"Lo más interesante es el hecho de cómo, aplicando un concepto, una técnica desarrollada para el tenis o el béisbol, uno puede entender el funcionamiento de un animal que existió hace 10.000 años", explicó a El País el investigador uruguayo Ernesto Blanco, doctor en Física. Ayer, la prestigiosa científica británica "Proceedings of the Royal Society" publicó un trabajo que encabezó Blanco que estudia una particularidad en el uso que le daban a la maza de su cola los gliptodontes, "un animal del tamaño de un Volkswagen escarabajo y dos toneladas de peso", según la descripción poco académica pero muy gráfica de Blanco.
"Los gliptodontes hace mucho que se conocen y también el hecho de que pelearan entre sí usando estas colas se había planteado, lo novedoso es que la forma, las características de la cola son tales que parece estar hecho para golpear con mucha precisión en cierto punto. Algo muy similar a las raquetas de tenis o bates de béisbol, donde uno golpea y el golpe se siente bien", explicó.
En inglés se le llama sweet spot (punto dulce). Ese golpe medido apunta a que las fuerzas que se despliegan en el golpe, administradas de esta forma, reducen el riesgo de lesión.
En el caso del gliptodonte, para no lastimarse las vértebras cervicales: "es como el golpe ideal". Los gliptodontes "tendrían el punto dulce sobre la espina mas grande de la propia cola, y golpeaba con eso", dijo Blanco.
Washington W. Jones y Andrés Rinderknecht son los científicos que colaboraron en el estudio de Blanco. Rinderknecht y Blanco son, además, los autores del estudio del roedor gigante josephoartigasia monesi, antecesor del carpincho, publicado el año pasado en la misma revista.