Perspectiva electoral

Bolsonaro estremece a Brasil y se asegura pasar al balotaje

Solo Lula, que puede ser inhabilitado, lo supera en la intención de voto.

Polémico: el diputado Jair Bolsonaro avanza y lidera la preferencia ciudadana en seis estados, aunque perdería en la segunda vuelta. Foto: Reuters
El diputado avanza y lidera la preferencia ciudadana en seis estados.  Foto: Reuters

El diputado de extrema derecha Jair Bolsonaro tiene todas las chances de llegar a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, un escenario hasta hace poco impensable, que conmociona a los defensores de la democracia.

Este admirador de la dictadura militar (1964-1985) figura segundo en intenciones de voto, después de Luiz Inácio Lula Da Silva, pero en primer lugar en caso de la descalificación —muy probable— del expresident de izquierda, que cumple una pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción.

Bolsonaro aparece con 19% de intención de voto y solo es superado Lula que suma 39%.

En un eventual balotaje, Bolsonaro sería derrotado por cualquiera de sus eventuales adversarios, según una encuesta Datafolha publicada la semana pasada.

Eso se debe a que el índice de rechazo a Bosonao es el mayor de los trece candidatos: un 39% de los consultados aseguró que no lo votaría "de ninguna manera". Las mujeres, que representan el 52,5% de 147,3 millones de empadronados, constituyen la principal barrera al voto "bolsonarista". Apenas un 13% votaría por él y un 43% nunca lo haría.

El sorprendente empuje de Lula en las encuestas ha eclipsado el hecho de que Bolsonaro viene progresando desde enero, incluso en los bastiones del PSDB, partido de centroderecha, y lidera actualmente la carrera en media docena de estados en los escenarios sin el líder de la izquierda.

Luiz Inácio “Lula” Da Silva. Foto: EFE
Luiz Inácio “Lula” Da Silva. Foto: EFE

A comienzos de semana, en un recorrido por un mercado de Madureira, barrio rodeado de favelas de Río de Janeiro, el excapitán de Ejército, de 63 años, no escondió su satisfacción frente a los admiradores que lo aclamaron al grito de "¡Mito, Mito!".

Sintiéndose en su elemento, da rienda suelta a algunas de las fórmulas que le valen el apoyo de sectores saturados por la violencia, la corrupción o la exclusión.

"Las armas no alimentan la violencia, las flores no traen la paz", proclama entre los puestos del mercado, con los pulgares hacia arriba y una gran sonrisa este legislador que ocupa un escaño en la Cámara desde hace 27 años.

Reacciones.

Y no se niega a ninguna selfie, y en particular con mujeres, con las que trata de congraciarse después de declaraciones misóginas.

También genera un fuerte rechazo en las comunidades negra y LGBT por sus propósitos racistas y homófobos; ha dicho por ejemplo que preferiría ver a un hijo suyo "muerto en un accidente en lugar de homosexual".

"Que las encuestas le den casi un 20% a Bolsonaro es una verdadera vergüenza", afirma el académico Ruy Fausto, autor de "Caminos de la izquierda: elementos para una reconstrucción".

"No va a ganar, pero basta con ver este tipo de voto para comprender que el país está mal", agrega.

Con 8,5 millones de seguidores en Facebook, Twitter e Instagram, Bolsonaro tiene una fuerza de ataque muy superior a la de cualquier otro de los doce candidatos. Tiene un gran poder de atracción entre los jóvenes nacidos después de la dictadura: un 60% de sus seguidores tiene menos de 34 años. Católico, corteja también a las iglesias evangélicas.

Este heraldo de la ley y el orden atrae también a los pobres, a la clase media y a intelectuales.

Para combatir la violencia en Brasil, que el año pasado alcanzó el récord de casi 64.000 homicidios, Bolsonaro propuso flexibilizar las leyes sobre el porte de armas para los "buenos ciudadanos".

La intervención federal en la seguridad de Río es una medida inédita desde la restauración de la democracia en 1985. Foto: Reuters
Foto: Reuters

"Si alguna vez alguno de nosotros, civil o militar es atacado y toma represalias con 20 disparos, debería ser condecorado y no condenado", dijo en Madureira.

Bolsonaro encontró a su vicepresidente: el general de reserva Antonio Hamilton Mourao, quien afirmó en 2017 que si la situación política continuaba deteriorándose, el Ejército se vería obligado a "imponer una solución" en Brasil.

Impredecible.

El candidato anunció que, de ser elegido, daría seis ministerios a los generales. "También quiere darle a la Policía Federal un mayor papel en la lucha contra el crimen organizado", dijo David Fleischer, profesor emérito de ciencias políticas de la Universidad de Brasilia.

Aun así, debería resultarle difícil constituir una mayoría para gobernar.

Las elecciones brasileñas están en una etapa tan impredecible que la hipótesis de un presidente de ultraderecha ya no parece descabellada.

"Hay pocas posibilidades de que sea elegido", dijo David Fleischer. Pero "depende de quién esté liderando en la segunda ronda": Marina Silva (ecologista), Ciro Gomes (centro izquierda) o Geraldo Alckmin (centro derecha).

Aquellos a quienes el progreso de Bolsonaro hace temblar, se aferran a la esperanza de que su fortaleza en los sondeos se debilite con el inicio este fin de semana de la campaña por radio y televisión.

Esos espacios se atribuyen proporcionalmente a las bancadas legislativas y la del Partido Social Liberal (PSL) de Bolsonaro dispondrá de anuncios de apenas 8 segundos. Alckmin, en cambio, gracias a sus alianzas, podrá explayarse durante 5,32 minutos.

PT mantiene la candidatura de Lula
PT. Partidarios de Lula manifestando a favor de su candidatura presidencial. Foto: Efe.

El Partido de los Trabajadores (PT) no renunciará a la candidatura presidencial de Luiz Inácio Lula Da Silva para las elecciones de octubre, afirmó Fernando Haddad, compañero de fórmula del expresidente de Brasil.

"Si ni el pueblo brasileño prescinde de Lula, mucho menos el PT. Algunos decían que el PT estaba montando un teatro. Entonces llegó un pronunciamiento de la ONU" que "determina que Lula debe ser candidato", dijo Haddad, al llevar a cabo actividades de campaña en Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais.

La afirmación del candidato a vicepresidente alude a la decisión cautelar no vinculante del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que pidió que se tomen "todas las medidas necesarias" para que Lula "pueda ejercer sus derechos políticos" como candidato presidencial para las elecciones del 7 octubre.

A pesar de su encarcelamiento y de estar virtualmente inhabilitado, la formación socialista insiste en la candidatura presidencial del expresidente debido a la fortaleza que demuestra en todos los sondeos.

No obstante, la candidatura de Lula será probablemente vetada ya que la legislación electoral brasileña prohíbe expresamente que condenados en segunda instancia, como es su caso, se presenten a cualquier cargo electivo.

Haddad no hizo declaraciones sobre la denuncia presentada por la Fiscalía brasileña, en la que se le acusa de enriquecimiento ilícito durante la campaña de 2012, en la que disputaba la Alcaldía de la ciudad más poblada de Brasil.

Optó por centrarse en la defensa de la libertad de Lula, quien cumple una condena de 12 años por corrupción en la ciudad de Curitiba, y ebn la destitución de Dilma Rousseff. FUENTE; EFE


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