Vuelve a postergarse rescate del acorazado Graf Spee

Montevideo - El acorazado Admiral Graf Spee, que fuera orgullo de la flota alemana durante el inicio de la Segunda Guerra Mundial, parece dispuesto a presentar batalla aún desde el fondo del Río de la Plata, su tumba desde 1939.

Hoy debieron suspenderse nuevamente las maniobras de rescate debido a que los fuertes vientos provenientes del Norte impidieron la salida de la grúa que se usará para reflotar el telémetro, un artefacto óptico que permitía mejorar la puntería y que convirtió a la nave en la pesadilla de la flota aliada.

El rescate del telémetro una pieza de 27 toneladas y 12 metros de alto es el primer paso del reflotamiento total del acorazado, que demandará tres años de trabajo, según los organizadores de la operación.

"No están dadas las condiciones para que salgamos a hacer el rescate. Por ahora no sabemos hasta cuándo suspenderemos las tareas", dijo a AP Alberto Braida, el coordinador de operaciones de la grúa GF1.

El rescate podría demorarse varios días, ya que la Dirección Nacional de Meteorología ha anticipado tormentas.

"El jueves va a haber vientos moderados y algo fuertes provenientes del Noreste y se prevén tormentas de lluvia hacia la noche. Este fenómeno se va extender por lo menos hasta el viernes", según un informe meteorológico.

Braida explicó que el rescate depende exclusivamente de las condiciones climáticas, ya que los cables de acero que sujetan el telémetro y que en el intento del lunes se cortaron en dos ocasiones ya fueron reparados y la pieza correctamente asegurada.

"Pero la grúa necesita mucha estabilidad para hacer ese trabajo. Si no se corre el riesgo de que pueda golpear el telémetro o incluso encallar en el Graf Spee", indicó Braida.

Los restos del Graf Spee se encuentran a unos ocho kilómetros del puerto de Montevideo, sepultados en el lodo a siete metros de profundidad en la zona de Punta Yeguas, donde el 17 de diciembre de 1939 el acorazado de 12.500 toneladas y 186 metros de eslora fue hundido por decisión de su capitán Hans Langsdorff.

El acorazado participó en diciembre de 1939 en la Batalla del Río de la Plata contra los cruceros británicos HMS Exeter y HMS Ajax a los que se unió en neocelandés HMSNZ Achilles.

Luego del combate, el barco dañado entró al puerto de Montevideo, donde el 17 del mismo mes, cuatro días después de su llegada, el capitán decidió hundirlo antes que entregarlo a sus enemigos.

Tres días más tarde Langsdorff se suicidó en Buenos Aires, hasta donde había sido trasladada parte de la tripulación del Graf Spee. AP

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