Un error humano. Esa parece ser la explicación más plausible para el trágico accidente aéreo que ayer costó la vida a un experimentado instructor de vuelo de la Fuerza Aérea y a un joven cadete. El avión de entrenamiento "Aermacchi SF–260" número 316 de la Escuela Militar de Aeronáutica se estrelló en un campo arado de Estación Las Alas poco después del mediodía. El impacto pulverizó la aeronave que tomó fuego de inmediato. El capitán aviador Sergio Dumas Márquez Latorre (35) y el cadete Hugo Marcelo Cabrera Biagetti (23) murieron en forma inmediata.
El comandante José Pedro Malaquín se refirió a "una cadena de errores, tal como suele ocurrir en este tipo de accidentes", como hipótesis manejada a nivel de los altos mandos militares. El alto mando castrense, visiblemente conmocionado por el hecho, descartó en principio la posibilidad de una falla mecánica.
Una comisión especial de Fuerza Aérea realizará la investigación del accidente, en tanto que a nivel judicial el caso se encuentra en manos del magistrado Pedro Salazar, del Juzgado Letrado de Pando. El juez solicitó, a su vez, el concurso de un equipo de Policía Técnica para realizar las pericias correspondientes. Sin embargo, fuentes consultadas indicaron que el informe más definitivo sobre la causa del accidente provendría de los expertos de Fuerza Aérea una vez que hayan reunido todos los elementos y examinado los restos de la máquina. De todas formas el titular del arma adelantó que la aeronave de entrenamiento se encontraba en perfectas condiciones mecánicas y ya contaba con más de 500 horas de vuelo.
FULMINANTE. A las 12.30 la torre de control de la E.M.A. recibió el último reporte radial del capitán Márquez. La comunicación se interrumpió y ello activó la alarma en el centro de mandos que de inmediato envió un avión en busca de la aeronave. Unos quince minutos después los restos fueron avistados desde el aire por los pilotos militares.
El lugar donde cayó el biplaza es un campo ubicado a la altura del kilómetro 58,200 de la ruta Interbalnearia, a unos cuatro kilómetros hacia el norte de la carretera y a unos cinco de la Ruta 9. Un vecino de la cercana localidad de San Luis que se encontraba trabajando en un campo cercano fue el único testigo ocular del accidente. "Creí que estaban jugando", dijo el testigo a los oficiales de Fuerza Aérea que lo interrogaron en el lugar y mantuvieron en reserva sus datos personales.
La maniobra que realizaba el avión ligero se denomina "Padrón de Emergencia Simulada" y es una rutina que los futuros alféreces egresados del centro de formación militar practican habitualmente. "El alumno debe elegir un campo no preparado para el aterrizaje y simular toda la operación a una distancia mínima de tierra, unos cien metros aproximadamente", explicó el teniente general aviador Malaquín.
En el momento de reportar el inicio de la maniobra a la torre de control el instructor y su alumno llevaban ya una hora de vuelo y estaban a punto de concluir la práctica de ese día. "Es una maniobra preparatoria normal", argumentó Malaquín, "y cuando se perdió contacto con ellos, previamente se reportó que estaban saliendo de la maniobra, pero no se supo más de ellos".
Omar González, un piloto civil que reside en las cercanías del lugar del accidente y acudió apenas se enteró del hecho, se mostró convencido de que un error cometido por el joven cadete fue determinante. "El campo no es adecuado para una maniobra como ésta, sin embargo por la trayectoria que según parece traía el avión la operación se estaba haciendo correctamente", indicó González, "una de las cosas que evalúa el instructor, precisamente, es que la trayectoria se haga contra la dirección del viento".
El riesgo de esta operación, empero, es que debe hacerse con el motor al ralentí, es decir a baja velocidad y por ende con la menor potencia.
La aeronave siniestrada integra un grupo de 13 máquinas adquiridas por la Fuerza Aérea en 2000. Se trata de un avión de entrenamiento básico fabricado por la firma Aermacchi de Italia y que la E.M.A utiliza para el entrenamiento de sus futuros pilotos.
CONGOJA. Muchos de los militares que junto a las autoridades castrenses, policiales y judiciales recorrían la escena del desastre sacudían la cabeza apesadumbrados. Los restos de la máquina, apenas hierros retorcidos y carbonizados, hablaban por sí mismos de la magnitud de la tragedia.
El capitán Sergio Márquez era padre de dos niños, Germán de 7 años y Paola de 2, y se desempeñaba como jefe del Departamento de Vuelos de la E.M.A. El veterano piloto militar contaba con 2.500 horas de vuelo y había adiestrado a decenas de cadetes durante su carrera. En su uniforme lucía las Alas de Piloto Principal, distinción a la que acceden los oficiales luego de superar con éxito las pruebas más difíciles de su carrera.
El cadete Hugo Marcelo Cabrera cursaba el tercer año en la escuela aeronáutica y el cuarto de instrucción militar. El joven de 23 años iba a egresar este año con el título de aviador militar y alférez de la Fuerza Aérea. Según confiaron fuentes castrenses, el desempeño de Cabrera como estudiante era muy bueno.
Problemas en ejército del aire
La falta de recursos ha golpeado seriamente a la Fuerza Aérea Uruguaya, cuestionando incluso su capacidad operativa mínima.
La preocupación por la situación fue reflejada por el discurso que pronunció el comandante José Pedro Malaquín durante el acto del 90 aniversario de la FAU. "En el año que finalizó pudimos volar solamente 10.700 horas. Somos conscientes que ese es nuestro punto débil, y nos empeñamos al máximo en poder recuperar el nivel de actividad aérea y el entrenamiento de las tripulaciones", sostuvo.
Según cifras que maneja la FAU, este año las horas de vuelo volverán a ser menos que las de 2002, que ya habían sido sustancialmente menos que en 2001. En 2003 se prevé volar 7.000 horas; en 2002 se volaron 10.700 y en 2001, 17.000.
En la misma oportunidad Malaquín había señalado que "los tiempos y circunstancias nos imponen dificultades enormes para el desempeño de nuestra actividad. El mando superior conoce la situación y nos apoya. Nosotros lo soportamos con hidalguía, con estoicismo, sin quejas. Cumplimos nuestra misión con esfuerzo. Utilizamos la inteligencia para administrar la falta de recursos".
Datos
- El SF— 260 es un avión de entrenamiento básico fabricado por Aermacchi en Italia. Uruguay cuenta con 13 aviones de este tipo. Poseen una velocidad máxima de 345km por hora, una autonomía de vuelo de 4.30 horas y un peso de decolaje de 1.300 kgs.
- El avión accidentado fue adquirido por la Fuerza Aérea Uruguaya en 1999. Es totalmente metálico, de ala baja, tren de aterrizaje tipo triciclo y retráctil. Usualmente el instructor y el alumno van sentados al lado. También se pueden utilizar dos asientos traseros transformándose en cuatriplaza. El avión puede ascender hasta los 5.000 metros.
- En los SF—260 se instruye a los cadetes de la Escuela Militar Aeronáutica. Este avión, con un motor a pistón Textron-Licoming, permite cumplir con todas las fases de aprendizaje desde maniobras de acrobacia, formación entre aviones y vuelo por instrumentos.
- Este entrenamiento culmina con la obtención de título de Aviador Militar cuando los cadetes egresan como alférez de la Fuerza Aérea Uruguaya.