JERUSALEN | AGENCIAS
Casi una semana después de haber sufrido una apoplejía masiva, Ariel Sharon siguió mostrando ayer signos de mejoría. El primer ministro israelí pudo mover ayer su mano izquierda y otras partes del cuerpo de ese mismo lado. Este dato no es menor ya que los mayores daños provocados por su quebranto de salud ocurrieron en el hemisferio derecho de su cerebro, que controla la parte izquierda del cuerpo.
Los médicos que lo atienden en el Hospital Hadassah de Jerusalén afirmaron ayer lo que parecía impensable días atrás: Sharon no corre peligro de vida de forma "inmediata". La correcta respuesta que está teniendo a los estímulos —iniciada el lunes cuando comenzó a ser retirado del coma farmacológico— no oculta el hecho, en cambio, que todavía no han podido ser evaluados los daños sufridos tras el ataque cerebral del miércoles pasado, y las tres intervenciones quirúrgicas sucesivas. El primer ministro sigue inconsciente y conectado a un respirador artificial.
"Su estado es grave, pero su vida no corre peligro de forma inmediata. Habrá que tener paciencia para verlo de vuelta. Estábamos al borde del precipicio y nos hemos alejado unos cinco metros", dijo Yoram Weiss, jefe de la unidad de anestesia del Hadassah.
ESTIMULOS. Además del retiro paulatino de la anestesia, los médicos están utilizando otros medios no convencionales, y tal vez más efectivos, para despertar a Sharon del coma. En los últimos días han tratado de estimular sus sentidos poniendo música de Mozart en su habitación, colocando un plato de "shwarma" al lado de su cama (su bocado favorito, cordero asado con especias típicas de la región) y con las voces de sus seres queridos.
Durante todo el día se escucha la música del compositor predilecto del primer ministro con la esperanza que le ayude a recobrar la consciencia. A su vez, los hijos de Sharon, Omri y Gilad, permanecen constantemente al lado de su padre para que sus voces obren como estímulo para volver en sí.
Omri Sharon habló ayer por primera vez desde la internación de su padre. Sin contestar preguntas de la prensa, se limitó a agradecer la labor de los médicos y la preocupación del pueblo israelí por la salud de su primer ministro.
EXPECTATIVA. Los médicos del Hadassah han asegurado que pasarán días antes de poder evaluar el daño permanente que pueda haber sufrido Sharon. Esta evaluación pondría fin a la situación del primer ministro, considerado por muchos la mejor esperanza de paz para el Medio Oriente, sobre todo luego de orderar el retiro de los asentamientos israelíes en la Franja de Gaza y propiciar un diálogo para la creación de un estado palestino.
El equipo que atiende a Sharon hace dos días que le está suministrando un menor número de sedantes. Aún así, continúa conectado a un respirador y sigue sin abrir los ojos.
Según Weiss, la mayor parte de los anestésicos administrados a Sharon se han disipado "pero aún quedan restos en su sangre". Por lo que habrá que esperar para conocer la magnitud total de las lesiones cerebrales.
Durante la notificación de su parte médico, el director del Hadassah, Shlomo Mor-Yosef, salió a desmentir los rumores sobre una posible negligencia médica en el tratamiento a Sharon (ver nota aparte).
Los movimientos del lunes de su brazo y pie derechos, sumados a los leves de ayer de su mano izquierda, permiten suponer con un buen porcentaje de certeza que su cerebro está funcionando más de lo que se preveía.
Empero, los médicos dudan de una total recuperación de sus funciones cognitivas debido a la amplitud del derrame sufrido. En otras palabras, sería un milagro que Sharon retome la jefatura de gobierno en Israel.