RÉCORD
En los primeros ocho meses del año el alza fue de 56,4%, y se encamina a un aumento del 100% a fin de año.
Los precios al consumidor en Argentinamantienen su acelerada carrera, situándose en agosto en el 78,5% interanual, la mayor tasa registrada en 30 años, y encaminándose a un alza del 100% a fin de año.
Según informó ayer miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el índice de inflación fue en agosto del 7% en comparación con julio último, evidenciando una mínima desaceleración con respecto a la tasa del 7,4% que se había registrado en el séptimo mes del año y que supuso el mayor salto mensual desde abril de 2002.
De acuerdo a Lautaro Moschet, economista de la Fundación Libertad y Progreso, “el dato de agosto, aunque siga siendo inusualmente alto, anuló las sospechas de espiral inflacionaria y, por lo tanto, la dinámica exponencial”. “No obstante, está claro que entramos en un régimen de inflación un escalón más alto del que veníamos”, observó.
En términos interanuales, los precios al consumidor se dispararon en agosto al 78,5% interanual, lo que representa un avance de 7,5 puntos porcentuales con respecto a la variación registrada en julio último. Esta magnitud de alza interanual es la más alta desde diciembre de 1991, cuando Argentina intentaba dejar atrás la hiperinflación de 1989-1990.
Según el Indec, en los primeros ocho meses del año Argentina acumuló una inflación del 56,4%. Esta tasa de inflación acumulada es la mayor para los primeros ocho meses del año desde 1991, cuando Argentina terminó con una inflación del 84%.
La muy leve desaceleración de los precios en agosto en comparación con julio coincidió con la asunción de Sergio Massa como nuevo ministro de Economía y sus primeras medidas orientadas a intentar corregir los fuertes desequilibrios macroeconómicos.
Massa admitió, al asumir, que julio y agosto serían los dos meses del año “más dificultosos en materia inflacionaria”, pero aseguró que desde septiembre la curva de precios comenzará a ceder.
Hasta ahora, las medidas que ha anunciado apuntan a moderar el déficit fiscal y reducir la emisión monetaria, además de intentar aumentar las reservas monetarias para buscar estabilizar las variables macroeconómicas.