BUENOS AIRES | El Senado de Argentina aprobó una iniciativa de ley para morir con dignidad, que permitirá desconectar el soporte vital de familiares que sufran de enfermedades terminales.
La ley fue aprobada por una votación de 55 a cero, con 17 senadores ausentes.
Ahora, las familias argentinas no tendrán que recurrir a jueces que le ordenen a los médicos poner fin al apoyo vital a sus familiares moribundos o en un estado vegetativo permanente.
La ley, debatida ayer en el Senado después de ser aprobada en la Cámara de Diputados el año pasado, prohíbe expresamente la eutanasia o cualquier otro acto que cause la muerte y en cambio se concentra en los derechos de los pacientes y sus familias. También absuelve a los médicos de toda responsabilidad legal cuando cumplen con el deseo del paciente.
La legislación se aplica a los enfermos terminales como también a los pacientes que sufren enfermedades o heridas irreversibles e incurables y establece que tienen derecho a negarse a operaciones quirúrgicas, hidratación y nutrición, reanimación y sistemas de soporte vital. En vez de buscar una orden judicial, todo lo que necesitan es preparar una instrucción anticipada sobre el cuidado de su salud y firmarla ante un notario, con dos testigos presentes.
Los desafíos éticos que implica la situación se agravan cuando el paciente ya no puede hablar y no ha preparado un documento formal. En estos casos, la ley argentina faculta a los familiares o representantes legales a tomar la decisión en nombre del paciente.
Algunos legisladores manifestaron malestar por la posibilidad de desconectar el soporte vital a alguien que ya no puede comunicarse. El diputado Julián Obligo, del partido conservador Propuesta Republicana, rogó a sus colegas eliminar esa referencia aduciendo que equivalía a eutanasia al acelerar la muerte. Sonia Escudero, miembro disidente del peronismo gobernante, sostuvo que retirar la nutrición y la hidratación podría causar dolor. Expertos en medicina y bioética dijeron lo contrario. LA NACIÓN / GDA