VIOLENCIA TRAS LAS REJAS

Homicidios en cárceles uruguayas, ¿por qué aumentan y cómo enfrentar el problema?

Van 34 muertes en lo que va de 2020; en 2019 hubo 44. El comisionado Juan Miguel Petit analizó las causas y qué se puede hacer para revertir las cifras.

ExComcar. Foto: Archivo El País
ExComcar: hubo 16 muertas violentas en lo que va del año. Foto: Archivo El País

La metáfora la usó el Comisionado Parlamentario Juan Miguel Petit. Mientras el gran transatlántico antiguo con 800 personas navegaba a la deriva, el pasado jueves los tripulantes fueron alertados de un nuevo homicidio. Fue el de Nicolás Gabriel Midón, de 21 años, y sucedió en plena tarde. En realidad Midón no era un pasajero ni estaba en navegando en un gran transatlántico. Se trataba de un recluso que fue asesinado por otro en el Penal de Libertad.

Pero, para entender la realidad carcelaria dentro del penal, Petit eligió el ejemplo de este tipo de embarcación. Es que al ser una cárcel que queda a 50 kilómetros de Montevideo, explica Petit, son pocos los “actores que llegan de afuera”. “Hay muy poca llegada de ONG, instituciones voluntarias, agentes externos, y en su estructura, sobre todo en el celdario 1, es totalmente inadecuada”, explica.

En ese sentido sostiene que “es muy difícil que haya actividades educativas, de trabajo, de taller y hay una violencia concentrada donde por cuestiones diversas se producen enfrentamientos en el patio o en el horario de visita”.

En ese sentido, el comisionado parlamentario sostiene que para cada recluso debe haber un plan individual de tratamiento así como “cada paciente de un hospital hay una historia clínica y una terapeuta. No lo hay porque faltan técnicos, programas y en Penal de Libertad es un gran expresión de ello”. Pero si ese centro penitenciario es una embarcación antigua con 800 pasajeros, el trabajo de los tripulantes -es decir de los policía, operadores y técnicos- es “extraordinario”, sostiene Petit. “Lo peor que puede pasar es poner todo en una misma bolsa. Hay mucha gente logrando que haya internos que vayan a leer, escribir o aprender un oficio”, explica.

Pero lo cierto es que la escala de violencia en las cárceles lejos está de terminar. En lo que va del año ya van 15 homicidios en centro penitenciarios. Por otra parte se llevan registradas 34 muertes dentro de cárceles, de las cuales 28 fueron catalogadas como “muerte violenta”, que puede incluir homicidios, suicidios o accidentes dentro de la prisión. Solo seis están dentro de la categoría de muerte “no violenta”. Estas cifras ya casi alcanzan a todas las muertes violentas ocurridas en 2019 donde hubo 31, en un total de 44. Pero lo más llamativo de estos números es que en la Unidad N°4 Santiago Vázquez (exComcar) sucedieron 16 de las 28 “muertes violentas” en este año. Pero la violencia de las cárceles no se debe a un solo factor sino a varios problemas acumulados de muchos años.

Juan Miguel Petit. Foto: Marcelo Bonjour
Juan Miguel Petit. Foto: Marcelo Bonjour

“Yo creo que tenemos problemas acumulados de muchos años y sectores de exclusión social que se extienden en el territorio, en los cuales las trayectorias tienen una escala en la cárcel, pero circulan por la sociedad”, sostiene Petit y agrega que “tratar de entender los episodios solo como un problema institucional carcelario es una mirada muy parcial”.

Para el Comisionado Parlamentario el exComcar es como una gran ciudad. “Son 12 módulos con 3.500 personas donde 3,5 presos del país está ahí”, explica. “La cárcel es un barrio más, ya no es un lugar lejano donde la gente va y se toma un ómnibus. Es un barrio donde las familias van a pasar la tarde los domingos, dialogan, intercambian palabras códigos y cultura y si no intervenimos en ese barrio más, donde tiene que haber deporte, cultura, recreación, vamos a seguir errándole y pegándole a la víbora en la cola y no en la cabeza del problema”, reflexiona.

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