de edad por el partido Peronista, tendiente al centro-izquierda, encabezaba las encuestas con más de 40 por ciento de la intención del voto, lo cual equivale más o menos a 25 puntos porcentuales más que su rival más cercano, Elisa Carrio, integrante del Congreso que también pertenece al centro-izquierda. Kirchner, al parecer, contaba con suficiente respaldo para evitar un desempate electoral y ser elegida claramente.

Aparte de convertirla en la primera mujer elegida presidenta en Argentina, una victoria también la convertiría en la segunda mujer en dos años que resulta elegida presidenta de un país latinoamericano. Michelle Bachelet fue elegida Presidenta de Chile el año pasado. Pero, a diferencia de Bachelet, Kirchner está avanzando hacia la presidencia con notable facilidad. Kirchner ha llevado una campaña ligera en su propio país, optando más bien por pasar buena parte de los últimos dos meses en Europa y en Estados Unidos, intentando atraer a inversionistas internacionales y transmitir un aire presidencial al lado de líderes mundiales.

Para Argentina _ al igual que para Sudamérica _ la probable victoria de Kirchner crearía una paradoja. A diferencia de Venezuela bajo el Presidente Hugo Chávez, Bolivia con Evo Morales o incluso Luiz Inacio Lula da Silva en Brasil, esencialmente todos líderes populistas que vienen de orígenes humildes, Kirchner es un abogado orgullosamente intelectual, quien está más a sus anchas mezclándose con presidente que con la gente común.

No obstante, la mejor parte del respaldo que ella hereda de su marido viene directa y llanamente de las clases bajas de Argentina, muchas de las cuales la ven a ella como una figura distante cuyas palabras son de difícil comprensión en discursos que, a menudo, parecen conferencias universitarias. Ella podría correr el riesgo de perder su base de apoyo si no se ajusta a las políticas económicas de su marido para acabar por completo con el aumento de la inflación e impedir una crisis de energía que ya se materializa en el horizonte.

Además, Kirchner ha tenido problemas para generar atractivo entre las clases media y alta, comentan encuestadores argentinos.

``A medida que la inflación siga aumentando, las clases bajas sufrirán, en tanto ella enfrenta el riesgo de terminar sin respaldo alguno´´, observó Daniel Kerner, analista por el Grupo Eurasia, en Nueva York.

De cualquier forma, Kirchner ya es la mujer argentina con mayor poder desde que Eva Perón le ayudó a su esposo, el General Juan Domingo Perón, a gobernar el país de 1946 hasta el día en que ella murió, en 1952. (La tercera esposa de Perón, María Estela Martínez de Perón, conocida como Isabelita, quien fue vicepresidenta cuando él murió en 1974, dirigió al país a lo largo de dos tumultuosos años antes de ser depuesta en un golpe militar.)

Cristina Kirchner se ha referido a sí misma como parte de una ``nueva generación´´ de líderes argentinos. Además, muy poca gente aquí, incluida ella, ve muchas similitudes entre ella y Eva Perón, quien hacía gala de un legendario toque con el pueblo. Kirchner, por ejemplo, se negó a debatir con los otros candidatos y concedió pocas entrevistas durante la campaña, prefiriendo más bien ambientes controlados a foros abiertos.

``Ella transmite el aire de una persona fría´´, dijo Sandra Mansilla, de 42 años de edad, electora indecisa en el barrio marginal de Lomas de Zamora, intentando explicar porqué se estaba inclinando a votar por Kirchner. ``Siento que aún no la conozco. Simplemente ella me pone nerviosa´´.

No obstante, para los partidarios que estuvieron presentes en su mitin del jueves, muchos de los cuales fueron transportados en autobuses por funcionarios peronistas, los Kirchner constituyen una mejoría respecto de mandatarios anteriores. ``Lo que nosotros queremos es mayor estabilidad, y Cristina es el mejor candidato para darnos eso, la mejor persona para asegurarse que no caigamos de nuevo en la miseria económica que solías tener´´, dijo Eduardo Díaz, obrero retirado, de 60 años de edad, en La Matanza.

La decisión de Néstor Kirchner para no postularse fue un movimiento calculado que la pareja ejecutó para intentar compartir la presidencia a lo largo de los 12 años siguientes, arguye la mayoría de los analistas. Dicen que Néstor Kirchner temía un segundo mandato como un líder sin poder. Además, la ley electoral de Argentina permite que un ex presidente se postule de nuevo tras una espera de cuatro años.

Por su parte, Cristina Fernández de Kirchner enfrenta algunas difíciles decisiones de política si resulta elegida.

En algunas entrevistas por radio y televisión de esta semana, ella defendió a figuras oficiales que estiman la inflación entre ocho y 10 por ciento, menos de la mitad de lo que una diversidad de economistas del exterior afirman que es el nivel real. Algunos precios claramente van en aumento; además, grupos de apoyo al consumidor boicotearon en este mes los jitomates, producto cuyo precio aumentó en más del doble, alcanzando un nivel superior al de algunos cortes de carne de res.

Aunado a lo anterior, el siguiente gobierno enfrentará verdaderas posibilidades de padecer insuficiencias de energía. Los subsidios, enfocados a mantener los precios bajos sobre la energía para el consumidor, han contribuido a una escasez de gas natural y electricidad que podría dar paso a una reducción en la generación o apagones, tan pronto como el año entrante, destacan algunos analistas. Kirchner, al igual que su marido, ha insistido en que no hay crisis, expresando confianza en que la inversión necesaria llegaría con el tiempo, para así evitar carestías que resultan costosas en términos políticos.

Ella ha prometido nexos más cercanos con Europa, así como con Estados Unidos, lo cual desdeñó su marido casi por completo en años recientes, al tiempo que ha centrado sus esfuerzos en el restablecimiento de la economía del país.

Inversionistas internacionales estarán atentos para ver si Kirchner intenta resolver los temas pendientes de Argentina con el Fondo Monetario Internacional. Este país incumplió en el pago de aproximadamente 80,000 millones de dólares en deuda antes de ofrecer un plan de reestructuración en 2005. Algunos tenedores de bonos rechazaron dicha oferta, dejando a la Argentina incumpliendo en el pago de 26,000 millones de dólares e incapaz de emitir deuda en bonos en el extranjero.

Si bien la pareja Kirchner es un formidable equipo político, de algunas formas son opuestos. Néstor Kirchner se obsesiona con los datos económicos cada mañana, en tanto su esposa pasa cuando menos una hora leyenda informes noticiosos tanto locales como internacionales, prestándole atención en particular a los artículos acerca de política y las tendencias sociales en Estados Unidos, a decir de dos personas enteradas dentro del gobierno.

Ahora que se anticipa una gran participación tras bambalinas por parte de Néstor Kirchner en la dirección del país, algunos se preguntan quién estará realmente al mando. ``¨Cómo manejará la pareja los desacuerdos en lo tocante a importantes temas de interés estratégico?´´, dijo Kerner. ``En Argentina, donde todo el poder de la toma de decisiones se concentra en las manos de una o dos personas, esto se convierte en un problema´´.

AP

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar