Supervivientes Hiroshima y Nagasaki relatan efectos bomba atómica

Barcelona (España) - Dos supervivientes de las bombas atómicas lanzadas sobre las ciudades japonesas de Nagasaki e Hiroshima en la II Guerra Mundial explicaron hoy en el Fórum Universal de las Culturas de Barcelona las consecuencias que éstas tuvieron entre los vecinos de esas localidades.

Hiroshi Miwa, de 76 años, dijo a EFE que, tras la explosión de la bomba en agosto de 1945, "lo peor era ver cómo mucha gente, que aparentemente no estaba herida, moría de repente por los efectos de la radiación".

"Caían y morían ante tus ojos cuando ya habían pasado varios días o semanas después de la bomba y eso me asustaba mucho porque pensaba que también podía ocurrirme a mí", agregó.

Miwa, que en el momento del impacto estaba en una escuela a diez kilómetros del lugar donde cayó la bomba nuclear, aseguró que tiene fijados en su mente "un estruendo descomunal y un destello brillante como nunca más he visto".

"Al instante, se rompieron todos los cristales y los marcos de las puertas se desencajaron", relató Miwa, quien recordó que "un enorme fuego surgió de la explosión y empezó a extenderse por todas partes, el incendio duró dos días".

Este superviviente, que tenía 17 años en el momento de los hechos, fue reclutado durante días para ayudar en el rescate de las víctimas, en medio de "casas destruidas" y "cadáveres por todas partes".

Además, sufrió los efectos de la radiación, perdió el pelo, tuvo problemas respiratorios y diarreas.

En su opinión, "mucha gente, sobre todo los jóvenes, no conocen las consecuencias de una explosión atómica; si conocen lo que pasó, la verdad, tomarán la iniciativa para abolir este tipo de armamento de destrucción masiva".

Miwa criticó abiertamente el envío de tropas japonesas a Irak y arremetió contra el primer ministro nipón, Junichiro Koizumi, a quien consideró un "subordinado de Estados Unidos" y un "agente" del presidente de EEUU, George W. Bush.

Por su parte, otra superviviente de aquellas bombas atómicas, Emiko Karatani, de 61 años, perdió a su madre de forma repentina, un mes después de la detonación.

La radiación también le afectó a ella, sobre todo en la parte derecha de su cuerpo, y una de sus heridas en la cabeza tardó semanas en cicatrizar, infectándose en repetidas ocasiones.

Miwa y Karatani, que pertenecen al Consejo Japonés contra las Bombas Atómicas (Gensuikyo), participarán mañana en el debate "Hacia la abolición de las armas nucleares", dentro del diálogo del Fórum Universal de las Culturas "Hacia un mundo sin violencia".

EFE

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