Ventas a pedal

Deliveries en bicicleta: entre el autocontrol y la falta de regulación

Solo Pedidos Ya entrega casco y luces a sus empleados; el resto de las aplicaciones dicen que es responsabilidad de sus socios repartidores.

Foto: Fernando Ponzetto
Foto: Fernando Ponzetto

Las calles montevideanas sumaron en los últimos meses un nuevo actor: los repartidores en bicicleta de alimentos y regalos. Solo una de las cuatro empresas otorgan todos los implementos de seguridad: casco, luces e indumentaria reflectiva.

Para los ciclistas de Pedidos Ya, todos estos elementos son de uso "obligatorio", según estipula el contrato que ellos firman. De no utilizarlos, la empresa toma medidas en su contra. Tal es así que entre julio y agosto sancionó a 20 ciclistas.

Lo logran gracias a supervisores que en la calle hacen las veces de inspectores de tránsito de la Intendencia de Montevideo. Es decir, controlan que sus empleados cumplan con las normas de tránsito. En primera instancia, la empresa realiza una amonestación escrita y, si se reitera la falta, puede llegar a una suspensión.

"Al tener supervisores en la calle controlando, y asegurándose que se cumplan las reglas, el número de sanciones baja significativamente. Poco a poco hemos logrado ir cambiando los hábitos de nuestros repartidores para que respeten las reglas de tránsito y seguridad", dijo Felipe Álvarez, director de PedidosYa en Uruguay.

Para fomentar una mayor seguridad vial, el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) brinda cursos a repartidores de alimentos en motos. Esto se hizo tras un acuerdo con la Comisión Tripartita Interinstitucional sobre Repartidores en Motocicleta. En esta misma línea, ahora están pensando en generar instancias para los ciclistas junto a esta empresa.

Otras apps.

Protección: PedidosYa exige la utilización del casco. Foto: F. Ponzetto
Protección: PedidosYa exige la utilización del casco. Foto: F. Ponzetto

PedidosYa es la única firma que tiene a sus ciclistas inscritos en planilla. Los repartidores de Uber Eats, Glovo y Rappi son autónomos y deben abrir una empresa unipersonal para poder trabajar. Esto implica que el casco y las luces para la bicicleta van por cuenta de los trabajadores.

"Al ser profesionales independientes y autónomos utilizan sus propios materiales de trabajo", dijo al semanario Brecha Matías Gath, gerente regional de Glovo.

En la misma línea se expresó a El País la gerenta de Comunicación de Uber Eats en el Cono Sur, Cristina Villarreal. "Siempre sugerimos a los socios repartidores que utilicen indumentaria reflectiva y su respectivo casco. No es una imposición, porque al ser contratistas independientes es una sugerencia".

Al no firmar contratos de dependencia, estas recomendaciones se dan, en general, en sesiones informativas.

Esto fue corroborado por Víctor Olivieri, socio ciclista de Uber Eats, quien comunicó que solo le instaron a tener precaución con el tránsito y a respetar todos los carteles.

"El casco me lo tengo que comprar con mi plata", dijo.

Rappi, la aplicación que lleva tres semanas en el mercado, dispone descuentos en algunas casas de bicicletas para que sus "rappitenderos" puedan acceder a precios más asequibles en estos implementos de seguridad, indicó a El País su gerente Agustín Sartorio.

Normativa.

En Uruguay no hay una legislación específica sobre repartidores de bicicleta. El inspector general del Trabajo, Gerardo Rey, indicó a Brecha que es notoria la presencia de esta modalidad en las zonas más céntricas.

Sin embargo, aún es "marginal" el número comparado con los más de 3.000 deliveries tradicionales.

Daniel Cañete, representante de la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios de este sindicato (Fuecys), dijo a El País a principios de agosto que la realidad va "más rápido" que la gestión de la comisión sobre repartidores. Y se mostró preocupado porque muchos de estos vehículos no tienen luces ni espejo.

La ley 19.061 de seguridad vial contempla varias exigencias para este vehículo. Por ejemplo, están obligadas a contar con espejos, luces blancas o reflectores del mismo color delante y rojos detrás y tiene que tener timbre o bocina.

La ley prevé una multa de 1 UR (más de $ 1.000) al conductor de bicicleta que no usa el casco protector de seguridad reglamentario. Media unidad reajustable ($ 500) si se comprueba que no tiene timbre.

El uso de este medio de transporte viene en aumento en Uruguay. Tal es así que en 2017 aumentó un 37% su importación, según cifras divulgadas por la Cámara Nacional de Comercio y Servicios.

No obstante, falta infraestructura: hoy Montevideo dispone solo de 35 kilómetros para uso de bicicletas. La IMM busca mejorar esta cifra con nuevas vías en Avenida Italia.

"La normativa existe, pero es inaplicable", dice edil
Javier Barrios Bove, Edil de Alianza Nacional. Foto: archivo El País.

El edil nacionalista y vicepresidente de la Comisión de Movilidad Urbana de la Junta Departamental de Montevideo, Javier Barrios Bove, dijo a El País que "hay un vacío en cómo se implementa" la ley de seguridad vial.

"Si yo multo a un ciclista porque lo veo a contra mano y sin la protección adecuada, ¿cómo paga esa multa? ¿Cómo la cobra la Intendencia? ¿Y qué perjuicio tiene no pagarla?", cuestionó.

En el caso de la moto, podrían negarle la renovación de la libreta cuando en el sistema se alerte que no pagó esa multa. Pero en el caso de la bicicleta, "¿la multa es sobre la cédula?", preguntó. "Si vas a renovar la cédula dentro de 10 años, ¿no la podés sacar? ¿Cuál va a ser la forma de controlar eso? La normativa existe, pero es inaplicable", dijo.

En cuanto a la disposición de algunas empresas de no otorgar los implementos de seguridad a sus socios repartidores, Barrios Bove indicó: "Si tenés una unipersonal y todas tus facturaciones son a un mismo proveedor, vos terminás generando una relación de dependencia", indicó.

Barrios Bove se mostró a favor de la aparición de estas empresas, "pero que cumplan con el tema de la seguridad para poder convivir en la calle".

Cuatro claves de los deliveries en bici

1- Una empresa controla

PedidosYa ha aplicado entre julio y agosto 20 sanciones a sus empleados por no contar con los elementos de seguridad que les fueron entregados. Para lograr este cometido, envían a la calle a sus propios supervisores, quienes hacen las veces de inspectores de tránsito, para corroborar el respeto a las normas de tránsito.

2- Una ley que prevé multas

La ley 19.061 prevé multas ante un mal uso de la bicicleta. Por ejemplo, aquél que no cuente con espejo, sistema lumínico, indumentaria reflectiva o timbre se le pondrá una multa de media unidad reajustable (unos 500 pesos). Quien no lleve casco recibirá una multa de una unidad reajustable (más de 1.000 pesos).

3- Descuentos en tiendas.

Rappi provee a sus socios repartidores de una serie de descuentos de precios en algunos locales de bicicletas para acceder a estos implementos de seguridad de manera más económica. Su gerencia informó a El País que Montevideo ha sido una de las ciudades de Latinoamérica donde más interesados tuvieron para ser delivery.

4- Cursos de seguridad

Desde PedidosYa aseguraron a El País que vienen dialogando con el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) para otorgar cursos de seguridad vial a los ciclistas que realizan esta tarea. Hasta ahora lo imparten a repartidores de moto tras un decreto que los obliga a realizarlo para trabajar en este rubro.

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