PREOCUPACIÓN POR LO OCURRIDO EN BUENOS AIRES

Cocaína adulterada en Argentina preocupa en Uruguay; el 26% de la droga incautada en el país está mezclada

Expertos uruguayos aseguraron que el caso de Buenos Aires sorprendió "no solo por la cantidad de muertes y casos graves, sino por la mezcla entre la cocaína y el opioide".

Cocaína. Foto: AFP.
Cocaína. Foto: AFP.

"Si ingeriste cocaína adquirida en las últimas 24 horas y sentís dificultad para respirar, excitación psicomotriz o aumento del sueño, acudí inmediatamente a un establecimiento de salud”. La advertencia que emitió esta semana el Ministerio de Salud de Argentina, tras la circulación de una cocaína combinada con un potente opiáceo que mató al menos a 24 consumidores en la provincia de Buenos Aires, cruzó el río.

Los peritos y toxicólogos uruguayos están en contacto con sus pares argentinos para conocer los detalles de la droga adulterada (o combinada, como le dicen los técnicos) que podría haber cruzado las fronteras. Porque “en el circuito ilegal de sustancias todo es posible y nunca se sabe al detalle cómo son las rutas”, explicó la catedrática de Toxicología de la Universidad de la República, Amalia Laborde.

Uruguay no es productor de cocaína. Al menos no se han encontrado extensiones de plantaciones de coca, el vegetal que da origen a la droga. Pero según el último reporte de la agencia de drogas de Naciones Unidas, Uruguay es el segundo país del continente con más consumo de esta sustancia en relación al tamaño de su población -solo lo supera Estados Unidos-, lidera el triste ranking de consumo de esta droga entre los adolescentes, y “si bien Brasil sigue siendo un importante país de tránsito, e incluso podría desempeñar un papel cada vez mayor, Uruguay también parecería estar empezando a destacar” en la región.

Hasta ahora “no se recibió ninguna denuncia al sistema nacional de alerta temprana sobre la presencia de esta droga (argentina), pero sí pedimos a los técnicos que se pusiera el énfasis en conocer qué tiene la cocaína que se incauta o circula en el país”, dijo el secretario general de la Junta Nacional de Drogas, Daniel Radío.

Porque la mezcla de la cocaína con otras sustancias para estirar los efectos y la cantidad de producto no es nueva. De hecho, el Instituto Técnico Forense constató que algo más de la cuarta parte las muestras de cocaína incautada en los nueve primeros meses de 2021 tenían al menos un adulterante. Las estadísticas judiciales, a las que accedió El País en exclusiva, muestran que, aunque cambia el tipo de adulterante, la proporción suele ser similar en la cocaína fumable (pasta base) y en el polvo inhalable (clorhidrato de cocaína).

Pero la toxicóloga Alba Negrin, coordinadora de la Unidad de Drogas del Hospital de Clínicas, advierte que la reciente intoxicación en Argentina “sorprende no solo por la cantidad de muertes y casos graves, sino por la mezcla entre la cocaína y el opioide”. Porque si bien los opioides son conocidos en el mundillo de las drogas y mucho más en las terapias médicas -la morfina para calmar el dolor es un ejemplo-, “es llamativa la combinación de una cocaína con actividad estimulante con otra que sea analgésica”.

Por eso los toxicólogos insisten en que se está más próximo a una combinación de drogas que a una adulteración.

Caso atípico.

Aquellos pacientes de la provincia de Buenos Aires que llegaron a un hospital -porque al menos en dos casos fallecieron en la calle- presentaban síntomas que los médicos tuvieron que revertir con los mismos antídotos que se trabaja ante una intoxicación de opioides.

“En Medicina, sobre todo en las urgencias, siempre se trabaja con cierta ceguera. Pasa lo mismo con una infección: el médico primero hace un tratamiento empírico, en base a síntomas, y recién luego puede confirmar su hipótesis con muestras biológicas”, cuenta Negrin. Eso fue lo que aconteció en Argentina: no se sabía que era un opioide como el fentanilo (un analgésico y anestesiante), sino que se descubrió por el tratamiento que mejor surtió efecto.

¿Para qué se preparó esa combinación de sustancias? El coordinador del Observatorio Nacional de Drogas, Héctor Suárez, estima que “es más viable que se haya tratado de un error o desconocimiento que de una represalia entre grupos de narcotraficantes”. Lo dice en base a que “es improbable que el narco quiera matar a su clientela, eso sería como ir en contra de su propio negocio”.

La muerte por el consumo de cocaína es infrecuente. Durante el primer año de pandemia, por ejemplo, el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT) de Uruguay registró casi tres consultas por día vinculadas al abuso de drogas. La cocaína fue la sustancia que más demandó la asistencia (fue el 42% de las llamadas por drogas), según consta en una reciente monografía de cinco estudiantes de Medicina para el Ciclo de Metodología Científi-ca II de la UdelaR. Y si bien hubo hospitalizaciones, no se constató ningún fallecimiento.

Los estudiantes advierten en su trabajo que, en el primer año de pandemia, hubo un aumento en comparación con años anteriores. Y que el policonsumo, presente en el 46% de las consultas, es una de las mayores “preocupaciones ya que se asocia a cuadros clínico más complejos y de mayor riesgo”.

En ese sentido, la toxicóloga Negrin, quien tutoreó a los cinco alumnos, explicó que “en drogas es siempre difícil saber cuánto influyó en el desencadenante de muerte: el ejemplo típico es un accidente de tránsito de alguien alcoholizado, ¿fue el alcohol o el choque?”

Pero hay algunas sustancias adulterantes de uso extendido en la cocaína que circula en Uruguay que preocupa a los médicos. El Instituto Técnico Forense constató levamisol en el 6% de las muestras de cocaína incautada el año pasado y que tenían un adulterante. Este es un antiparasitario que puede causar la muerte de los tejidos, la piel se pone negra y se requiere de un injerto.

Parte del problema para el correcto tratamiento con estas sustancias es la falta de toxicólogos clínicos: en Uruguay ejercen unos 20 y casi todos ellos están ubicados en la capital.

El otro problema, dijo Radío de la Junta Nacional de Drogas, es que “queda demostrada la necesidad de regular el mercado de todas las drogas, es una manera de reducir riesgos. Pero eso debería ser en acuerdo entre los países y bajo un gran cambio de paradigma cultural”.

La tragedia que activó el debate de la legalización

La Policía bonaerense confiscó 400 dosis de la cocaína adulterada en el asentamiento Villa Puerta 8 y casi 20.000 dosis en el barrio de Aquino, en el noroeste de la provincia. Gracias a esa acción, dijo en conferencia de prensa el jefe del gabinete local, Carlos Bianco, se evitó “una tragedia mayor”. Pero mientras el oficialismo y la oposición se rasgaban las vestiduras por quién actuó mejor o peor, el médico Héctor Berzel, del hospital de referencia toxicológica Ricardo Gutiérrez insistía en los medios de comunicación sobre la necesidad de “regular las drogas”.

Casi en la misma línea, aunque con una mirada más política que sanitarista, la precandidata a la Presidencia de Colombia, Ingrid Betancourt, propuso a fines de enero que el continente avance hacia la despenalización de todas las drogas para acabar con el narcotráfico.

El secretario de la Junta Nacional de Drogas de Uruguay, Daniel Radío, coincide: “La necesidad de regular todas las drogas es un tema que tiene que estar siempre sobre la mesa”. Al respecto dijo que “hay sectores reaccionarios que venimos sufriendo desde hace un siglo, y actores políticos que les dan bombo a los mensajes reaccionarios”.

En ese sentido, explicó el jerarca, “es frecuente que muchos presidentes admitan que están de acuerdo con la regulación de las drogas cuando dejan de ser presidentes. No se animan a hacerlo durante su mandato porque es un enorme costo político”.

La toxicóloga uruguaya Alba Negrin complementó que “la regulación de las drogas tiene una base médica: la ley seca que prohibió el consumo y la venta de bebidas alcohólicas en Estados Unidos, hace un siglo, demostró haber sido perjudicial por cómo las personas se las ingenian para consumir cuando se les prohíbe”.

El ministro de Seguridad de Argentina, Aníbal Fernández, en cambio, se mostró reacio a la legalización. “No estoy de acuerdo porque esa es una complicación accesoria”, dijo al canal de televisión C5N. Pero dijo estar abierto a “ejemplos muy claros y muy contundentes” como la regulación de la marihuana. “Uruguay, sin ir más lejos, está teniendo excelentes resultados”.

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