Una semana que tiene dos mil años

| En sus orígenes la Pascua era un ritual judío que procuraba alejar las plagas que azotaban al pueblo

LITURGIA. Un ritual cargado de símbolos cristianos recuerda el milagro de la resurreción de Cristo 270x200
LITURGIA. Un ritual cargado de símbolos cristianos recuerda el milagro de la resurreción de Cristo

La Semana Santa y especialmente desde la noche del jueves hasta el domingo, es el momento del año más importante para los cristianos del mundo. Durante esos días se celebra "el misterio pascual", el hecho capital de la fe cristiana, la muerte y resurrección del Señor Jesucristo, para salvación de la humanidad.

La Pascua tiene origen judío y se refiere a la liberación de la esclavitud a la que estaba sometido el pueblo de Moisés en Egipto. Dios envía una serie de plagas a los egipcios, hasta que la última es insoportable para el faraón, ya que significó la muerte de los primogénitos de todos los egipcios, incluido el suyo.

Para que la plaga no se extendiera al pueblo judío, en cada casa del pueblo elegido había que sacrificar un cordero y usar su sangre para colocarla en los dinteles de las casas. Así la plaga pasaría por alto esas casas. Pascua significa, en efecto, "paso" y significa que la muerte pasó de largo y también el paso de la esclavitud a la libertad y del desierto a la tierra prometida.

En la tradición cristiana se entiende que ese "paso" es el pasaje de la muerte a la vida del Señor Jesucristo, quien derramó su sangre para que todos los hombres alcanzaran la tierra prometida, que es el reino de los cielos y por eso es el "Cordero de Dios".

Durante Semana Santa se recuerdan, entonces, los últimos días de Jesús hombre y la llegada de Jesús inmortal. Así como la cuaresma —los cuarenta días antes de Semana Santa— es un tiempo de reflexión y penitencia, de alta espiritualidad, en Semana Santa se pasa del dolor por la muerte de Jesús a la alegría y esperanza que provoca la resurrección de Señor.

El jueves Santo se recuerda la Ultima Cena (la celebración de la pascua judía por parte de Jesús y sus doce discípulos), en tanto que el viernes se conmemora el vía crucis y la muerte, el sábado el dolor por la muerte del Señor y la esperanza en la resurrección y el domingo la inmensa alegría de la resurrección.

En Uruguay no sólo el almanaque niega santidad a la semana, sino que se extiende el carnaval por la cuaresma, un caso único. El carnaval, una fiesta pagana, se instituye antes de la cuaresma, justamente porque después llegarían tiempos de penitencia y entonces se instauraban tres días de desenfreno y euforia previos. Pues el triunfo de la masonería fue hacer olvidar a la tradición ese carácter y continuar la fiesta sin remordimientos.

Gonzalo Estévez, cura párroco de la catedral metropolitana, explicó queel carnaval se fija cuarenta días hacia atrás de la semana Santa, que a su vez se fija por el calendario lunar. "Son días festivos, previos al comienzo penitencial de la cuaresma. El carnaval tiene origen pagano, pero después se lo vinculó. La gente se despedía de todo lo que no podría hacer en tiempo de cuaresma".

Estévez señaló que el hecho de que en Uruguay el carnaval se extienda hasta bien entrada la cuaresma no es casual: "Es parte de un proyecto social, que estaba en franca contradicción con las tradiciones de la Iglesia Católica, contra la cual el gobierno estaba enfrentado. En vez de penitencia, carnaval".

Según el sacerdote, José Batlle y Ordóñez planteó el enfrentamiento con la Iglesia de una manera muy inteligente, y nunca se llegó a la sangre. "Se sabe que la sangre de los mártires abona el terreno de la fe", sentenció.

Pues la semana, más allá del almanaque, fue y sigue siendo la Semana Santa, última y primera semana de vida de Jesucristo: última como mortal y primera luego de resucitado.

Los momentos más importantes son los tres días finales, viernes, sábado y domingo, y comienzan en la tarde del jueves, cuando se celebra la ultima cena del Señor, víspera de su muerte, luego el dolor de la Cruz y la muerte, el viernes, sábado, en tanto que el sábado se recuerda la sepultura de Cristo, la experiencia del vacío del Señor, la ausencia de Cristo, mientras se aguarda que cumpla su palabra y resucite, en la vigilia pascual.

La misa del sábado a la noche es una de las más emotivas del calendario católico. Se realizan nueve lecturas en lugar de tres y se hace la historia de la salvación, desde la creación hasta la resurrección de Jesús.

En la Catedral se realiza una celebración especial, a las 11 de la noche del sábado. Con la iglesia a oscuras, se enciende fuera del recinto un cirio y ese cirio encenderá, a su vez, las velas que tiene cada fiel, hasta que cuando el cirio cruce el recinto, la iglesia estará completamente iluminada por la luz del fuego que llevan todos los fieles, y que proviene de Cristo.

TRADICION VIVA. A pesar de la tradición laica de la cultura uruguaya, la Iglesia uruguaya estima que en los últimos años, la celebración de Semana Santa congrega un mayor número de fieles. No es tradicional que en esta semana se produzcan más milagros que en cualquier otra, pero se celebra el milagro por excelencia, la resurrección del Salvador, y eso alienta, en tiempos oscuros por estos lares, a que los fieles acudan a las celebraciones con esperanza de consuelo.

Cabe insistir en que, para los cristianos, la Semana Santa es más importante que la Navidad y cualquier otra celebración.

El sacerdote Juan Carlos Bonilla (57), cura párroco de la iglesia del Cordón, una de las más tradicionales de Montevideo, está al frente de una parroquia en la que hay un gran movimiento. De 10 de la mañana a 12 del mediodía y de 3 a 5 de la tarde, siempre hay una veintena de fieles, que se renuevan minuto a minuto.

Bonilla afirmó que durante las últimas semanas santas "se ha notado una mayor cantidad de gente en las celebraciones tal en busca de una solución, por parte de Dios, a sus muchos problemas".

Bonilla entiende que en Uruguay, el hecho de que la iglesia esté separada del Estado, y que haya una tradición laica muy fuerte, hace que la fe sea más verdadera, en los que la profesan, que en otros lugares en donde aparentemente hay mayor fervor religioso.

"Año a año va creciendo el número de asistentes a las celebraciones de Semana Santa. Tal vez muchos, en su propio dolor, se identifiquen con Cristo sufriente, aunque sabemos que Cristo resucita y entonces la Semana Santa es tiempo de esperanza, porque Cristo vive".

Bonilla recuerda una Semana Santa en especial, aquella en la que él oficiaba en el Cerro, y se le ocurrió hacer un via crucis hasta la Fortaleza. Hoy esa procesión creció, y saldrá el viernes desde Carlos María Ramírez y Grecia y llegará a los más alto del Cerro, con una cruz de 200 kilos.

Cómo llegó el bacalao a la mesa

La costumbre de comer bacalao durante el viernes santo, obedece a la necesidad de abstenerse de comer carne, una variante menos onerosa que la del ayuno que según la tradición más ortodoxa, habría que guardar no sólo el viernes santo sino todos los viernes de la cuaresma. El bacalao era barato en España y ofrecía la posibilidad de gran variedad de platos, por lo que se hizo tradición, y como tal viajó a Uruguay.

El origen de los huevos de pascua es más interesante. Regalar huevos decorados es una costumbre que se originó en Europa y Medio Oriente antes del cristianismo. En el antiguo Egipto y en Persia los amigos intercambiaban huevos decorados cuando comenzaba la primavera, como símbolo del renacer de la naturaleza. En Roma las mujeres embarazadas cargaban con un huevo porque se creía que con él podrían conocer el sexo del niño por nacer.

Cuando el cristianismo se expandió por Europa, muchas de las tradiciones paganas fueron adoptadas por esta nueva religión. Como la Pascua cae aproximadamente junto con el comienzo de la primavera europea, el huevo pasó a ser el signo del renacer de Cristo: la resurrección. Y ya en la Edad Media se universalizó el uso de los huevos de Pascua con este nuevo sentido.

Hay varias leyendas polacas que cuentan el origen de esta tradición. Una de ellas dice que, en medio del llanto, la Virgen María dio huevos a los soldados que estaban al pie de la cruz, con la intención de que fueran menos crueles con su hijo. Sus lágrimas cayeron sobre los huevos y dejaron sobre ellos puntos de color brillante.

Otra, cuenta que cuando María Magdalena fue al sepulcro de Jesús —el domingo por la mañana— llevaba consigo una canasta con huevos. Cuando llegó a la tumba con la canasta destapada, las cáscaras blancas tomaron milagrosamente los colores del arco iris.

En algunos países europeos, como en Bulgaria, los huevos se decoran el Jueves Santo y se rompen el domingo. La cáscara representa la tumba en la que Jesús estuvo sepultado, y es por eso que el huevo se quiebra el Domingo de Pascua, pues Cristo resucitó y salió de su sepulcro.

Por último, la pascualina es una receta italiana, especial para la pascua, con gran contenido en proteínas pero sin carne. La tradición italiana exigía 33 hojas de acelga, una por cada año de Cristo.

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