JAVIER LYONNET
Jorge Grandi es el nuevo director de la Unesco (Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas) en la región "Mercosur más Chile", delegación con asiento en el montevideano edificio Mercosur. En Uruguay, Paraguay, Argentina, Brasil y Chile se encarga de "todas las líneas temáticas de la Unesco: ciencia, cultura, educación y sociedad del conocimiento". Asumió hace cinco meses y el 11 de marzo será el anfitrión de la visita a Uruguay del Director General de Unesco, Koichiro Matsura. El último día de sus vacaciones, Grandi habló con El País en el jardín de su casa de Laguna del Sauce.
—¿Cuáles son los proyectos que le interesa desarrollar como director de Unesco en la región?
—Asumo una gestión heredada. La planificación presupuestaria de la Unesco es en dos años, el próximo período es el 2006/2007 y queda un año de gestión presupuestaria del anterior director, Miguel Angel Enríquez. Tenemos un programa de prioridades para el período. A mí me interesa mucho desarrollar el turismo cultural y ecológico. Estoy preparando un equipo y "peleándome" en París para tener un presupuesto muy grande en 2006 y 2007 para turismo cultural y ecoturismo, no sólo en Uruguay sino en toda América Latina: el Camino del Gaucho, el Camino del Indio, el Camino Guaraní. Eso incluye a la gente, no es un turismo focalizado en una ciudad o una península. Tiene un efecto multiplicador sobre el desarrollo de la artesanía, la alimentación, la agricultura y las inversiones. Uruguay, además de casinos y playas, de un turismo superficial, se merece un desarrollo como país que tiene su propia cultura.
—¿Cuál es el presupuesto que Unesco destina a la región?
—Nosotros tenemos unos recursos de base escasos, de alrededor de U$S 5 millones. Pero eso no es lo importante, sino lo que la oficina puede generar como recursos extrapresupuestales. La Unesco no es un banco, no es el BID ni el Banco Mundial, ni la cooperación alemana o francesa. Asesora e identifica proyectos muy buenos y otorga lo que se llama "seed money", dinero semilla.
—¿Cómo funciona?
—Alguien trae una buena idea, innovadora, que tiene sustentabilidad en el tiempo y lo que se necesitan son los primeros recursos para ese proyecto. La Unesco auspicia la idea invirtiendo "seed money" para que ese emprendimiento pueda comenzar y atraer otras fuentes de financiamiento. Se le da legitimidad. La mayoría de las redes científicas de América Latina y el Caribe las financia todavía Unesco, yo estoy renovando ese sistema. La Unesco inició las primeras en los años de 1950 y se renovaron cuando vino la informática.
—¿En qué otras áreas se concentrará el trabajo del organismo?
—Entre las nuevas orientaciones para 2006 y 2007, a solicitud de los estados miembros, lo más importante es fortalecer la educación. Educación para todos. Hubo recortes en los sectores de cultura y ciencia, en información y en comunicación. De todos modos, se resolvió apoyar al Mercosur en políticas de ciencia, tecnología e innovación. Se aprobó un proyecto para atacar la discriminación racial a nivel de los poderes locales, y otro para hacer frente a la exclusión digital, que incluye el acceso a la información, el fortalecimiento de las radios libres y el software libre. Por otra parte, en setiembre se realizará en Argentina y Uruguay el Foro Mundial de Ciencias Sociales y Políticas Públicas. Se hará también una convención sobre patrimonio intangible (religiones, mitos, sistemas de gestión del medio ambiente que se hacen desde siglos, fiestas, medicina tradicional). En ciencia es la gestión del agua y también el hombre en la biosfera, el programa MAB. En cultura, el diálogo de civilizaciones. Luego hay subtemas estratégicos y adaptaciones a realidades locales y regionales.
—Para la gestión del agua Uruguay parece ser el lugar indicado, por el acuífero Guaraní y por el debate que generó el resultado del plebiscito que otorgó al Estado la exclusividad en la administración del recurso hídrico. ¿Cuál es su punto de vista sobre este tema?
—En realidad intentamos no opinar sobre la decisión de soberanía nacional de Uruguay, pero sí, nosotros tenemos programas regionales de agua. Sobre todo de la gestión del agua dulce. Uruguay está muy bien posicionado, como parte del acuífero Guaraní. No se sabe con exactitud, pero representa hasta el 30% de las reservas mundiales de agua dulce. Eso es un tema mundial.
—¿Cuando las guerras del agua sustituyan a las guerras del petróleo?
—En la historia de la humanidad el agua fue origen de conflictos pero también de cooperación entre culturas. Es un elemento de conflicto o de cooperación, eso depende de los hombres. La discusión que hay en Uruguay se está produciendo en muchos lugares del mundo. Tenemos un equipo muy bien formado, quiero profundizar en la gestión del tema del agua en América Latina y el Caribe en 2006 y 2007. Además estoy trabajando en un proyecto que va a ser más bien extrapresupuestario, con escasos recursos de Unesco, sobre prevención de catástrofes naturales relacionadas con el agua. En el Río de la Plata es necesario prepararse para lo que pueda pasar en el futuro, y esto viene de mucho tiempo antes de que ocurriera el tsunami en el sudeste asiático.
—¿De qué se trata?
—El desarrollo de una posible catástrofe en el Río de la Plata y la gestión de una crisis de este tipo, que no es gestionable desde lo nacional. Cómo uno aborda la crisis si es un tema compartido. Por ejemplo: un barco que se hunde en el Río de la Plata con desechos de uranio nos pertenece a todos, a Uruguay y Argentina y a la humanidad. Nadie está libre de esto, los accidentes ocurren en el lugar y el momento menos esperados.
—¿Turismo y ciencia dónde se tocan?
—Agua, protección del medio ambiente, patrimonio.
—¿Se traspasa a la ciencia dinero que ingresa por el turismo?
—En las ciencias aplicadas sí; las ciencias exactas tienen más dificultades y dependen de mecanismos del Estado para la redistribución.
—¿Qué cambios cree que puede traer el cambio de gobierno?
—Me imagino que va a haber cambios en todos los sectores. Conocí a gran parte de de lo que va a ser el nuevo gobierno, en los temas en los que hoy están designados: en educación a Jorge Brovetto, con Gargano y la viceministra de Relaciones Exteriores (Belela Herrera) hemos trabajado en temas del Mercosur. Son gente que conozco y sé que va a poner su mejor empeño para una inserción de Uruguay en el mundo. Cambios va a haber, dentro de la continuidad que representa el prestigio de Uruguay en el cumplimiento de sus compromisos. Hay una gran parte de la sociedad uruguaya que ha votado por un cambio.
—¿Izquierda y Punta del Este son compatibles?
—El boom del turismo en España, del turismo de calidad, se dio con el gobierno socialista. España no sería lo que es si no fuese por el turismo. En cultura y medio ambiente incluso hay una coherencia ideológica.
Punta del Este tiene a veces una imagen errada en el mundo. Hay un error conceptual. Yo, viviendo en Uruguay desde fines de 1992, tardé cuatro años en visitar Punta del Este, por prejuicios. Iba a La Pedrera, me gustaba ese entorno natural y no me interesaba lo que salía en la revista Gente. Después aprendí que eso es una parte de Punta del Este, que tiene sus tribus y muchas veces nada tiene que ver con ese mundo que capta la prensa. Entre esas tribus está la del jazz y la de los arquitectos. No por nada compré mi casa en la Laguna del Sauce, alejado del mundo de la frivolidad, pero al mismo tiempo con accesos porque a mis hijos les gusta el fútbol, el rugby, pasear por Gorlero.
—¿Cuáles son las ventajas y desventajas de la globalización para un país como Uruguay?
—La ventaja de Uruguay, que a veces se ve como desventaja, es la ubicación entre dos países como Brasil y Argentina. Para mí Uruguay tiene una posición geográfica extraordinaria. Desventaja: un mercado pequeño. Eso influye en casi todos los temas, desde la producción a la educación.
Ideas para estimular el retorno de "cerebros"
El director regional de Unesco señaló a la emigración calificada como un tema que le interesa mucho. "Los científicos de América Latina salen y no vuelven y a veces las becas tienen ese efecto perverso", explicó.
—¿Las becas son vistas como oportunidades para emigrar?
—Algunas veces sí y otras no. Hay países de Europa que tienen una gran experiencia y están intentando implementar programas que representan dos años en Europa y un año en el país de origen, pero financiado por la Unión Europea y vinculado al proyecto. Los europeos son muy sensibles a este tema porque les está pasando lo mismo con Estados Unidos, es un triángulo complejo.
—¿Cómo se puede estimular el regreso de emigrantes calificados?
—Acabo de recibir currículum porque hay puestos abiertos en Unesco y hay montones de argentinos, uruguayos, brasileños que han tenido experiencia en Estados Unidos, Inglaterra o Francia, y vuelven. Por razones afectivas y familiares, pero también por razones profesionales. Hay que crear las condiciones necesarias para que la gente no se quede en el exterior y eso es muy difícil. No se les puede obligar a que vengan a frustrarse, con sus conocimientos, con sus estudios. Estoy muy sorprendido de la calidad y el nivel de los currículums que recibí en estos días para ocupar puestos que son muy interesantes, pero el 90% están sobrecapacitados. Esto es excelente para quien tiene que elegir, pero uno también tiene que pensar que no se puede frustrar a una persona con un altísimo nivel y una experiencia extraordinaria poniéndola a trabajar en actividades que tienen que ver con la gestión y la administración. Tienen aristas muy interesantes, pero otras burocráticas.
Perfil
- Director de la Unesco para el Mercosur. Es la única agencia de Naciones Unidas que tiene una oficina para el Mercosur. En el resto de América Latina y el Caribe tiene la responsabiidad sobre los temas de ciencia y patrimonio.
- Tiene 51 años, es ítaloargentino, agrónomo y doctor en Ciencias Políticas con especialización en Políticas científicas.
- Trabajó para la Unión Europea más de 20 años, los últimos 15 años en el Instituto Europeo de Administración Pública, en Maastricht (Holanda). Especialista en formulación y ejecución de políticas públicas transfronterizas.
- Entre 1992 y 2000 dirigió, desde Montevideo, el Centro de Formación para la Integración Regional, financiado por la Union Europea: "Tuve la oportunidad de conocer todo el Uruguay y Latinoamérica porque estaba en Montevideo pero con alcance regional".
Frases
"No hay que tener miedo de que los extranjeros vengan a comprar tierras, eso muchas veces es inversiones, productividad".
"En el proceso de descentralización de Unesco, iniciado hace dos años con el cierre de varias oficinas —Argentina, Paraguay, Bolivia, Perú y otras en todo el mundo— el ejemplo más acabado a nivel mundial es Montevideo, que funciona como sede regional y subregional".
"Colonia es la puerta de entrada para muchas cosas y sobre todo para el turismo ecológico y cultural, hay un plan de gestión con Unesco y se está trabajando muy bien".
"Hace pocos meses estuvimos discutiendo en Cartagena de Indias la idea de elaborar un plan de gestión del patrimonio, a nivel mundial y darle como un "ISO" (N. de R. certificado de calidad) a esa labor".
"Hemos abierto telecentros en Brasil y Argentina de acceso a la informacion y a la utilización del software libre para las ONGs".
El 11 de marzo llega a Uruguay el secretario general de Unesco, Koichiro Matsura, en lo que será probablemente la primera visita internacional de relevancia (más allá del 1º de marzo) en el nuevo período; esa es una señal muy importante para Uruguay".
"Me gustaría poder colaborar el año próximo con el Festival de Jazz de Lapataia, un tipo de emprendimiento que le hace bien al país y a la región".
"El turismo de playa ya está ganado: la gente también tiene interés en un muy buen espectáculo, festivales de cine y de teatro de muy buena calidad, lo que da trabajo a mucha gente y deja mucho en el país".
"A partir del año que viene se instaurarán premios para artistas jóvenes en distintos campos de la expresión cultural, auspiciados por Unesco".