"La venta de carne no ha sufrido bajas considerables en estos días, más allá de alguna queja de clientes", dijo a EL PAÍS digital Germán Moller, de la Asociación Nacional de Carniceros.
La semana pasada, la carne aumentó al público en un 8,1% los cortes con hueso y 11% el asado.
Moller señaló que pese al incremento "se sigue vendiendo a buen ritmo. Por ahora no se ha notado una merma en las ventas".
De todas maneras, hay cortes más comprometidos que otros. "En lo que sí se nota el incremento de precios es en el asado. La gente se retrae un poco en la compra y se vuelca para otros cortes de mayor rendimiento, como una colita de cuadril o peceto: cortes que son más caros pero a la hora de llevarlos a la mesa rinden más. El asado tiene bastante desperdicio", explicó Moller.
El dirigente aclaró que "es normal" que en esta época del año disminuyan las ventas, pero dijo que la Asociación espera que aquella se la última suba del año. "Nuestra expectativa es que baje (el precio)", agregó Moller.
Parece poco probable que ello ocurra. Esta semana se produjo un nuevo aumento del precio del la hacienda, según la información proporcionado por la Asociación de Consignatarios de Ganado.
Una de las causas del aumento del precio es la escasez de oferta del ganado (ver nota relacionada). "El mercado está muy firme pero muy desparejo en la posición de compra de las diferentes plantas frigoríficas", aseguró, por su parte, el consignatario de ganado Pablo Reyes a El País.
Para Moller, "a fines de noviembre seguramente haya más ganado, porque las pasturas y el clima mejoran; pero habrá que ver si eso es suficiente para que el precio de la carne pueda bajar algo".