Investigación en la Iglesia

Huyó un párroco acusado de abuso sexual; mantuvo relaciones con mayores y menores

Dejó el país sin respetar a la diócesis y fue suspendido.

La capilla que se quedó sin sacerdote y fue robada por un albañil. Foto: N. Araújo
La capilla que se quedó sin sacerdote y fue robada por un albañil. Foto: N. Araújo

El padre Fernando tiene 52 años de edad. Es colombiano y durante seis años se hizo cargo de la parroquia de Fraile Muerto en Cerro Largo. Una fría noche de agosto desapareció. Días después se supo que había huido a Colombia tras ser acusado de haber mantenido relaciones sexuales con mayores y menores.

La acusación, que está siendo investigada por la Iglesia pero no ha sido tomada aún por la Policía, surgió en una serie de pintadas en muros y paredes de Fraile Muerto: lo acusaban de tener sexo con menores y mayores de edad.

El obispo de la diócesis de Melo, Heriberto Bodeant, confirmó a El País que el sacerdote llevaba seis años como párroco cuando apareció una pintada involucrándolo sexualmente con tres personas.

"En uno de los escritos aparecía una persona solo con el nombre, en otra pintada, con su nombre y apellido, y en otra parte de la pared el sobrenombre de otro individuo, todos del sexo masculino, dando a entender que el sacerdote mantenía relaciones sexuales con ellos", dijo el obispo Bodeant.

Las frases, que fueron borradas, se podían leer en la pared del nuevo gimnasio municipal de la ciudad. Vecinos del lugar dijeron que dos de los nombres escritos son de menores de edad y que un tercero es mayor.

"El padre Fernando reaccionó frente a estas pintadas, dijo que quería volver a Colombia, y que todo eso era una calumnia, que él estaba sumamente estresado, que quería ir con su familia. Frente a eso yo le respondí que no podía retirarse de esa forma, huyendo. Y, que antes de cualquier actitud, todo eso debía ser aclarado y que yo no lo autorizaba a retirarse y no compartía su decisión", explicó el obispo a El País.

Finalmente, la expresión de deseo del cura se transformó en realidad y huyó. Bodeant aseguró que "en ningún momento de parte de la diócesis se le permitió abandonar su ministerio".

"Se le ofreció que se tomara licencia, pero siempre con la perspectiva de que ese episodio debía ser aclarado", dijo.

En caso de que las acusaciones se confirmaran, el padre Fernando podría ser severamente sancionado por las jerarquías de la Iglesia católica.

"Si eso fuera verdad sería una falta moral muy grave, es decir que si un sacerdote está viviendo promiscuidad sexual está faltando a su promesa de castidad y eso evidentemente no es compartido con el ejercicio del ministerio, entonces debe ser motivo de una enmienda o si eso no es enmendable, cesar el ministerio", advirtió el obispo de Melo.

Bodeant sostuvo que el sacerdote insistió en volver y él mismo compró un pasaje por su propia cuenta y regresó. Ante ese panorama, el obispo lo suspendió. "Yo procedí en consecuencia frente a ese regreso a su país no autorizado y lo suspendí debido a la actitud", aseveró. "Lo que da a pensar es que se configuraba en algo cierto, o sea que abandonaba su ministerio sin ninguna autorización, sin darnos tiempo para discutir, o aclarar lo que había sucedido", estimó.

Por otra parte, al abandonar la parroquia el sacerdote colombiano, un albañil que él había contratado para hacer trabajos se llevó una veintena de objetos y herramientas de la casa parroquial y del templo para su casa, ubicada en el paraje Tres Islas.

La iglesia quedó deshabitada luego del alejamiento inexplicable del padre Fernando, mientras que el albañil continuaba debiendo el trabajo para el cual fue contratado: colocar rejas sobre el muro perimetral de la parroquia.

En el transcurso de los días, el obispo fue informado de que también el constructor había hecho abandono de la parroquia, mientras que las piezas que utilizaba el sacerdote para vivir ya estaban casi vacías.

Bodeant sostuvo que fue en ese momento que se detecta el faltante de algunas cosas y "se procedió a realizar una denuncia ante la seccional de Fraile Muerto. El jefe de Policía de Cerro Largo, Wilfredo Rodríguez, confirmó a El País que las herramientas y objetos de la parroquia aparecieron en la casa del albañil en Tres Islas.

El sujeto investigado, que es oriundo de Montevideo se está construyendo una casa en ese paraje rural.

Las posibilidades de que el sacerdote le hubiese regalado estos objetos al albañil "son muy remotas, es muy posible que las haya sustraído", según afirmó el jefe policial.

Antecedentes cercanos de presuntos abusos

En el año 2016 el párroco de la Catedral de Melo renunció al ministerio sacerdotal. El padre Jairo Fernández, que estaba a cargo de la iglesia desde el año 2011, venía siendo investigado por denuncias de presuntos abusos sexuales que involucraban a otros dos sacerdotes.

El 16 de abril de ese año se había abierto una investigación a un joven sacerdote de Melo, que no fue identificado.

"Jairo Fernández renunció y la investigación fue un catalizador pero no es la causa exacta por la que él dimitió", aseveró el obispo. "El padre Jairo no cometió ningún delito, de eso tenemos certeza. Él ha mirado su vida, los años transcurridos y ha tomado esta determinación", dijo Bodeant. Se le había aplicado una sanción preventiva mientras se estudió el caso, de acuerdo a una fuente eclesiástica.

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