POSIBLE EMBARGO AL PAÍS DE PUTIN
Estados Unidos busca aliados para un embargo al país de Vladimir Putin, pero encuentra resistencia en Alemania.
Cuando Estados Unidos y sus aliados europeos comenzaron a aplicar sanciones aRusia por la invasión a Ucrania, hubo un campo en el que no entraron, todavía: un embargo al petróleo ruso.
Esta posibilidad, de fuertes consecuencias en la economía mundial, está cobrando fuerza, y el solo anuncio de que está sobre la mesa repercutió ayer lunes en el precio del barril del crudo y en las principales bolsas de valores.
Tras conocerse el fin de semana que Estados Unidos y la Unión Europea (UE) estudian algún tipo de embargo al petróleo ruso, el crudo Brent, de referencia en Europa, subió a 123 dólares el barril. Por su parte, el precio del petróleo intermedio de Texas (WTI), referente en Estados Unidos, cerró con una subida del 3,2% y se situaba en 119,40 dólares.
La invasión de Ucrania ha generado mucha volatilidad y cada noticia con potencial impacto en los mercados se traduce en bruscos movimientos mientras los analistas temen que la economía entre en una fase de escaso crecimiento con elevada inflación.
También el gas ha aumentado su precio. El gas natural de referencia en Europa (TTF), tras alcanzar los 335 euros por megavatio hora (MWh), cerró en 212 euros, un precio muy elevado y que de hecho es su máximo histórico.
El aumento del gas se traduce en alzas en los mercados mayoristas de electricidad europeos, que llevan semanas batiendo sus récords históricos de precios.
Además, la guerra en Ucrania y las sanciones a Rusia merman la disponibilidad de materias primas y su escasez puede llevar a interrupciones en la cadena de producción y, tal como se ha visto en el último año, ello significa menos crecimiento y aumentos de precios.
El dólar sigue viéndose como moneda refugio, lo que llevó ayer lunes al euro a cambiarse en 1,08 dólares, el nivel más bajo desde mayo de 2020; mientras que el rublo ahonda su desplome y ya ha perdido el 86% de su valor desde que arrancó la invasión el 24 de febrero.
En medio de los mercados inquietos por la marcha de la guerra, Rusia advirtió ayer lunes de las “consecuencias catastróficas” en caso de un embargo occidental sobre su petróleo ruso.
“Es bastante obvio que la negativa de comprar petróleo ruso tendrá consecuencias catastróficas para el mercado mundial”, dijo el vice primer ministro ruso de Energía, Alexander Novak. “El aumento del precio podría ser imprevisible y alcanzar más de 300 dólares por barril o más”, agregó.
Según Novak, es imposible sustituir rápidamente el petróleo ruso para el mercado europeo por una fuente alternativa. “Llevará varios años y será mucho más caro para los consumidores europeos, que serán las principales víctimas de este escenario”, advirtió.
Freno alemán.
Estados Unidos considera que un eventual embargo internacional al petróleo y el gas ruso debe ser visto “bajo otro prisma” que el resto de sanciones adoptadas hasta ahora contra Rusia.
“Lo miraré bajo otro prisma que los anteriores esfuerzos coordinados” para adoptar sanciones contra Rusia tras la invasión de Ucrania, dijo la vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, ante la reticencia de Alemania a prohibir la importación de crudo y gas rusos.
Psaki insistió sobre “las circunstancias muy diferentes” que existen para estadounidenses y europeos en materia de hidrocarburos rusos.
Mientras los estadounidenses importan poco petróleo y gas rusos, algunos países europeos, como Alemania, dependen mucho de ese mercado.
Psaki precisó que el presidente Joe Biden “no tomó ninguna decisión aún” sobre una potencial actuación unilateral de Estados Unidos, en un momento en que parlamentarios demócratas y republicanos preparan un proyecto de embargo sobre las importaciones de petróleo ruso.
La Casa Blanca se ha mostrado cuidadosa de no agrietar más de lo necesario la cohesión casi perfecta mostrada hasta el momento por las occidentales en materia de sanciones económicas contra Rusia, así como de no alimentar la inflación estadounidense, que ya es galopante.
El tema de los hidrocarburos rusos fue analizado ayer lunes durante una videoconferencia entre Biden, el presidente francés, Emmanuel Macron; el canciller alemán, Olaf Scholz; y el primer ministro británico, Boris Johnson, según informó la Casa Blanca.
Los cuatro aliados “afirmaron su determinación a seguir aumentando los costos para Rusia por la invasión de Ucrania, no provocada e injustificada”, de acuerdo con el boletín de la Casa Blanca.
Asimismo, agregó la nota, subrayaron su “compromiso para continuar ofreciendo asistencia de seguridad, económica y humanitaria a Ucrania”.
El comunicado francés evocó por su parte “su determinación a reforzar las sanciones” contra Rusia y Bielorrusia, mientras que el de los británicos prometió “seguir presionando a Rusia”.
Sin embargo, la declaración publicada en Berlín después de la reunión no mencionó sanciones y se centró en la preocupación por la ayuda humanitaria a las zonas asediadas, de la que también hablaron los dirigentes.
El lunes, Scholz dijo que las importaciones de energía rusa eran “esenciales” para los europeos, y advirtió que prohibir la importación de petróleo y gas rusos como parte de las sanciones occidentales podría poner en peligro la seguridad energética de Europa.
Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, se mostró ayer lunes a favor de que la comunidad internacional apruebe cancelar las compras de petróleo ruso.
“Lo puedes llamar embargo o un acto moral cuando te niegas a dar dinero a terroristas”, dijo Zelenski en un videomensaje. (AFP, EFE)
Niños muertos
Según datos de Unicef, al menos 27 menores han muerto y 42 han resultado heridos desde el inicio de la guerra en Ucrania el 24 de febrero. La agencia de la ONU prevé que estas cifras aumenten a medida que los combates llegan cada vez más a zonas de gran densidad de población. Ya hay 1,7 millones de desplazados.

La Casa Blanca confirmó ayer lunes el viaje de una delegación estadounidense de alto nivel a Caracas este fin de semana para sostener encuentros con el régimen del presidente venezolano, Nicolás Maduro, sobre “seguridad energética” en medio de la escalada de precios del petróleo por la invasión rusa a Ucrania. Así lo indicó en rueda de prensa Jen Psaki, la portavoz de la Casa Blanca, al ser preguntada por estas conversaciones directas entre Washington y Caracas, las de mayor nivel entre ambas partes en la capital venezolana en años.
“El propósito del viaje (a Venezuela) era discutir diferentes temas, entre ellos desde luego la seguridad energética”, señaló la portavoz presidencial.
Psaki remarcó que las discusiones con miembros del régimen venezolano “se produjeron en los últimos días” y apuntó que “continúan”.
Los funcionarios estadounidenses, agregó, también trataron la situación de los seis exdirectivos de Citgo (filial de la petrolera estatal venezolana Pdvsa), cinco de los cuales son ciudadanos estadounidenses y uno residente permanente, actualmente en prisión en Caracas. Venezuela es uno de los principales aliados de Rusia en la región. The New York Times, que adelantó la noticia de este viaje, precisó que la delegación estadounidense estuvo encabezada por Juan González, asesor de la Casa Blanca para Latinoamérica.