INFORME DE LA UCU
En enero se multiplicó por 30, comparado con inicio de 2021
El enfrentamiento político entre el Pit-Cnt y el gobierno no necesita mayor explicación: la central sindical fue el principal impulsor del referéndum que tendrá lugar en 10 días contra 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC), y la campaña se encuentra en su apoteosis.
En la antesala hubo algunos eventos importantes, como las movilizaciones de usuarios y trabajadores de Casa de Galicia luego del cierre de la institución a fines del año pasado; las medidas tomadas por el sindicato de Ancap que afectaron el normal funcionamiento de la planta de Lavalleja; la marcha a Punta del Este del sindicato bancario a fines de febrero, y las ruedas de prensa diarias de dirigentes del Pit-Cnt, que integran la comisión por el Sí a la derogación, y despotrican contra la LUC o el gobierno.
Pero todo este escenario de franca confrontación discursiva no se ha traducido en una conflictividad laboral que se despegue del promedio de los primeros bimestres de los últimos años, a excepción de 2021, según coinciden en el Ministerio de Trabajo, en el Pit-Cnt, y ratifican en el Departamento de Estudios Organizacionales de la Universidad Católica (UCU).
La excepción de los dos primeros meses de 2021 se debe al particular contexto de pandemia, ya que entonces las restricciones de la movilidad ante el aumento exponencial de casos -aún no habían llegado las vacunas- desnaturalizó las medidas de fuerza de los sindicatos, además de que la atención de la sociedad estaba en lo sanitario.
Pero, de todas formas, de acuerdo a los datos procesados por la UCU en su “Informe de conflictividad laboral” al que accedió El País, hay un salto relevante entre enero de 2021 y este que pasó, al punto de que la conflictividad se incrementó por más de 30 veces; y, aunque no tan exagerado, entre febrero de 2021 y el de este año también se registro un aumento significativo: el índice de conflictividad que utiliza el departamento de la UCU marca una duplicación de las tensiones.
“Sin embargo -dice el informe académico-, hay que relativizar los niveles; si se considera un plazo más largo se observa que el primer bimestre del año se encuentra en guarismos similares a años anteriores”. Y agrega que esos niveles “como siempre ocurre en los meses de verano dadas las licencias anuales, son relativamente bajos en comparación con el resto del año”.
Medido en jornadas laborales, en los dos primeros meses de este 2022 se perdieron -por las movilizaciones- 44.600, y estuvieron involucrados 70.550 trabajadores, que participaron en 18 conflictos. En el mismo lapso de 2021, en tanto, las jornadas perdidas fueron 15.796, los trabajadores partícipes de los conflictos, 31.785, y los conflictos, 12. Más calmo aún fue en el primer bimestre de 2020 -con el cambio de gobierno-, con 4.783 jornales laborales perdidos, 7.300 trabajadores involucrados y nueve conflictos. En 2018, en tanto -por poner otro ejemplo de años anteriores-, las jornadas perdidas en esos dos meses fueron 111.355, los trabajadores movilizados 109.205, y los conflictos, siete.
La hipótesis
Lo que hay, entonces, es un aumento de la confrontación en el arranque de este 2022 en comparación a igual período de los dos primeros años de este gobierno, en un lapso en que históricamente la conflictividad suele ser baja por las vacaciones de verano, pero incluso con el referéndum contra la LUC en el horizonte, una elección de medio término en la que el oficialismo se juega gran parte de su administración.
Para el Poder Ejecutivo, y también para el Pit-Cnt, una de las explicaciones evidentes es que las energías están puestas justamente en la campaña por la consulta popular, y no tanto -al menos por estos días- en los conflictos particulares de los sindicatos,
“Coincido con el análisis”, señaló a El País José Lorenzo López, vicepresidente de la central sindical. “Los niveles de conflictividad son absolutamente normales para la época, salvo con algún conflicto grande, como el de Casa de Galicia”, continuó el dirigente y subrayó sin vueltas que “está todo muy centrado en el referéndum”.
El ministro de Trabajo, Pablo Mieres, señaló por su parte que, sin tener arriba de mesa los informes de la UCU -que suele consultar con cierta frecuencia- tampoco percibe un “significativo aumento de la conflictividad” y que los eventos que hubo fueron “localizados” y sin que la tensión “escalara a una situación compleja”.
Eloísa González, directora del departamento de la UCU, tampoco tiene dudas acerca de que el foco de atención de la sociedad hoy es la consulta popular del 27 de marzo, que tiene al Pit-Cnt como “principal” protagonista.
Y, tal como también reflexionan en la central sindical, la académica entiende que una vez que la pandemia y las tensiones por la LUC sean definitivamente un capítulo cerrado, “seguramente habrá más movimiento”. Por eso es que estima como “muy interesante” el mes de abril para el abordaje académico, bajo la hipótesis de que la conflictividad sindical aumentará.
Pit-cnt espera un abril movido
Una vez que pase el domingo 27 de marzo, en el Pit-Cnt ya tienen en mente que del otro lado de la cortina estará abril, mes en que empezará la negociación salarial en el sector público, dijo a El País el vicepresidente de la central sindical, Joselo López, que además recordó que luego vendrá la discusión por la Rendición de Cuentas, lo que también traerá motivos y argumentos para distintas manifestaciones. “Si no hay avances en estas cosas, vamos a tener dificultades”, declaró.