INFORME DEL SINAE
Por primera vez los casos “incidentales” por el test de rutina son mayoría; esperan caída de las internaciones.
En las últimas semanas uno de los principales indicadores de la pandemiacomenzó a descender: se trata de los pacientes internados en CTI. Como esto pasó con cierta demora con respecto a la cantidad de casos diarios y a los fallecidos, la baja abrupta era “esperable”, según intensivistas consultados por El País.
El primer día de marzo había 116 pacientes con un diagnóstico positivo de covid-19 internados en cuidados intensivos, pero casi diez días después, ayer, el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) reportó un total de 93.
El pico de la ola ocurrió el 13 de febrero, cuando hubo 178 pacientes con covid-19 en los distintos CTI del país. Además, hace algunas semanas el Ministerio de Salud Pública (MSP) anunció que los científicos detectaron la presencia en Uruguay de BA.2, un sublinaje de ómicron que es más contagioso. En ese momento, una de las dudas que se desató fue qué impacto tendría esto sobre los casos graves. “La dinámica que siguió nuestro país con ómicron parece no haberse alterado a pesar de esta nueva forma del virus, porque todo siguió bajando. Eso habla de que el comportamiento del sublinaje es casi idéntico al de ómicron en lo grave”, explicó el intensivista Mauricio Bertullo.
Más allá del descenso sostenido en el total de casos, el índice que aumentó su proporción es el de los pacientes que dan positivos en CTI “por casualidad”, según lo que señalan los médicos. Actualmente más de la mitad de las personas que figuran en el reporte del Sinae como internadas en CTI ingresaron con covid-19 y no por consecuencia del virus.
“Es un número que está creciendo lentamente y ya son pocos los casos positivos que ingresan con una neumonitis como tuvimos en la primera ola”, indicó el presidente de la Sociedad Uruguay de Medicina Intensiva (SUMI), Julio Pontet.
Hasta el momento, los internados con covid no habían superado el 50% del total de positivos y eso “habla de la situación epidemiológica”, según Pontet, porque la distinción entre infección y enfermedad se hace notoria.
“A pesar del cambio, el perfil de los pacientes es el mismo. Son pocos los que ingresan y generalmente se trata de pacientes añosos con comorbilidades o no inmunizados en su mayoría”, dijo Bertullo.
Frente al descenso, los expertos en medicina intensiva esperan tener un “valle” -en referencia a la parte baja de una montaña- en la cantidad de pacientes internados cuando comience abril. “Vamos a llegar a un nivel bajo sobre fines de marzo para luego llegar a un valle, siempre hablando de aquellos que se internan a causa del virus y no los positivos incidentales”, estimó el presidente de la SUMI.
La última ordenanza del MSP indica que los pacientes que tienen síntomas sospechosos de covid-19 son los únicos que deberán realizarse un test de antígenos, de esta manera, los asintomáticos “quedan por fuera”, según Pontet, y “estamos subdiagnosticando”. A pesar de que esto no es visto como algo grave por la mayoría de los expertos debido a que quienes no presentan síntomas no transitarán la enfermedad de forma grave, eso sí indicaría que “los casos de covid leve van a seguir estando”. En este sentido, Pontet no cree que el número de personas en CTI llegue a ser cero “porque los covid incidentales van a seguir apareciendo”.
La vacuna.
El sondeo anterior realizado por el Sociedad Uruguay de Medicina Intensiva (SUMI) daba a conocer que el 45% de los pacientes positivos habían ingresado por otro motivo al CTI, un número que ahora aumentó. En ese momento, entre estos el 70% contaba con las tres dosis contra el covid-19. Esa cifra era casi tres veces menor entre los que sí ingresan por el covid, debido a que solamente el 17% de los pacientes que entraron al CTI por el virus tenían la dosis de refuerzo.