DESINFORMACIÓN

Mito: “Con la vacuna se inocula el virus, produciendo que quien se vacune padezca la enfermedad”

Por diferentes mecanismos las vacunas le enseñan al sistema inmune cómo reconocer y controlar el virus que causa COVID-19, pero es imposible que ocasionen la enfermedad COVID-19

Vacuna Pfizer. Foto: Leonardo Mainé
Vacuna. Foto: Leonardo Mainé

Este contenido forma parte del proyecto "Aliados contra la desinformación" apoyado por OPS/OMS y UNICEF para brindar información de calidad sobre las vacunas contra la COVID-19

Ninguna de las vacunas contra el virus SARS-CoV2 autorizadas contienen el virus vivo que causa la enfermedad y por ende es imposible que causen COVID-19 en quienes las reciban.

Las vacunas actualmente autorizadas tienen distintos métodos para generar inmunidad, pero pertenecen en forma resumida a dos clases. Por un lado, vacunas de virus inactivados que utilizan una forma del virus modificada artificialmente inactivándolo y destruyendo su infectividad para que no ocasione enfermedad. 

Por otro lado, vacunas que presentan al sistema inmune humano proteínas (partes) constituyentes del virus SARSCoV-2. Lo que hacen es enseñarle a nuestras células cómo crear una proteína o incluso una parte de ellas que desencadenará una respuesta inmune en el cuerpo. Básicamente se inyecta ARN, es decir, fragmentos de material genético para ordenar a las células los tipos de proteínas que tienen que producir para generar anticuerpos.

Las vacunas en definitiva por diferentes mecanismos le enseñan al sistema inmune cómo reconocer y controlar el virus que causa COVID-19 pero es imposible que ocasionen enfermedad COVID-19

Pese a ello, relevamientos realizados por OPS y Unicef arrojan que este es uno de los mitos más extendidos.

Es posible sí que luego de haberte vacunado pueda producirse alguna reacción. Esto es parte de los efectos secundarios estipulados por recibir la vacuna. No quiere decir que te vayan a ocurrir, pero sí que podés padecer dolor en la zona de la inoculación, dolor de cabeza, fiebre, cansancio, entre otros. Esto no implica que estás comenzando a sentir los síntomas de la enfermedad.

También hay que tener en cuenta que el cuerpo tarda algunas semanas en desarrollar inmunidad después de la vacunación, lo que implica que es posible que una persona se haya contagiado justo antes o justo después de la vacunación y aún así se enferme ya que la vacuna no ha tenido suficiente tiempo para brindar protección. El cuerpo, por lo general, tarda dos semanas después de estar completamente vacunado para desarrollar la inmunidad contra el virus que genera el COVID-19.

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