Ariel Sharon enfrenta problemas para formar un nuevo gobierno

| Busca convencer a los laboristas ante el temor que una alianza con la derecha provoque roces con EE.UU.

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JERUSALEN | Reuters

El primer ministro israelí, Ariel Sharon, enfrenta la ardua tarea de formar una coalición de gobierno que rediseñe el mapa político en Israel, tras la aplastante victoria de su partido derechista Likud en las elecciones generales del martes.

Sharon se apresuró a hacer un llamamiento a las otras formaciones políticas para que se sumen a un gobierno de "unidad" que afronte la doble crisis procedente del levantamiento palestino y de una posible crisis en el Golfo Pérsico.

Sin embargo, el Partido Laborista de centroizquierda declinó la oferta, a pesar de haber sufrido la mayor derrota electoral de su historia.

Sharon podría verse forzado a formar una alianza con partidos de extrema derecha y ultranacionalistas que quieren llevarle a adoptar una línea aún más dura contra los palestinos, una opción que podría causarle problemas con su principal aliado, Estados Unidos.

El Likud de Sharon se alzó el martes con la victoria en las elecciones generales alentado por su política de línea dura respecto a la revuelta palestina, humillando a los partidos de izquierdas defensores de acuerdos de paz en Oriente Medio.

FESTEJO. Animado por sus seguidores, Sharon declaró a primeras horas de ayer: "Este no es momento para celebraciones (...) sino para sumar a todas las fuerzas a una victoria real, una victoria contra el terrorismo".

Los resultados muestran que el Likud ha revalidado con fuerza el poder, sustituyendo al Partido Laborista como fuerza con más representación en el Parlamento.

Más allá de las acentuadas divisiones, el Partido Shinui se ha convertido en la tercera fuerza parlamentaria con 15 escaños, de los seis que tenía.

El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, telefoneó a Sharon para felicitarle y para hablar sobre las perspectivas del proceso de paz en Oriente Medio, y ambos acordaron reunirse después de que el líder israelí forme un nuevo gobierno, dijo la oficina del primer ministro de Israel.

El asesor de campaña de Sharon, Lior Horev, dijo que el primer ministro de 74 años formará antes de tres semanas un gobierno con partidos de derecha, religiosos y de centro que podrían darle 68 escaños.

Luego, quizá después de una guerra en Irak y con iniciativas de paz en el horizonte, Sharon podría fortalecer su gobierno al persuadir al laborismo para que se le una, dijo Horev.

ROZAMIENTOS. Sharon teme que la formación de una coalición de derecha pueda generar rozamientos entre Israel y Estados Unidos, su principal aliado, por temas como la construcción de asentamientos judíos.

Estados Unidos, por no hablar ya de la Unión Europea, podría ver con recelo el que partidos como la Unión Nacional —que exhortan a expulsar a Yasser Arafat y desmantelar la ANP— puedan estar en un gobierno con Sharón, lo que daría al traste con todas la iniciativas para rescatar el estancado proceso de paz de Oriente Medio.

La formación de gobierno se ha convertido en una auténtica pesadilla para Sharón, que ansía tener entre sus manos a personajes como el laborista Simón Peres para que se encarguen de lavar la cara de Israel por el mundo, mientras él aplica mano dura contra los palestinos.

Diversos analistas señalan que el primer ministro espera que su amigo Simón Peres saque nuevamente las castañas del fuego, y convenza a los laboristas de que quedarse en la oposición no es una "actitud responsable" en estos momentos de crisis.

Arabes resignados

La aplastante victoria electoral del Likud de Ariel Sharon fue recibida con resignación por los dirigentes árabes, con la destacada excepción del presidente egipcio, Hosni Mubarak, que según Jerusalén aceptó en principio entrevistarse con el primer ministro israelí.

"Desgraciadamente la postura israelí seguirá siendo la misma", lamentó el secretario general de la Liga Arabe, Amer Musa.

En su opinión, la política israelí en Oriente medio evolucionará cuando "haya un verdadero cambio e Israel acepte establecer una paz equilibrada y tratar con los palestinos como interlocutores y vecinos que tienen derecho a proclamar su Estado independiente".

"La reelección de Sharon prueba que Israel no está dispuesto o no desea alcanzar una paz justa y global con los palestinos, basada en la legitimidad internacional", consideró por su parte el ministro libanés de Relaciones Exteriores, Mahmud Hamud.

En Damasco, el diario del partido Baas, en el poder, consideró que ningún gobierno israelí "podrá mantenerse en el poder" si aplica la misma política "terrorista" de cara a los palestinos.

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