Afganistán recibe más tropas de los aliados

Guerra. OTAN suma 5.000 soldados; talibanes prometen aumentar número de bajas

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AFP Y EL PAÍS DE MADRID

El gobierno afgano se dijo satisfecho por el envío de 30.000 soldados estadounidenses más, a los que se sumarán 5.000 de la OTAN, para combatir a la insurgencia talibán, que aseguró que esos refuerzos sólo aumentarán el número de muertos.

"El presidente Barack Obama reiteró muy claramente el compromiso de Estados Unidos en Afganistán y su discurso corresponde del todo a lo que esperaban el gobierno y el pueblo afganos", dijo el ministro de Relaciones Exteriores afgano, Rangeen Dadfar Spanta.

Obama anunció el martes el envío de 30.000 militares suplementarios en nombre del "interés nacional vital" de EE.UU. Esos soldados comenzarán a llegar a Afganistán "en un plazo de dos a tres semanas" y "serán desplegados y concentrados en las zonas sur y este del país", declaró el secretario de Defensa, Robert Gates.

El canciller afgano resaltó que Obama había insistido en la importancia de la amenaza terrorista a nivel regional, "diciendo claramente que no debemos permitir a las regiones situadas al otro lado de la línea Durand que se conviertan en bases permanente para Al Qaeda", en referencia a la frontera entre Afganistán y Pakistán.

Los talibanes reaccionaron diciendo a Obama que "los 30.000 soldados suplementarios reforzarán la resistencia y la lucha". El portavoz Qari Yusuf Ahmadi auguró: "Obama verá desfilar muchos ataúdes de soldados estadounidenses muertos en Afganistán".

El general Stanley McChrystal, comandante de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán, piensa lo contrario. "El presidente me ha dado una misión clara y los recursos para cumplirla", declaró el general, que recibirá 10.000 soldados menos de los que pidió.

OTAN. Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la OTAN, aseguró que los aliados le habían prometido "no menos de 5.000 soldados y quizá algunos miles más" como respuesta a la decisión del presidente Obama. El objetivo buscado con este refuerzo es potenciar la lucha contra los talibanes y contar con medios suficientes para formar un Ejército y policías afganos y permitir el repliegue de las fuerzas internacionales.

Rasmussen calculó que el próximo año se devolverán a control afgano "diez o 15 áreas" y subrayó que no habrá retirada aliada de Afganistán hasta que no se haya concluido el trabajo. "Nadie habla de fecha de salida", dijo. "No estamos corriendo hacia la puerta de salida".

El secretario general aliado celebró la nueva estrategia afgana y dijo que ahora tocaba a los restantes socios mover ficha. "Puedo confirmar que los aliados y socios van a hacer sustancialmente más. En 2010 habrá al menos 5.000 soldados más y quizá algunos miles más", dijo. No quiso entrar en detalles de quién aportaba cuánto, pero a lo largo del día diversas fuentes fueron desgranando datos que se sumaban a los 1.200 británicos que ya anunciara Gordon Brown.

La de más calado político era la entrada en la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, en sus siglas en inglés) de Corea del Sur, con unos 500 soldados. Seúl se convertirá así en el 44º socio de la misión. A la pequeña Georgia se le atribuía la intención de contribuir con 1.500 militares, mientras Polonia anunciaba 600 e Italia hablaba de que "hará mucho", lo que algunas fuentes traducían en unos mil soldados. Eslovenia se dijo dispuesta a duplicar sus efectivos con otros 250 militares. A España se le dan por seguros 200 nuevos militares y Turquía también ofreció refuerzos.

Los primeros resultados se verán mañana, en la reunión de ministros de Exteriores aliados, y en la conferencia de generación de fuerzas del lunes. Alemania y Francia, con el segundo y tercer contingente más numerosos tras el Reino Unido, destacan por su silencio. Las presiones serán enormes.

La cifra

5.000 La cantidad de soldados que la OTAN se comprometió a enviar a Afganistán para acompañar el esfuerzo de EE.UU.

El éxito depende de las fuerzas afganas

KABUL | La nueva estrategia del ejército estadounidense en Afganistán sólo será eficaz si desemboca en la capacitación de las fuerzas afganas para que puedan garantizar por sí solas la seguridad del país, según diversas fuentes. El reclutamiento, equipamiento y entrenamiento de decenas de miles de soldados y policías suplementarios para que puedan luchar eficazmente contra la insurrección de los talibanes llevará probablemente mucho más tiempo que los 18 meses previstos por el presidente estadounidense, Barack Obama, para iniciar la retirada de sus tropas.

El general Stanley McChrystal, que tendrá a su mando más de 140.000 soldados extranjeros una vez que lleguen todos los refuerzos, se comprometió a pasar el relevo a las fuerzas afganas "tan pronto como lo permitan las condiciones". El presidente Hamid Karzai también había prometido que las fuerzas afganas estarían en condiciones de hacerse cargo de la seguridad antes de cinco años.

El ejército afgano está compuesto por unos 94.000 hombres, según el ministerio de Defensa, que prevé pasar a 136.000 en un año. Eso sin contar con el problema de las deserciones. Según el general alemán Egon Ramms, miembro del Estado Mayor de la fuerza de la OTAN en Afganistán, 10.000 soldados afganos se han volatilizado y 15% de los que quedan son adictos a drogas.

En cuanto a la policía, integrada por unos 68.000 hombres que deberían pasar a 97.000 antes de octubre de 2010, tiene fama de corrupta e ineficaz. Fue, en todo caso, la que sufrió más bajas en ataques de insurgentes. AFP

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