Benedicto XVI visitó Auschwitz

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AP

El papa Benedicto XVI, al visitar Auschwitz como "hijo del pueblo alemán", denunció hoy los "crímenes masivos sin precedentes" del Holocausto y destacó la realidad de la campaña de Hitler para eliminar a los judíos europeos.

"Hablar en este lugar de horror, en este lugar donde se cometieron crímenes masivos sin precedentes contra Dios y el hombre, es casi imposible, y es particularmente difícil y perturbador para un cristiano, para un papa alemán", dijo Benedicto XVI. "En un lugar como éste, fallan las palabras; al final, sólo puede haber un silencio sobrecogedor, un silencio que a la vez es un clamor del corazón a Dios: ¿Por qué, Señor, permaneciste en silencio?"

En su discurso también dijo que así como su predecesor Juan Pablo II visitó el lugar como polaco, él lo hacía como "hijo del pueblo alemán". "Los jefes del Tercer Reich querían aplastar a todo el pueblo judío, borrarlo de la nómina de los pueblos de la tierra. Al destruir a Israel con la Shoá, querían en última instancia destrozar la fuente de la fe cristiana y reemplazarla por una fe inventada por ellos", recalcó".

Benedicto XVI ingresó al campo con actitud solemne y las manos unidas luego de pasar bajo la infame puerta donde millones de judíos fueron asesinados, como una solitaria figura de blanco. El séquito papal vestido de negro se mantuvo a distancia cuando Benedicto XVI cruzó la puerta bajo el letrero "Arbeit Macht Frei" -el trabajo libera-.

La visita está cargada de significado para las relaciones católico-judías, un tema favorito de Benedicto XVI y de su predecesor Juan Pablo II. Unos 900.000 polacos cantaron, aplaudieron y agitaron banderas del Vaticano el domingo durante la misa oficiada por el Papa, que los instó a compartir su fe con otros países de Europa.

"Os pido, finalmente, que compartáis con los otros pueblos de Europa y del mundo... como una forma de honrar la memoria de su compatriota Juan Pablo II, quien como sucesor de San Pedro, hizo esto con extraordinaria energía y efectividad, dijo Benedicto al concluir su homilía durante la misa. "¡Os pido que permanezcáis firmes en vuestra fe! ¡Permaneced firmes en vuestro amor! Amen", concluyó el Papa en lengua polaca, el último día de su viaje.

Benedicto ha pedido que Polonia sea una guía de la fe en Europa, donde ha decrecido el número de personas que practican activamente su religión. El país se integró a la Unión Europea hace apenas dos años, una década y media después del colapso del régimen comunista.

El Papa, de 79 años, ha pronunciado muchas partes de sus discursos y homilías en polaco, y ha hecho menciones frecuentes a los pasos de Juan Pablo II. Visitó Wadowice, el lugar donde nació su antecesor, y la misa de hoy se realizó en el mismo lugar en que Juan Pablo atrajo también a grandes multitudes durante sus viajes a Cracovia, donde fue arzobispo antes de que se le eligiera Papa.

Benedicto ha recibido aplausos entusiastas al alentar a las plegarias por la canonización de Juan Pablo y al confiar en que ello ocurrirá en un futuro próximo.

AP

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