SINDICALES

Crean confederación contra “la cultura antiprofesional”

Une a gremios gerenciales de UTE, Antel y ministerios de Transporte y Salud.

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Dice Danilo Retamar, un contador que trabaja en el Ministerio de Transporte, que si alguien se pusiera una venda en los ojos y solo escuchara las reivindicaciones de los gremios de profesionales y mandos medios de UTE (Apromute), Antel (Cipantel), el Ministerio de Transporte (Apromtop) y el Ministerio de Salud (Apromsp), “bien podría pensar que se trata de uno solo”.

Todos sostienen que no se sienten representados por los gremios mayoritarios; todos reclaman participación en lo que compete a sus salarios; todos creen haber sido “discriminados” y relegados, porque al haber proliferado las designaciones “a dedo” y disminuido los concursos en sus organismos, no han podido ascender. En cuanto a su remuneración, también comparten diagnóstico: la pirámide salarial se ha achatado y ensanchado, llevando a que incluso sea habitual encontrar subalternos cobrando más que sus jefes.

Tantas coincidencias “no pueden ser casualidad”, cree Retamar. “Antes, los gremios generales también nos representaban a nosotros, pero quedó demostrado en los hechos que no ha sido así. Ha habido una cultura antiprofesional”, dice el funcionario.

Así, en la previa al Día Internacional de los Trabajadores, formalizaron un viejo anhelo: unirse con el objetivo de “coordinar esfuerzos” y “potenciar los derechos” de sus representados. Ante una treintena de personas celebraron el jueves, en el Colegio de Contadores, Economistas y Administradores, el acto fundacional de la flamante Confederación Nacional Profesional del Estado.

Todavía no tienen designadas las autoridades, sus documentos son provisorios y aún carecen de personería jurídica (aunque advierten que tampoco la tiene el Pit-Cnt). Pero sí están convencidos, después de al menos tres años de reuniones entre los cuatro gremios fundadores y mucho intercambio de información y experiencias, que “la unión hace la fuerza”. Dice Ana Rosengurtt, delegada del Centro Integral de Personal de Antel (CIPA): “Nos vimos empujados a conformarnos aparte. La clase profesional es menor en número, y eso se refleja proporcionalmente en los sindicatos. Siempre vamos a ser los más chicos. La única que nos queda es unirnos para tener otro peso e ir a hablar con el Ministerio de Trabajo, la OPP o con quien sea”. Hoy estiman que reúnen entre 1.000 y 1.300 afiliados.

Una de sus metas es participar de los Consejos de Salarios. Saben que la tienen difícil, porque por ley se negocia con el gremio mayoritario. Sin embargo, reivindican que también por ley los organismos están obligados a dar participación a todos los sindicatos, y a eso aspiran: a tener voz en las negociaciones salariales que los involucren.

En este sentido, CIPA de Antel y Aprom de UTE tienen un camino recorrido, porque ambos han recurrido ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA) las reestructuras salariales llevadas a cabo sin su participación. Y ambos obtuvieron fallos favorables, aunque en ninguno de los casos se ha cumplido lo ordenado por el TCA.

En el caso de Antel, Rosengurtt relató que la reestructura que se hizo en 2012 fue negociada exclusivamente entre la dirección de la empresa y Sutel, el gremio mayoritario. Viendo que habían resultado desfavorecidos, acudieron al TCA y en 2017 obtuvieron un primer fallo a su favor. En 2018, el tribunal intimó dos veces a Antel a cumplirlo. Hasta hoy siguen en negociaciones inconducentes, según Rosengurtt, por lo que ahora analizan denunciar penalmen- te a los tres miembros del directorio -Andrés Tolosa, Daniel Fuentes y Gustavo Delgado- por este incumplimiento. Los asesora el estudio Delpiazzo.

En estos dos años han impugnado media docena de concursos externos y una docena de concursos internos, “porque eran parte de una reestructura anulada”. Además, como les negaban información salarial aduciendo que era “confidencial y reservada”, hicieron un pedido de acceso a la información pública que terminó en un juicio del que resultaron ganadores. En estos días, justamente, se encuentran analizando los miles de folios de la respuesta que ya les permiten concluir que “en las clases operativas tienen complementos a sueldos base que equiparan o superan a los sueldos de cargos profesionales”, adelantó la dirigente de CIPA.

Esto de las compensaciones salariales también es una preocupación en el gremio de profesionales del Ministerio de Transporte donde, según Retamar, ha sucedido que un peón cobre más que el capataz. El dirigente cuenta que hace poco, por segunda vez en diez años, se reunieron con el ministro Víctor Rossi. Y como no quieren llegar al juzgado, le solicitaron información del nivel remunerativo de los profesionales de la cartera. Cuando la tengan, dice, elaborarán una propuesta para “rencauzar la pirámide administrativa”.

La Confederación Nacional Profesional del Estado está apadrinada por el CIPA, que está cumpliendo 20 años. Ellos y los de Apromute cuentan con fueros sindicales, algo que aún no han logrado sus compañeros de los ministerios de Salud y Transporte.

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