Alan García recicla su discurso para conquistar a los peruanos

| El gobierno del ex presidente fue uno de los más criticados; sin embargo, lo votarán porque critica a Chávez

LIMA | AP

El ex presidente Alan García, cuyo mandato dejó al Perú en medio de la hiperinflación, la violencia de la guerrilla y una desenfrenada corrupción, ahora aparece preparado para volver al poder.

Su retorno deja en claro cuán profundamente preocupados están muchos peruanos por lo que consideran la personificación del izquierdismo extremista inspirado desde Cuba: el presidente venezolano Hugo Chávez y su supuesto representante en el país, el nacionalista Ollanta Humala.

Según las últimas encuestas, hasta aquellos peruanos que recuerdan qué tan desastroso fue el mandato de García entre 1985 y 1990 han sostenido que su oponente, el ex teniente coronel del ejército Humala, es más atemorizante.

García, que dejó una marca indeleble como uno de los populistas de orientación izquierdista más notorios de la década de 1980, ahora se autoenmarca co-mo la mejor defensa en contra del populismo de Chávez.

García ha colocado a Humala a la defensiva, de frente a la segunda ronda del 4 de junio, ubicándolo como un subordinado ideológico de Chávez, junto con el boliviano Evo Morales.

De alguna manera, García pu-do ser el prototipo populista para el líder venezolano, que ha usado sus vastas reservas de petróleo para atacar al "imperialismo" de Estados Unidos e intentar un giro de la región hacia su lado.

Elegido como uno de los gobernantes más jóvenes de América Latina, a los 35 años, García transformó al Perú en un paria internacional al gastar la reserva monetaria nacional, declarando la moratoria del pago de la deuda externa y exhortando a otros países a imitarlo.

Dejó el gobierno con un país sumido en la violencia y en el caos económico, con una inflación de alrededor del 3.000%.

Vivió en el exilio cerca de nueve años, hasta que los cargos por corrupción en su contra expiraron y retornó, en enero de 2001. En cinco meses perdió por poco la presidencia ante Alejandro Toledo.

Ahora, para tratar de vencer a su opositor, García enfiló su ataque contra el enriquecido gobierno venezolano, cuyo apoyo hacia Humala atemoriza a muchos peruanos. Chávez mordió el anzuelo intercambiando insultos que terminaron con el retiro de los embajadores de Perú y de Venezuela.

Los votantes vieron luego a Humala responder las "provocaciones" de García en contra del líder venezolano, a los que muchos peruanos no quieren y creen que se entromete en asuntos de Perú.

"Alan se ha beneficiado mucho porque Humala esta allí como una pieza, como un peón de Chávez", dijo Fernando Rospigliosi, un ex ministro del Interior, y uno de los acérrimos críticos de García. Atacando a Chávez, García ha reforzado sus intentos por romper con su pasado.

Reconociendo sus errores como presidente, dijo que ahora es un izquierdista moderado como el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, y la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, diciéndose pragmático, abierto al libre mercado, y no hostil a Washington.

Rospigliosi aún considera a García "un encantador de serpientes" con poderes hipnóticos sobre un "electorado peruano amnésico".

García está respaldado por el Apra, de centro izquierda, uno de los más antiguos y más disciplinados partidos políticos, y aparece como favorito para vencer a Humala. Las últimas encuestas señalan que García derrotaría a Humala con el 57% de los votos válidos, contra 43% que obtendría Humala.

García, de 56 años, aún seduce a las masas con sus oratorias populistas, prometiendo trabajos y mejores condiciones de vida para millones de peruanos que esperan un cambio.

Diagnóstico

García tiene poderes hipnóticos sobre un "electorado peruano amnésico"

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